Realidad Virtual

Por Ernesto Castro

Los sucesos históricos, de extraordinaria importancia, ocurridos durante la jornada del día de 30 de julio a raíz de las elecciones de representantes para la Asamblea Constituyente, convocada por Nicolás Maduro -de acuerdo con los poderes que la constitución a él y a otros tres poderes de ese país le otorgan- el día primero de mayo del presente año, tienen dos versiones totalmente contrapuestas.

Por una parte, la versión de los mega conglomerados de las comunicaciones señalan que la violencia social, la represión gubernamental y la ausencia electoral habían sido la tónica que marcaba como rotundo fracaso los intentos del régimen por obtener algún apoyo por parte del movimiento popular. Respaldados por imágenes de grupos de encapuchados enfrentados a fuerzas policiales y declaraciones de opositores al proceso, claramente identificados con la oposición política (y en algunos casos, violenta) y con las directrices del gobierno de Donald Trump. Días previos, estos medios, replicados por sus satélites en todo el mundo, habían depositado un conjunto de verdades: La existencia de encuestas que marcaban 80% de desaprobación del gobierno y del proceso constituyente, la paralización total del país por parte de sectores opositores (no se hablaba de violentistas), la terrible represión por parte del Gobierno, la muerte de personas producto de “incidentes” relacionados con las protestas antichavistas, declaraciones, reportajes, entrevistas, comentarios, contrarios al gobierno de Nicolás Maduro y el sector que lo apoya, etc.

Por otra parte: La masiva asistencia de millones de personas  al ensayo del proceso electoral el día domingo previo al del proceso definitivo, respaldado por imágenes en directo desde el lugar de los hechos y con entrevistas a personas reales, de carne y hueso, con nombre y apellidos; violencia callejera por parte de grupos de enmascarados provistos de máscaras antigases y, en algunos caso, armas de fuego, con imágenes de todos los medios venezolanos de comunicación; Dramáticas escenas-tomadas desde un celular, muestran a un grupo de enmascarados, partícipes de una guarimba opositora, “incendiando” a un transeúnte, solo por el hecho de parecer chavista, declaraciones de líderes de la oposición negándose al dialogo con las autoridades de gobierno y, negándose también a dialogar con representantes del mundo civil. Por último, testimonios indesmentibles de miles de personas acudiendo a los centros de votación para apoyar la elección de sus candidatas a la asamblea constituyente y que culmino con el informe del consejo nacional electoral, el mismo que dirigió las últimas elecciones de representantes al parlamento, ganado en su mayoría por la misma oposición que ahora desconoce la valides del informe que señala la votación de más de ocho millones de venezolanos.

El resultado de la elección de representantes populares para la Asamblea Nacional Constituyente, la instalación de ésta y las primeras medidas adoptadas corren el mismo derrotero. Por un lado, la “comunidad internacional” compuesta por poco más de una docena de países, entre los que se encuentran a la cabeza EE.UU., alguno que otro dictadorcillo latinoamericano y, por supuesto Chile; Señala como quiebre democrático, dictadura, atentado a la democracia, etc., la nueva realidad instalada desde el día mismo en que se impusieron las votaciones.  Y, por el lado contrario, la voluntad del pueblo, ejemplo democracia representativa, expresión de deseos de paz contra la violencia opositora, rotunda respuesta del pueblo frente a la intromisión del imperio yanqui, etc.

Por ahora, gran parte de la opinión pública dependiente de las vías “oficiales” y tradicionales de información se han quedado con la verdad del imperio. Las oligarquías aprendieron hace mucho que ganar las consciencias de los subyugados, para mantenerlos en esa situación, no es posible sin la imposición de la mirada parcial afines a sus intereses.

Al igual que en la película de ficción, Matrix, un mundo de mentira es el que guía la vida de millones de seres, a los cuales se les despoja de su humanidad, dignidad y, puestas sus existencias al servicio de “máquinas”. Los medios de comunicación de masa, instrumento al servicio de “esta realidad virtual”, no han cesado en su implacable tarea de transformar el mundo real, donde el abuso es por parte del imperio y sus lacayos, las oligarquías locales, sus grandes corporaciones, sometiendo a los pueblos en contra de sus sagrados derechos, robando su pan, su aire, su agua, su petróleo.

La verdad, no es objetiva, nunca lo fue. Todo depende del cristal con que se mire. No es posible la neutralidad a la hora de ver el mundo en el que vivimos. Nos inclinamos por mirar la realidad desde el cristal de los explotados. Nuestro mundo es de despojo, miseria y ruina de nuestro amado pueblo, a cambio de la vacía opulencia, la estéril riqueza y el infinito egoísmo e inhumanidad de los explotadores. Nuestra realidad es la lucha de clases. Consciencia, organización y lucha cotidiana, para transformar el estado actual de las cosas a nuestro favor.

Seguimos los acontecimientos- que llevaran al pueblo de Venezuela a estadios superiores- de manera activa y comprometida con la resolución a favor de nuestros hermanos. Su suerte es la nuestra, su lucha es la nuestra, su triunfo es el nuestro.