¿Qué pitos tocará Piñera en Cúcuta?

Por Manuel Cabieses

El presidente Sebastián Piñera no cesa de avergonzarnos a los chilenos. Ayer no más fue su gesto rastrero en la Casa Blanca al obsequiar a Trump la bandera de Chile camuflada en la de EE.UU. El vejamen a nuestro emblema patrio no suscitó la condena que merecía. La maquinaria mediática sustrajo del debate público el bochornoso suceso protagonizado por el presidente en Washington.

No conforme con ese episodio, Piñera insiste en demostrar que es un disciplinado –y entusiasta- sirviente de las políticas de EE.UU. en América Latina y el Caribe. Esta semana, por ejemplo, participará en el festival de Cúcuta con otros artistas como Juanes, Nacho, Juan Luis Guerra, Miguel Bosé y Ricardo Montaner que también actúan en la campaña mundial contra Venezuela.

¿Qué pitos tocará Piñera en ese evento político-musical en la frontera colombo-venezolana?

El pretexto del viaje es llevar “ayuda humanitaria” para Venezuela y acompañar en el festival de Cúcuta al artista local, Iván Duque. Ese genuflexo lacayo de EE.UU., no oculta su propósito de convertir la frontera de su país en un corredor para invadir Venezuela. Piñera se convertiría –si la agresión llega a consumarse- en cómplice de un crimen de lesa humanidad. Esto no parece importarle en absoluto. El tufo de los negocios apaga el hedor de los crímenes. El gobierno norteamericano ha logrado convencer a la oligarquía que gobierna el mundo que el rico botín de petróleo, gas, oro, hierro, etc., de Venezuela se repartirá amistosamente entre los rufianes que participen en el holocausto.

El festival de Cúcuta es una apuesta a grandes negocios futuros si la revolución bolivariana resultara derrotada.

Piñera avergüenza al pueblo chileno cuando pone al gobierno del país a disposición de la agresión contra Venezuela. Piñera lastima nuestro orgullo y dignidad nacional con sus ridículas cabriolas para destacar entre los “yes man” del continente.