Pensar y luchar por un salario justo para una vida digna

No hay duda que uno de los problemas centrales que vivimos es la desigualdad social y económica, donde la gran mayoría de los Trabajadores y Trabajadoras tienen salarios de pobreza y de extrema pobreza. 

No hay dudas que el problema central de los trabajadores/as es el salario, y para los que ganan menos del salario mínimo es una urgencia. 

¿Cuál son las causas? 

Haciendo un poco de historia. Con la política de chock de la dictadura militar en 1974, los sueldos y salarios se desvalorizaron brutalmente. Los salarios continuaron bajos y se profundizaron junto a la cesantía especialmente en la crisis de los 80 (recordar el Pem y el Pohj). 

Con la llegada a la “democracia” (89 al 91) el salario mínimo subió significativamente, pero sin resolver drásticamente las condiciones de vida de los trabajadores/as. Más aún la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) jugo un papel activo de contención de las aspiraciones de los trabajadores/as, bajo el pretexto de no hacerle olas a los militares y empresarios. 

Sin embargo, el argumento fundamental que levantan los empresarios, la derecha y de sectores de la ex Nueva Mayoría, es que subir el sueldo mínimo significa menos empleo y con ello el aumento del trabajo informal y precario. Es decir, debemos elegir entre mejorar nuestras condiciones de vida o caer en el desempleo, y obviamente nunca se tocará la ganancia empresarial. 

La razón es clara: aumentar la ganancia, y con ello la superexplotación de los trabajadores/as. Lo que importa es que el trabajador/a pueda subsistir y punto. Y la realidad es que eso apenas alcanza, y por eso el endeudamiento, y trabajar más allá de 8 horas diarias.  

Por eso el Plan Laboral, impulsado por la dictadura, se ha mantenido intacto con todos los gobiernos de turno. Se trata que los Trabajadores/as no se puedan unir y la negociación colectiva quede restringida a nivel empresa. Y la última reforma laboral así lo acredita.  

Y en esa lógica esta la imposición del salario mínimo, y que sea lo más mínimo. No solo el salario mínimo es un salario de indigencia, sino que además, genera un piso para las negociaciones del sector público y privado. Es un barómetro de lo que puede venir. 

¿Por donde caminar? 

Los hechos nos indican que para elevar el salario mínimo y los salarios en general, no puede ser con el beneplácito de la clase política, de los empresarios o de una parte de ellosMás bien, no hay otro camino que no sea la lucha. Pretender convencerlo que es inhumano vivir con ese salario, y que no va afectar al empleo, ni los índices macro económicos, aun siendo ciertos, no va a cambiar su parecer y su práctica. 

Hoy día en el mundo de los Trabajadores/as hay un consenso, un acuerdo implícito, que el salario mínimo debe ser superior a $ 400.000.  

Y la CUT que ha definido una “política salarial”1 para enfrentar la actual negociación, plantean una serie de medidas, que pueden mejorar las condiciones salariales, laborales y de vida de los Trabajadores/as y que en general nadie podría estar en desacuerdo. 

 

Sin embargo, la discusión está en la estrategia y como constituir la lucha de los trabajadores/as. 

La CUT plantea: “Entendemos el debate de salario mínimo como una política complementaria con los instrumentos de negociación colectiva, es decir, nos hacemos cargo que no afecta a todos los trabajadores”.  

La lucha por un salario justo, debe contar con el salario mínimo como piso, que convoque a la solidaridad e integración entre los trabajadores/as. No se puede desvalorizar a un segmento significativo de ellos, y que en general no cuentan con sindicatos que realmente pueda defenderlos. Hay que construir la idea de que todos/as nos necesitamos, para superar la fragmentación de la lucha que la legislación nos impone. 

Además, la CUT define “… el principal camino para un mejoramiento sustantivo de los salarios pasa por instancias de diálogo social con capacidades de tomar acuerdos. En este sentido, se hace relevante el fortalecimiento del Consejo Superior Laboral…”. 

Desconociendo la historia más reciente, proponen que el mejor camino es el del dialogo social, y olvidan los acuerdos del nefasto salario mínimo2 y la Reforma Laboral que fue un retroceso. Pretender hacer avanzar a los trabajadores/as en acuerdo con los patrones y la clase política es renunciar a la lucha de antemano. Tampoco se pueda utilizar la justa lucha para fortalecer una instancia que funciona a puertas cerradas, lugar propicio para la conciliación con los patrones y la clase política. Esta lucha no puede seguir postergando con políticas gradualistas que tanto le gusta a la clase política porque no viven la realidad de los que sufren. 

Hoy día tenemos que comprender que nuestros problemas son los mismos que tienen los demás trabajadores/as y sus luchas son nuestras luchas. 

Debemos pensar en ir más allá de la lucha en la empresa. Pensar y luchar por un mismo salario por igual trabajo y por la negociación por rama y supraempresa. Pensar y luchar por un salario mínimo justo que beneficie al conjunto de la clase trabajadora. Pensar y luchar por un salario justo para una vida digna para todos y todas. Es tarea de la Central Clasista de Trabajadores y Trabajadoras, de sindicatos, federaciones, confederaciones que luchan.  

En esto nada es nuevo. Las recetas están desde siglos atrás: unidad, organización y lucha.