El triunfo de Trump y el futuro incierto

El día de ayer, en las elecciones más polarizadas en los últimos 50 años de la historia norteamericana, Donald Trump salió como triunfador.  Aquí te explicaremos cómo triunfó el candidato populista.

Por Benjamín Alaluf

Contexto histórico

En los últimos 8 años bajo la presidencia del demócrata Barack Obama, mucho ha cambiado en la primera potencia del mundo, Se aprobó el matrimonio igualitario, se reestablecieron las relaciones diplomáticas entre Cuba y los EE.UU, la crisis humanitaria de los migrantes centroamericanos (en su mayoría niños y niñas) entre otras cosas.

Con la llegada de Obama y la consigna de “Yes, We Can” muchos jóvenes y progresistas pensaban que se podría generar un cambio real. Sin embargo, poco a poco se iba destapando que Obama era igual parte del “establishment” o parte de la clase dominante. Invadieron Libia, intervinieron en Siria, intervinieron en Haití, apoyaron el golpe de Estado en 2009 contra el presidente progresista Manuel Zelaya, aprobaron gastos millonarios al Israel y su ocupación ilegal de tierras palestinas,  salvaron a las bancas durante la crisis económica en 2008. Aunque se hizo el “Obamacare” que provee seguros de salud para la ciudadanía estadounidense, no acabó con la privatización ni el lucro en el sistema de salud.  El Partido Demócrata que prometía el progreso y la justicia social fracasó en hacer precisamente eso.

La tensión racista

Históricamente los Estados Unidos siempre ha sido un país racista, divido por la raza, a pesar del Movimiento por los Derechos Civiles en los años 60, la segregación racial y clasista sigue siendo muy vigente en pleno siglo XXI.

Aunque muchos y muchas pensaban que los Estados Unidos entraba a una especie de era “post-racial” no podrían estar más equivocados. Basta con ver las protestas en los últimos 2 años donde los jóvenes principalmente afroamericanos salían a protestar contra la brutalidad policial, la impunidad y el asesinato constante de los jóvenes negros.

En los medios tradicionales, criminalizaban al Movimiento Black Lives Matter (La vida de los negros importa) por sus acciones directas y cortes de carreteras. En las redes sociales, muchos de los estadounidenses blancos (pero no todos) apoyaban la criminalización de la lucha contra la brutalidad policial y hasta justificaban el hostigamiento de los jóvenes negros tildándoles de “delincuentes o pandilleros.”

Los seguidores de Trump

No hay sorpresa que muchos estadounidenses apoyen a Donald Trump. Con un discurso sumamente populista y racista, y la consigna de “Make America Great Again” (Hagamos América Maravillosa Otra Vez) Trump arremetió contra los partidos tradicionales: el Partido Demócrata y el Partido Republicano, ambos que no han sido capaces de resolver las problemáticas del pueblo estadounidense. Ambos han sido instrumentos de la clase dominante y sobretodo de Wall Street y nunca han sido de los y las trabajadores.

Por eso se explica el fenómeno Trump, muchos de sus seguidores lo ven como un salvador y quien será capaz de resolver los problemas, principalmente, económicos del país. Incluso han dicho que como es empresario no tendrá que robarle a nadie, no se dejará comprar y sabrá manejar el país como una empresa. Algo similar pensaban aquellos y aquellas que apoyaron a Sebastián Piñera.

La mayoría de sus seguidores efectivamente son trabajadores blancos y conservadores de los Estados del sur y el Medio Oeste de los EE.UU. Son aquellos trabajadores que se siente traicionados por los políticos y han perdido sus empleos gracias a la globalización de la economía. Ahora, el problema es que les echan la culpa a los migrantes mexicanos y centroamericanos y dicen que “les vienen a quitar el trabajo.” Es por esto que Trump propone construir un muro entre México y los Estados Unidos y echar a los migrantes “indocumentados.” Es interesante notar que también propone revisar el NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) que se ha llevado las fábricas a México para aprovechar de la mano de obra barata.

La disputa interna del Partido Demócrata

Para seguir entendiendo el triunfo de Donald Trump es importante revisar la disputa interna del Partido Demócrata.

En los últimos 18 años se ha ido poco a poco revelando la cara verdadera del Partido Demócrata: la del empresariado liberal.

Cuando Bernie Sanders, el candidato socialdemócrata que disputó la candidatura del Partido contra la ex-Secretaria Del Estado, Hilary Clinton, recibió mucho apoyo de los jóvenes , principalmente universitarios, varios sindicatos y progresistas en general. Con sus propuestas de educación superior gratuita, salud universal y aumento del sueldo mínimo a 15 dólares, intentaba hacer un cambio radical en la sociedad norteamericana. Aunque sus propuestas era reformas que no iban a cambiar sustancialmente la sociedad, se consideraban muy radicales para una sociedad tan conservadora como la norteamericana.  En algunas encuestas, hasta decían que sería el mejor candidato contra Trump. ¿Qué pasó?

Por otro lado de la disputa, estaba Hilary Clinton, la candidata liberal del Partido Demócrata y quien llevaba muchos años en la política y era la carta de la élite liberal. Muchos de sus seguidores decían que ella sería la mejor carta para la presidencia y sería capaz de derrotar a Trump gracias a su discurso de centro-izquierda y el voto feminista liberal. Después de las primarias, se ratificó como la candidata del Partido Demócrata gracias a su influencia en el Partido y los superdelegados que la eligieron. Muchos de sus seguidores eran los viejos demócratas blancos y negros de clase media y clase alta.

¿Por qué perdió Hilary Clinton?

Muchos y muchas se hacen la pregunta de ¿cómo ganó Donald Trump? Pero una mejor pregunta es ¿por qué perdió Hilary Clinton?

En los últimos meses Hilary Clinton se ha envuelto en el escándalo de los mails privados y la investigación de la FBI. Además en las redes sociales aparecían memes y publicaciones en su contra por haber apoyado la invasión a Iraq en 2003 y el golpe de Estado en Honduras. Muchos de los jóvenes que veían una esperanza en Sanders ahora veían todo lo opuesto en Clinton. Sin embargo, hubieron muchos que la apoyaron como la opción de “mal menor” y “para evitar que Trump salga electo.”

El cineasta progresista, Michael Moore, predijo que los seguidores de Sanders que votaron por Clinton lo harían como “un votante deprimido, lo que quiere decir que no traerá consigo a otras cinco personas para que voten por ella y que no se ofrecerá para trabajar como voluntario durante el mes previo a la elección.” En general, el apoyo a Clinton se veía mucho menos apasionado como el hacia Trump.

El gobierno de Trump: ¿Qué nos avecina?

Además de las elecciones presidenciales, los estadounidenses votaron por sus representantes en el Senado y el Congreso, y que ahora los republicanos tendrán una mayoría en ambos lo cual significa que muchas de las propuestas de Trump podrían ser aprobadas. Cabe mencionar que el presidente tiene derecho a elegir a los jueces de la Corte Suprema.

Una de las primeras medidas de Trump será la derogación de Obamacare y la mercantilización del sistema de salud con medidas como “reducir las restricciones a las ventas de seguros médicos, fomentar el uso de cuentas de ahorro de salud, permitir que los estadounidenses puedan reducirse impuestos por los pagos en la cobertura médica y eliminar las barreras farmacéuticas que quieran entrar en el mercado.” La derogación de Obamacare es un punto en común dentro el Partido Republicano. Otra medida que probablemente logre implementar dejar de financiar completamente “Planned Parenthood” que ofrece servicios de salud reproductiva y abortos. Cabe mencionar que Planned Parenthood ya iba en la baja con el financiamiento en general.

Algunas de sus otras propuestas incluyen la eliminación a los impuestos a la herencia, ampliación del permiso de llevar armas en los 50 Estados, establecimiento de aranceles comerciales contra México y China.

Respecto a sus puntos más polémicos entre ellos, la construcción de un muro entre México y los Estados Unidos, se ve difícil la panorama para Trump ya que el gobierno de Peña Nieto ha afirmado que no pagará aquel muro y se ve difícil que el Congreso norteamericano aprueba el financiamiento. Sin embargo, sus propuestas de vigilancia a las mezquitas, prohibición temporal de entrada a musulmanes a los Estados Unidos, involucrar más a los Estados Unidos en la lucha contra ISIS , restringir el derecho al aborto, reducir los impuestas a las empresas y al empresariado en general y el rastrea a todos los migrantes que entren y salgan de los Estados Unidos son propuestas que con una mayoría republicana lamentablemente podría aprobarse. Es cosa del tiempo para ver qué pasará.

Los movimientos sociales: La esperanza del pueblo norteamericano

Con el triunfo de Trump, el escenario parece dantesco: va con la ultraderechización de Europa, la derechización de América Latina con el triunfo del No en Colombia, el triunfo de Macri en Argentina y el golpe parlamentario en Brasil.  Sin embargo, hay algo que hay que recordar: el pueblo organizado que siempre está al frente en las luchas sociales y lo mismo sucede hoy en los Estados Unidos como en América Latina.

Con las protestas contra del Movimiento Black Lives Matter, se ha levantado una plataforma de lucha por la justicia socia donde se plantea la necesidad de la unión de los y las oprimidos y los y las explotados para combatir el capitalismo y el racismo. Aquellos y aquellas jóvenes afroamericanos han sacado la voz de sus comunidades hostigadas por la policía racista. También sus aliados latinos y latinas quienes lucha contra la discriminación racial y la explotación de la clase trabajadora centroamericana en los Estados Unidos. Pero tampoco están solos. Además se encuentra el movimiento emergente de trabajadores (en su mayoría son madre y padres afroamericanos y latinos) de las cadenas de comida rápida quienes se movilizan por el aumento salarial de 15 dólares por ahora. Hemos visto cómo los universitarios se han unido en el BDS contra la ocupación de Israel y gracias a sus movilizaciones han cortado los lazos académicos con el Estado de Israel.

Recientemente hemos visto como los pueblos originarios se unen y se levantan contra el oleoducto en Dakota del Norte que empresas estadounidenses y canadienses quien construir sobre sus tierras.

Nuestra esperanza siempre ha estado y estará en la organización popular y los trabajadores y aunque se nos viene un escenario muy complejo, nadie puede rendirse.