A revolucionar el movimiento No + AFP

Por Eduardo Gómez

Hace casi dos meses se realizó un plebiscito nacional convocado por el movimiento No + AFP para que los ciudadanos se pronuncien si quieren cambiar de sistema de previsión o seguir en el mismo. El hecho de que se haya organizado de manera autoconvocada y ejecutado con el activismo social, de haber logrado convocar a un millón de personas de distintas comunas del país a manifestarse, de que casi en su totalidad se hayan expresado por cambiar el sistema de AFP, constituye evidentemente una experiencia positiva en la organización de la lucha popular contra uno de los mecanismos explotadores del régimen. Sin embargo, más allá de valorar esos aspectos, es necesario insistir en la crítica a la estrategia que desarrollan las direcciones políticas que dominan el movimiento No + AFP y la necesidad de generar nuevas orientaciones y prácticas de lucha.

Es claro que el movimiento No + AFP toca un área sensible al desarrollo del capitalismo chileno, pero también es  cierto que este tiene la capacidad de retomar la iniciativa y orientar la protesta a sus propios intereses. La experiencia de lo que acontece con la lucha generada por el movimiento estudiantil secundario y universitario, que en un momento pareció desafiar a la lógica explotadora y autoritaria dominante y que fue posteriormente desactivada, cooptada y reciclada en términos de la expansión capitalista –gratuidad a través de más recursos para la empresas educativas vía becas- debe ser leída en términos de generar aprendizajes políticos que permitan al campo popular desarrollar en sus distintas luchas sectoriales una estrategia de acumulación de fuerza propia y de confrontación realmente anticapitalista.

El conjunto de la burguesía, con el aprendizaje del conflicto educativo en su mochila, ha iniciado su contraofensiva en el tema previsional, han entendido que tienen que actuar para desarmar los riesgos económicos y políticos que esta crisis ha abierto. Mientras que un sector del bloque dominante aboga por defender totalmente el modelo de AFP y profundizar en su mecanismo, apelando a activar la subjetividad neoliberal de los trabajadores para que defiendan “sus” ahorros personales, otro sector plantea reformas sin tocar al sistema financiero ligado a las AFP pero que contengan y desactiven el clamor de cambio del movimiento. Ambos sectores coinciden en defender la existencia de las AFP, denostar la participación organizada del movimiento popular y ningunear cualquier propuesta que surja de él.

Por su lado, desde el surgimiento del movimiento No + AFP se ha entendido la centralidad de la pelea y la debilidad de la que se parte, comprendiendo por ello la necesidad de concientizar, masificar y expresar fuerza popular contra este mecanismo de dominio y despojo. Las marchas multitudinarias, la organización territorial, la convocatoria a paro, y la definición de una propuesta han sido pasos importantes en ese camino. Sin embargo, un conjunto de debilidades siguen amenazando la fuerza del movimiento. Una de ellas es la persistencia de la apuesta institucionalista, una postura política de sectores reformistas que dirigen sus principales esfuerzos a incidir en el gobierno, proyectando la ilusión de un cambio gradual, pactado y desde arriba. Otra debilidad es el predominio de las convocatorias ciudadanistas, descuidando la necesidad estratégica de lograr inserción en espacios territoriales y organizativos populares destacando su carácter de clase y el desarrollo de acciones más contundentes de confrontación.

Los sectores revolucionarios tenemos la responsabilidad política de señalar estas debilidades pero también de hacernos parte de esta lucha, forjando experiencia y organización popular, señalando las tareas estratégicas de esta confrontación y su articulación con otras, y proponiendo acciones que permitan superar las debilidades del movimiento.