Proyectos pasados, presentes y futuros: Socialismo o Socialismo

Por Victoria Cárdenas

Hablar de septiembre tiene un peso significativo en la historia popular de Chile, rememorar cada año lo sucedido el 11 de septiembre de 1973, nos vuelve a reencontrar con aquellos y aquellas que tuvieron que dar su vida para defender el proyecto que los y las trabajadoras habían asumido en sus manos para transformar la realidad que vivían. 

Sin embargo, hablar del golpe de Estado no solo nos lleva a este reencuentro, sino que a rememorar porqué se produjo y cuales fueron los elementos decisivos que llevaron a que sucediera este hito histórico, como a la vez comprender que no fueron solo 17 años de dictadura, sino que las consecuencias de lo ocurrido tiene repercusión hasta nuestros días. 

Los sueños truncados  

No podemos hablar de golpe militar sino hablamos del proceso previo, la dictadura no fue un hecho aislado, sino que fue una decisión de los empresarios del país que estaban viendo peligrar sus intereses y privilegios ante el avance popular, sin dejar fuera los intereses internacionales que estaban gestando esta ofensiva empresarial liderada por los Estados Unidos. 

Los sectores populares en Chile, previo a la Unidad Popular venían dotándose de una acumulación de fuerzas importante, creando sus propias instituciones autónomas al Estado, fueron conquistando espacios desde el ejercicio mismo del poder sobre fábricas y tomas de terrenos. La perspectiva socialista era el proyecto que estaban construyendo desde los distintos rincones del país, sin permiso y en una pugna constante con los empresarios. 

Es en el año 1970 donde se articula un sector con las banderas de la Unidad Popular y en conjunto con su programa llegaría Salvador Allende al gobierno. Dentro de los ejes programáticos, se planteaba la nacionalización del cobre y junto con eso la estatización de las industrias del sector estratégico de la economía chilena, profundizar la reforma agraria, cambios en el sistema de salud, la entrega de medio litro de leche por niño, la Escuela nacional Unificada, entre otros. 

Pero este periodo no esta exento de contradicciones, principalmente porque se termina asumiendo “la vía institucional al socialismo” que significaba llevar todo este proceso de cambio del modelo por vías de reformas y discusiones parlamentarias. Sin embargo, existían organizaciones de la clase trabajadora que planteaban algo diferente, esto era porque los dueños de las riquezas en conjunto con el imperialismo no iban a permitir que se llevara adelante este proceso, aunque fuera la mayoría del pueblo que así lo quisiera, la historia ha demostrado (y terminaron teniendo la razón) que la democracia solo la respetan cuando es conveniente a sus intereses, pero que cuando se trata de respetar a las mayorías, los poderosos nunca han tenido límites para imponerse. Esta decisión tuvo costos trascendentales para el futuro del proceso que estaba llevando el pueblo, ya que no se generaron las condiciones para que el pueblo pudiera defender sus conquistas y procesosquedando desarmados ante la ofensiva que asume el empresariado respaldado por los Estados Unidos en contra el pueblo ese día 11 de septiembre de 1973. 

El avance del poder popular con sus propios órganos de poder, la toma de las fábricas en mano de los trabajadores y la movilización popular se estaba gestando con avances nunca antes vistos, la clase trabajadora asumiendo la construcción de un futuro distinto, entendiendo que la única forma que tenían de cambar las condiciones en las que vivían, era construyendo ese proceso con valores humanistas, pero por sobre todo entendiendo que el modelo económico capitalista solo enriquece a algunos pocos, esto en perjuicio de las grandes mayorías que viven explotadas y en miseria, para que los privilegiados pudiesen vivir bien a costa de ellos. 

La ofensiva empresarial 

La ofensiva patronal comienza antes del golpe, a través de las diversas acciones que comienzan a realizar en contra de la economía del país, provocando escasez, escondiendo la comida para que no se pudiera distribuir, los paros de los transportistas, los sabotajes financiados en contra de los avances populares, etc. Generan todo un clima interno de desestabilidad para poder justificar su actuar, esto a través de lo que sería instaurar una dictadura militar (controlada por los empresarios y orquestada con apoyo norteamericano), con el objetivo de desarticular, exterminar y ocupar las formas más horrorosas que puede vivir un pueblo en su contra, para acabar con el proceso revolucionario del bloque popular en el país. 

Aun cuando lo primero que hacen es descabezar los procesos políticos que se estaban desarrollando, ese no era el único objetivo que existía por los directores de orquesta de la dictadura, sino que era uno aún más perverso y que tenía relación con profundizar el modelo económico capitalista en Chile, o sea, no solo borrar las pequeñas conquistas del pueblo, sino que mercantilizar todo lo que pudiera transarse en el mercado, generando un modelo “más moderno”, pero a la vez más lucrativo del que el que ya existía. 

Este proceso económico se ve liderado desde las tinieblas por los llamados “Chicago Boys” que educados en Estados Unidos, proponen liberalizar la economía en el país, esto quiere decir que exista una menor presencia del Estado en las decisiones económicas, privatizando la mayoría de las industrias del Estado entregadas a manos de los empresarios, generando toda una transformación donde se consolida la mercantilización de todos las áreas de la vida de las personas, teniendo éstas que pagar para el acceso para cubrir cualquier necesidad como la salud, educación, vivienda, etc. No podemos olvidar que uno de los famosos “Chicago Boys” que fue parte de este impulso contrario a los trabajadores es Joaquín Lavín actual alcalde de la comuna de Las Condes. Y de la mano de toda esta transformación se realiza el cambio institucional consagrándose en el cambio a la Constitución Política de la República instaurada en 1980, este cambio es la garantía que tienen para que toda la institucionalidad se adecúe perfectamente en proteger sus intereses. 

El fruto de la dictadura 

Claro es entonces que las consecuencias de la dictadura las seguimos viviendo en el Chile actual, las transformaciones del modelo tienen como consecuencia hoy que la producción y las riquezas se encuentran en mano de unos pocos que se beneficiaron en todo ese proceso y que los y las trabajadoras han tenido que seguir vendiendo su fuerza de trabajo como única forma de sobrevivir. No olvidemos que rimbombantes eran los titulares del Mercurio cuando se realizó la privatización del sistema de pensiones en el país anunciando que “Los Chilenos se pensionaran con el 100% de su sueldo en el 2020”, esta fue una de las tantas mentiras que difundieron en sus medios de comunicación para engañar al pueblo para seguir enriqueciéndose.  

Hoy a 46 años del golpe militar podemos ver que la mayoría de los que trabajaron toda su vida tienen pensiones miserables que no alcanzan para vivir, el sueldo promedio no alcanza para que pueda sobrevivir mes a mes una familia sino es a través de la deuda, el acceso a la salud es escaso y si no hay dinero pueden pasar años para tratar las enfermedades y así podemos continuar analizando todas las consecuencias que durante este proceso de “democracia” se siguen profundizando estos aspectos de continuar mercantilizando la vida. 

A pesar de que los resultados han sido fructíferos para los que han mantenido el modelo, siguen desarrollándose alternativas, que con los desafíos actuales están reconstruyendo el camino para pensar y edificar una sociedad distinta que ponga en el centro a la clase trabajadora como autora de su propia historia, con la memoria de los/as que se levantaron en los procesos de resistencia a la dictadura y entendiendo que la revolución es hoy más urgente que nunca porque el socialismo es la única forma que tienen los explotados de poder liberarse y de poder decidir sobre el futuro. 

Construir las bases de esa propuesta emancipadora, con las reivindicaciones del mundo actual, desde la clase trabajadora y los/as explotados es la única garantía que tenemos para llevar adelante la lucha contra el capitalismo que se expresará en un programa que permita al pueblo asumir la producción y su autodeterminación desde la construcción de sus propias instituciones que no estén gobernadas por los intereses empresariales sino que de una vez por todas se imponga la voluntad de las mayorías desde el ejercicio concreto del poder. 

A 46 años del golpe cívico militar, no perdonamos, no olvidamos y nos levantamos.