Sólo el pueblo defiende al pueblo

Por Alexis Ramírez

Lo que hasta hace un tiempo constituía una consigna de lucha y poder hoy adquiere dimensiones distintas, toda vez que el capitalismo ha logrado instalar una economía global que  a pesar de las contradicciones que lleva en su interior, – generando amplias movilizaciones y protestas en gran parte del planeta -, es la expresión del neoliberalismo que logra mantenerse, sin contraposición de un proyecto alternativo que represente los intereses de los trabajadores y las grandes masas de excluidos de los beneficios y bienestar de una minoría. Todos los informes económicos declaran esa enorme brecha de desigualdades, que atenta contra la vida de millones de seres humanos que no tienen acceso a una salud digna, crece también la precariedad laboral, la indigencia, la falta de viviendas y destrucción ambiental. 

 Esa realidad que se va acentuando como una lapidaria tendencia, pareciera no ser suficiente para despertar la conciencia de los pueblos. Los movimientos sociales con demandas especificas, la indignación, la rabia, la impotencia no son suficiente. Aunque se hayan movilizado millones por poner fin al lucro en la educación y concebirla como un derecho. La lucha de los trabajadores por un sistema previsional que asegure una vejez con dignidad, sacar a los empresarios del control de los recursos que son propio de los trabajadores y que debiesen administrar; luchas contra las reformas laborales pro empresariado, etc.; los/as enfermos/as y movimientos por demandas de salud, medicamentos para enfermedades graves y mejor infraestructura…estas y otras tantas demandas de comunidades, se ha demostrado la imposibilidad de resolverlas en un sistema capitalista.  

Lo que pareciera evidente, después de estos largos años de implementación del modelo, es que este, no hubiese logrado alcanzar niveles de consolidación sin la desarticulación y en algunos casos la destrucción, de la organización de los trabajadores, las fuerzas sociales y las organizaciones políticas revolucionarias. Esa acción previa y necesaria para el sistema, ha sido implementada en diferentes latitudes con el mismo propósito de asegurar el desarrollo del poder de la clase dominante. Las derrotas sufridas aún no se logran superar, sin embargo, gran parte de este estado de situación, obedece al debilitamiento ideológico de la izquierda. Se ha generado una corriente socialdemócrata y reformista (socialistas y otros), que han establecido una estrecha alianza con el empresariado, asumiendo la defensa y fortalecimiento del modelo y el estado de dominación contra el pueblo y la clase trabajadora. 

La posición de estos sectores, también ha logrado sumar a otras fuerzas, como el Partido Comunista, que, a partir de su trayectoria de clase en otros tiempos, hubiese sido difícil predecir tal cambio de definiciones y política. 

 La clase media también ha levantado sus propias referencias, que hoy se expresan a través del Frente Amplio, siendo su principal iniciativa política la institucionalización de las demandas sociales, declarándose anti neoliberales, como argumento ideológico central. El corto trayecto de esta fuerza y su vida parlamentaria, ha demostrado la inviabilidad de realizar cambios sustantivos que resuelvan los grandes problemas que cruzan a la sociedad chilena. En la clase política, existen acuerdos más profundos que definen la agenda del debate y el alcance de la solución de los problemas planteados, ya que se privilegia el crecimiento económico, la inversión y la gobernabilidad de los poderosos. 

En nuestro país estamos asistiendo a un reacomodo que puede abrir nueva alianza en el bloque en el poder, el campo de maniobra de la derecha se ha visto favorecido por la neutralización de sectores que se institucionalizan y abandonan a su suerte las luchas sociales, eso ha permitido disminuir la posible presión social anunciada por varios movimientos y organizaciones antes del 11 de marzo.  

Los grandes ausentes de este proceso lo constituyen los movimientos políticos revolucionarios, ha existido un largo ciclo de por lo menos 8 años, en los cuales hubo las más diversas expresiones de lucha, nuevas y notables experiencias que mostraron los cambios que han surgido en las últimas décadas. Los movimientos sociales han sido un germen de nuevas formas de organización, de democracia y decisión de lucha. La mayor parte de esos procesos fueron a partir de sus propias decisiones y voluntades, más que una propuesta desde la izquierda revolucionaria. Tampoco lo fue en el devenir de las movilizaciones, ha imperado la lógica del desarrollo organizacional propio, más que el fortalecimiento del movimiento social que apunte a transformarlo en un movimiento popular con perspectivas de mayor alcance. El intelectualismo y los dogmas se sobreponen a las construcciones propias de las organizaciones y comunidades, dejando una estela de dispersión y agotamiento de las viejas prácticas. 

Es necesario comprender y aprender de los aciertos y la acción consecuente de los luchadores, que lograron en otros periodos de la historia, en el ejercicio de la práctica revolucionaria, realizar una efectiva contribución al fortalecimiento de la conciencia y la organización del pueblo, impulsando el poder popular como eje central del poder revolucionario. Respetando las capacidades y niveles de conciencia del pueblo, estando a disposición de sus luchas y enfrentando de la misma manera los riesgos y sacrificios que la lucha implica. 

En los tiempos que corren, no solo es necesaria la memoria, es también un desafío aprender de los errores que se han cometido y se continúan cometiendo. Es necesario comprender que la política revolucionaria se construye desde el proceso de lucha, las relaciones actuales son de confianza construidas en un quehacer conjunto, el mensaje debe ser claro, honestos y concreto.  

La marginalidad se debiera superar, modificando y rectificando todo lo que sea necesario hacer…es imprescindible forjar la unidad política, un programa revolucionario construido junto al pueblo y los trabajadores. 

Sólo el pueblo defiende al pueblo, debe ser  expresión de poder alternativo, de resistencia y de lucha, no desde una condición de orfandad e inseguridad de su destino. 

 

El pueblo debe prepararse para resistir… 

El pueblo debe prepararse para luchar… 

El pueblo debe prepararse para vencer…