¿Por qué debemos oponernos a Tratado Integral y Progresista del Transpacífico?

Por Francisca Rodríguez

El inocente y benevolente nombre de Tratado Integral y Progresista del Transpacífico, el TPP-11, pareciera haber confundido a más de alguno de los diputados que votaron a favor de su aprobación el mes de abril. Sin embargo, esta nueva versión del TPP, no es más que una estrategia de las grandes multinacionales para precarizar aun los derechos de los trabajadores y aumentar sus escandalosas ganancias.  

El miércoles 17 de abril, en la Cámara de Diputados, se ratificó este Acuerdo Comercial. Ahora el Senado, ha decidido postergar para el mes de junio, sancionar si se aprueba o no este tratado. Bajo los argumentos, tanto de los sectores del gobierno como de la oposición, de que Chile fue el salvador del TPP cuando el presidente Donald Trump decidió abandonarlo; que este acuerdo comercial permitirá crecimiento y desarrollo; que fue Michel Bachelet la impulsora de estas alianzas, etc., se intenta encubrir la maraña de falacias que esconden las verdaderas implicancias de este Tratado.   

Vayamos desenredando esta madeja. La nueva versión del TPP-11, contiene tres elementos críticos. Primero, el Tratadono va a gatillar un alto crecimiento, porque Chile ya tiene tratados de libre comercio con todos los otros países integrantes del TPP-11.  Los aranceles, que son los impuestos que pagan las exportaciones chilenas dirigidas a estos mercados, ya son muy bajos, no hay margen para aumentar estas cifrasPor lo tanto, el argumento del crecimiento no aplica. 

Segundo, lo que sí ocurrirá es que el TPP-11, reduce la soberanía nacionalesto porque afecta las principales políticas públicas de diversificación productiva: la prohibición a requisitos de transferencia tecnológica; la eliminación obligatoria de los impuestos a la exportación; la restricción a las políticas de contratación pública y la restricción a las políticas hacia las empresas públicasEntre ellas los derechos laborales.  

Por último, otro factor es que el TPP-11 no va a proteger la regulación pública, puesto que las reglas del TPP-11 se hacen cumplir a través de tribunales de arbitraje internacional. El tratado le entrega a estos árbitros una jurisdicción por sobre las leyes y las cortes nacionalesPor tanto, una empresa transnacional que ha invertido en Chile, puede incluso demandar al Estado, si éste implementa una regulación pública que supuestamente transgreda las prohibiciones del tratado, y dañe a las empresas. Por ejemplo, si se aprueba una reforma laboral que permita Sala Cuna universal sin condiciones, podrían las empresas que están bajo las reglas del tratado, objetar esta normativa.  

Bajo este escenario el TPP-11 terminará reduciendo la capacidad del Estado chileno de proteger además, el medioambiente, la salud, la previsión y otros temas sociales. 

El economista Hassam Akram, en entrevista a un medio digital, lanzó sus dardos contra la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales, DIRECOM, y alertó sobre los riesgos del TPP-11 especialmente en el ámbito de la soberanía de los países firmantes, señaló que “si el Estado (chileno) quisiera invertir en una empresa estatal de litio, otros inversores podrían demandar a Chile diciendo que la empresa estatal vende a un precio muy bajo porque recibe ayuda no comercial”. Akram  indica que dentro de las negociaciones, de parte de los representantes chilenos, solo se protegieron a las empresas estatales existentes, pero si en el futuro se creara una empresa estatal de litio, por ejemplo, se tendrían que acatar estas reglas que restringiría su potencial crecimiento. 

Por otro lado, el empresariado no está inmóvil frente al TPP-11. Los poderosos de Chile como Andrónico Luksic, Roberto Angilini, Ignacio Cueto, enviaron a los parlamentarios una misiva, firmada como integrantes de la Fundación Chilena del Pacífico, expresando su total apoyo al TPP-11. 

La experiencia de otros países, que este tratado es un atentado a los derechos laborales, y si se suscribe, Chile aceptará las reglas del juego que implican una lesión al derecho a huelga, a los contratos de trabajo, a las indemnizaciones, a las licencias maternales entre otros derechos ya menoscabados por el actual modelo neoliberal.  Movilizarse y actuar firmes contra este Tratado, parecen ser las únicas salidas.