Señeros y señeras: estampas populares (10)

Continuamos con las estampas populares:

Estas crónicas, a modo de breves estampitas, hablan de habitantes de un determinado espacio urbano, cada uno con características muy particulares, con historias detrás que aluden a la migración, a posturas políticas, a sus quehaceres diarios en tanto obreros de algo. En resumen, breves reseñas de hombres (señeros) y mujeres (señeras), populares en el barrio, que dejan huellas en la cotidianidad, transformándose en memoria viva.

Por Carlos Osorio

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Antes se le veía a pie, hoy luce una bonita bicicleta deportiva. Dice que a su edad le hace bien el ejercicio de ocho horas diarias…. es broma -aclara-. Además que las noticias que porta llegan más rápido a su destino y así nadie se queja. Don Antonio Jara declara que vio esa del Cartero Llama dos Veces, aunque nunca le ha abierto la puerta Jesica Lange, o que vio a Cantinflas en la interpretación de este oficio pero lo encontró demasiado cursi, en fin… o the end. Con orgullo se dice hijo de obreros y que lamenta no ser pariente del autor de El Derecho de Vivir (y trabajar) en Paz, su homónimo, al que alguna vez escuchó por allá en la Peña de los Parra. Como buen cartero, no está ajeno a los accidentes. Por ejemplo: el viejo perro Lucho, un aparecido y oportunista según él y que igual a estas alturas no es ni chicha ni limoná, todavía lo tiene de casero; apenas asoma por la calle le pega unos aullidos, lo persigue, logrando darle alcance y aferrarse a la rueda trasera y mordisqueársela, ahí ni el corrido de Pancho Villa lo salva de terminar en el suelo, ni abriendo senda por los cerros se salva. Por suerte no es Diciembre que es cuando más correspondencia reparte en las casitas que dicen ser del barrio alto y nomás son casas, -dígame si no es un cachito volver a ordenar por calle, por número, por código postal, cientos de cartas, paquetes y demás cuestiones importantes que traigo. Pero este nacido en Quinta Normal -con más de treinta y cinco años ejerciendo el oficio de cartero-, un hueso duro de roer por donde se le mire, adquirió una táctica para combatir a los quiltros de mierda que no le dan tregua y que también aplica a esos destinatarios que no respetan su trabajo; en correspondencia y como algo sabe de tecnología y el servicio se ha modernizado, en la parte de atrás de la impecable pistera ya puso un parlante que funciona con bluetooth, activado desde su teléfono móvil. Dice que es una estupenda estrategia porque apenas nota un conflicto, no duda en apretar el play y el himno de Correos-de-Chile -que si se fija es como un corrido muy desagradable para los intolerantes- comienza a hacer estragos acústicos a sus enemigos internos y de clase. Viera usted, con la introducción quedan locos y se desorientan. Ahí quedan los pobres, con ganas de pedir asilo político en otro barrio.Por cierto, hay sectores donde no entra, deja las cartas en la esquinita, es que hay mucho lumpen con plata viviendo en mansiones y me lloran la carta y quieren que sea yo el que se las lea o les pague las cuentas que les traigo