Por qué necesitamos una nueva Central Clasista de Trabajadoras y Trabajadores

Por Catalina Rojas, Magda Becerra e Irma Parra 

Mayo es un mes de conmemoración en donde recordamos que los derechos, alcanzados, como clase, han sido fruto de la organización y lucha de nuestros antecesoresEl 1° de mayo debe dejar de ser una conmemoración y transformarse en una fecha que permita debatir sobre el quehacer sindical y sus propuestas.

El movimiento sindical, en Chile, a partir del año 2006, registra un alza en las movilizaciones, irregular pero sostenida. Esta se ha centrado en la lucha reivindicativa, pero con algunos grados de combatividad. A mencionar, los trabajadores forestales, en 2007, con el asesinato de Rodrigo Cisternas que participaba en la huelga; los subcontratistas del cobre, a partir de 2007, que suma a la lista de asesinados en democracia a Nelson Quichillao, en 2015; y los portuarios en 2015. Esta última, representa uno de los mayores ejemplos de huelgas ilegales. Asimismo, mencionamos movilizaciones del sector público y de honorarios del Estado; todas, por fuera del marco de la negociación reglada. 

Pese al alza sostenida de movilizaciones, esto no es sinónimo de un avance en la conciencia de las y los trabajadores. Aún nos encontramos en un estado de descomposición ideológica de la conciencia en la clase trabajadora, secuela provocada por la dictadura militar y la instalación del modelo neoliberal. 

El movimiento sindical 

La tasa de sindicalización ha sido baja, llegando, en la actualidad, a alrededor de un 20%, cifra que el gobierno ha pretendido sobresaltar como fruto positivo de una Reforma Laboral que es claramente antisindical.  

El movimiento sindical está altamente fragmentado, con una casi inexistente negociación por rama, con lógicas laborales que profundizan esta situación como lo es la subcontratación, externalización de servicios y los llamados multirut 

Por último, nos encontramos con tres centrales sindicales (UNT, CAT y CUT) con niveles de representatividad escasos. La «más numerosa» es la CUT con un 23,8% de los sindicalizados, que se encuentra en crisis y fuga de afiliados no sólo por el bajo porcentaje de representatividad sino también por su política poco democrática (que culminó con la crisis de votación, expresada en la negación del voto universal), por el apoyo a la Reforma Laboral del gobierno de la Nueva Mayoría la cual tuvo pésimas consecuencias. Todo esto demuestra que esta central dejó de representar los objetivos y principios políticos de su fundación en 1953, y con esto los intereses de las y los trabajadores. 

Una corriente clasista 

El desarrollo de la historia del capitalismo es el desarrollo de la lucha de clases, y la lucha sindical cumple un rol relevante en la historia, pues expresa las contradicciones que se generan entre el capital y el trabajo. En el sindicalismo siempre hay una posición política —desde el entreguismo hasta el clasismo—, desde la lucha por mejoras salariales, de condiciones laborales, hasta el levantamiento de plataformas de lucha político sindical. Se debe volver a formar dirigentes con posiciones políticas claras, esto es, con posiciones clasistas. 

Hoy se hace fundamental levantar una corriente clasista y combativa en el movimiento de trabajadores. El diagnóstico respecto de la fragmentación, baja sindicalización y descomposición ideológica nos indica que se hace necesario reinstalar el clasismo en el movimiento sindical, de lo contrario, continuaremos atrapados en la reproducción de un sindicalismo que no lucha por las y los trabajadores, ni que tampoco contribuye en el desarrollo de una conciencia de clase. El sindicalismo debe contribuir en el proceso de generación de conciencia y desarrollo de vocación de poder del proletariado, y no sólo alcanzar mejoras salariales. 

Una central clasista 

Diferentes organizaciones han avanzado en este esfuerzo. Ejemplo de ello han sido la Asociación Intersindical de Trabajadores y Trabajadoras Clasistas (AIT), Unión Clasista de Trabajadores (UCT), SINTRAC, FENTTAS, CGT, AFUSAP, FERTRASAM, SUTE, UTEC, entre otros. 

Actualmente se han generado encuentros zonales para el levantamiento de la Central Clasista (CCT) en Santiago, Valparaíso, Temuco, Concepción, Puerto Montt, Punta Arenas, Rancagua y Antofagasta, proyectando el congreso fundacional durante el segundo semestre del presente año. Luego de una exitosa convocatoria para el 1° de mayo, la Central Clasista de Trabajadoras y Trabajadores de Chile logra posicionarse públicamente ya no como la «marcha alternativa a la CUT», sino como una nueva central con un proyecto que lejos de ser nuevo, persigue retomar el camino que la clase trabajadora ha emprendido desde siglos anteriores.  

El sindicalismo debe ser un aporte en el desarrollo de conciencia de clase, en la politización de las luchas y en la acumulación de fuerza para la emancipación de la clase trabajadora.  

Por un sindicalismo clasista y combativo 

Avanzando hacia la Central Clasista