Wallmapu: Violaciones a los Derechos Humanos en Democracia o cómo se replican los métodos de las dictaduras

Por Comité de Defensa del Pueblo Hermanos Vergara Toledo

A casi dos meses de la desaparición de Santiago Maldonado al otro lado de la cordillera, vaya esto como compromiso de seguir buscándolo y apoyar la justa lucha mapuche, como él lo hizo.

Existe una agudización del conflicto en todo Wallmapu, territorio que se extiende entre Argentina y Chile. Se relaciona con un desarrollo político y organizativo de las comunidades mapuche, así como con la identificación de enemigos comunes que trascienden al Estado en sí. Estos son el capitalismo, en su versión trasnacional extractivista y la atomización de la cultura, los que hoy se combaten a diario en las comunidades.

Se ha agudizado, también, la respuesta represiva por parte del Estado, que no trepida en defender a sangre y fuego los intereses de empresarios, latifundistas y usurpadores de territorio mapuche. Los métodos de hostigamiento y represión son los mismos que se utilizaron en las dictaduras latinoamericanas: violencia, persecución, tortura y desaparición.

El caso de Santiago Maldonado.

Santiago Maldonado es detenido y desaparecido por la Gendarmería Nacional Argentina, en el marco de una protesta del Lof Cushamen para exigir la libertad del Longko Facundo Jones Huala, quien está en prisión por la solicitud de extradición que hizo Chile en la investigación del incendio en el fundo Pisú Pisué, mismo caso que mantuvo a la machi Millaray Huichalaf en prisión. Ella fue condenada a una pena menor al tiempo que estuvo privada de libertad, en calidad de encubridora de un delito que no tiene autores, puesto que todos los otros peñis fueron absueltos. Sí, fue condenada por encubrir a autores desconocidos.

La desaparición forzada de personas ha sido una constante en nuestra América morena, primero con las dictaduras en casi todos los países del continente, y posteriormente con las desapariciones en «democracia». Santiago no es el único. En Argentina, tristemente célebre es el caso de Jorge Julio López, sobreviviente de la represión dictatorial, desaparecido en democracia después de declarar contra el genocida Etchecolatz, y justo el día antes de que se dictara la condena.

La Represión en Chile

En Chile, aún nos falta José Huenante, desaparecido después de ser detenido por Carabineros.  La represión en Wallmapu tiene múltiples aristas que van desde el montaje, hasta la violencia sobre las comunidades. También, la ausencia de garantías para que los juicios se desenvuelvan en el marco del debido proceso.  Más de 110 días en huelga de hambre, con más de un año de prisión preventiva, llevan 4 comuneros investigados por el Caso Iglesias. Su principal demanda, un juicio justo. El mismo que no tuvo la machi Millaray, que no tendrá el longko Facundo Jones Huala, el que hace falta en todos los juicios contra comuneros mapuche.

La violencia específica contra las comunidades es aterradora. Cuando se trata de niños mapuche, esta se multiplica. Como ejemplo, el ataque con gases lacrimógenos a una escuela rural hace pocos meses. También, hace pocos días, es detenida una menor mapuche de 11 años. Se niega su detención, se hostiga y amenaza a la menor, a su familia y a miembros de su comunidad. Posteriormente, se la libera sin cumplir con los estándares mínimos que implican la privación de libertad de una menor. Organismos internacionales como ONU y UNICEF han visitado comunidades dando cuenta de este maltrato.

Esto nos recuerda los consejos de guerra y juicios exprés durante la dictadura de Pinochet, la detención, desaparición y tortura como mecanismos para infundir terror. Son los mismos métodos, aplicados bajo el amparo de la «democracia» de los ricos. La represión sobre Wallmapu parece ser una suerte de laboratorio, una especie de «ensayo-error» que permite al aparato estatal probar mecanismos de desarticulación, violencia y represión.

Tanto el Estado Chileno como el Argentino, han operado en su violencia desatada y han creado a su propio enemigo imbatible. El aumento de la represión provoca más altos grados de combatividad y ofensiva. El pueblo mapuche resiste desde hace más de 500 años. Es hora de mirarlo y aprender con humildad y que se multipliquen las muestras de apoyo y solidaridad. Urge poder movilizarnos en torno a las demandas no sólo de libertad, sino también de tierra y autonomía.

FIN A LA LEY ANTITERRORISTA

LIBERTAD A LOS PRESOS POLÍTICOS MAPUCHE

FIN A LA MILITARIZACIÓN DE WALLMAPU

Y ¡devuelvan a Santiago Maldonado!