¿Quiénes son los responsables?: E DL 701 y reflexiones sobre la solidaridad humana

Por: Nicolás Campos

El sistema capitalista ha buscado constantemente su expansión, tanto territorial, como también en las diferentes áreas que en un determinado momento histórico se pueden transformar en bienes mercantilizados. En el caso de Chile esto se puede evidenciar en virtud del sistema extractivista y exportador que ha imperado en Chile históricamente, y por sobre todo en las consecuencias que el modelo neoliberal ha traído para el país

A poco más de un año de haber realizado el Golpe de Estado, en Octubre de 1974, la Junta Militar firma el Decreto de Ley N°701 el cual pretendía impulsar la industria forestal en el país, principalmente a través de monocultivos de pinos y eucaliptos. ¿Cuál fue el punto de partida a este impulso forestal? La subvención de un 75% de los gastos que los privados incurrirán al plantar árboles, por parte del Estado. Es decir, la Junta Militar subsidió la plantación de monocultivos a privados, lo que se tradujo en la tala indiscriminada del bosque nativo, y la monopolización de estos recursos en dos empresas: Arauco, que pertenece a la familia Angelini y CMPC de la familia Matte.

La consecuencia del decreto firmado en dictadura y mantenido por los gobiernos de la Concertación y la derecha fue que el total de especies que se encuentran en nuestro país correspondan el 68% a pinos, un 23% a eucaliptos y solo un 9% a otras especies. Todo indica que esta situación no hubiese sido posible en los niveles que hoy alcanzan sin la intervención de subvención que el Estado otorgó al privado.

Es en este hecho político y económico en donde se materializan los intereses de clase existentes en el Estado y el empresariado, evidenciamos así como esta alianza criminal tiene claros efectos en el medio ambiente. El exceso de agua que estas especies consumen, producen sequías en áreas que anteriormente eran ricas en humedad y funcionaban así como barreras naturales contra los incendios. Hoy en día la sequía que provocan estos monocultivos funcionan como caldo de cultivo para la propagación del fuego. Un solo eucalipto consume diariamente 20 litros de agua, cantidad que aumenta exponencialmente cuando estos aumentan en edad, así los 20 años de vida son capaces de consumir hasta 200 litros al día. En las condiciones actuales, gran parte del suelo del país funciona más para aumentar y propagar el fuego, que para combatirlo.

Las autoridades en Chile han respondido con ineptitud e improvisación, esta no es más que la reacción que se espera por parte del gobierno; es el síntoma ante la fuerte dictadura del mercado que vive el país, hoy en clave de catástrofe ambiental. Donde no hay que olvidar que durante los gobiernos de la Concertación continuó operando el DL 701. Por otra parte, la derecha golpista descarada e inmoral se dedica a hacer campaña en momentos tan complejos para el pueblo chileno. Ahora, ¿Dónde se encuentran los empresarios, las dos familias dueñas de las empresas forestales? Se encuentran en silencio, esperando para cobrar los millonarios seguros que les esperan como indemnización por el incendio de su propiedad forestal, mientras que algunos otros como Andrónico Luksic en la misma tónica que la derecha intenta lavar su imagen con oportunismo.

En Cuba existe la .Defensa Civil, un órgano estatal dependiente del Sistema Nacional de Defensa, el cual opera territorialmente con el objetivo de salvar vidas humanas y proteger los bienes de las personas. El artículo 111 de la Ley N° 75 las define como “un sistema de medidas defensivas de carácter estatal, llevadas a cabo en tiempo de paz y durante las situaciones excepcionales, con el propósito de proteger a la población y a la economía nacional contra los medios de destrucción del enemigo y en los casos de desastres naturales u otros tipos de catástrofes, así como de las consecuencias del deterioro del medio ambiente”. Sus bases se encuentran centradas en la solidaridad y la sólida visión de comunidad; ambas asoman como las principales claves de este órgano. Cabe destacar que en el último huracán que azotó la zona dejó más de medio millar de muertos en Haití, y ninguno en Cuba.

El caso cubano nos puede evocar alguna lecciones estratégicas de cara a situaciones de peligro como las que vivimos hoy en el país. Debemos ser conscientes que resulta difícil compararse con Cuba, el país más solidario del mundo, en el cual los derechos de las personas son pieza fundamental de su sistema, sin embargo debemos tener la seguridad de que solo nuestras acciones, nuestras propias manos, nos otorgarán la seguridad y la dignidad por la que durante muchos años se ha luchado. Así es que la organización popular y el control comunitario de nuestros espacios resulta ser la alternativa a construir por parte de  quienes hoy lucen como verdaderos “condenados de la tierra”. Homologar la Defensa Civil cubana quizás no sea la solución, y claramente huracán e incendio no son lo mismo, pero no podemos hacernos los ciegos cuando existen experiencias desarrolladas por personas iguales a nosotros que pueden asegurar la seguridad de todas. Abramos los ojos y démonos cuenta quienes son los responsables de todo esto.

Ante la arremetida del bloque en el poder disfrazada de preocupación y gestión de la seguridad, lo único que hay que propagar y defender es la organización popular, esta es y será la fuente de nuestra dignidad. Solo el pueblo, levanta al pueblo.