Participación estudiantil, sospecha parlamentaria y próximo gobierno

Por Pablo Toro Monroy , Estudiante de Ciencia Política, Universidad Diego Portales.

Como es costumbre en el mundo estudiantil, a fin de año, en varias universidades, diversas organizaciones juveniles aspiran a ganar las federaciones de estudiantes. Las elecciones federativas de este año ya van dando luces de cómo se va a configurar la Confech, que recibirá al nuevo gobierno que se instalará en marzo. A casi siete años de las movilizaciones que remecieron al país, vemos como la representación estudiantil y las preferencias de los estudiantes han ido variando con respecto a los liderazgos del 2011.  

 

Para la configuración de la Confech del próximo año, evidenciamos cómo las Juventudes Comunistas y la Juventud Socialista, que en algún momento tuvieron la conducción del movimiento, hoy no logran imponerse en las universidades más emblemáticas. Con importantes derrotas en la Universidad de Chile y en la Universidad de Santiago, se han quedado solo con triunfos en algunas federaciones pequeñas de regiones. Estas fuerzas han sido relegadas de la primera línea de la dirigencia estudiantil, principalmente por su porfiada defensa de la Reforma Educacional de Bachelet, en un momento en que la mayoría de los estudiantes movilizados se posicionaban abiertamente contra ella. Lo concreto, eso si, es que en las federaciones de esas regiones han conseguido mantener cierta representación y esperan poder rescatar algunas más en las elecciones que quedan para principio de año. Su relación cercana con la fuerza que ganó la Universidad Católica, el NAU, les permitirá reforzar sus posiciones de cara a los debates que vienen.  

Por otra parte, y en directa relación con su irrupción en el panorama  parlamentario, el Frente Amplio ha sabido posicionarse y mantener cierta conducción al interior del Movimiento Estudiantil, ganando dos de las federaciones más importantes, como la FECH, obteniendo la presidencia de esta el Movimiento Autonomista; y la victoria, también, de la misma organización en la Federación de Estudiantes de la USACH. Es, en consecuencia, este sector quien mantendrá la conducción, por el próximo año, al interior de la Confech. Es interesante cómo es que el Movimiento Autonomista ha conseguido esta relevancia en el mundo estudiantil, en contraposición con la conducción a nivel electoral institucional que tiene Revolución Democrática, quienes tienen la mayoría de los nuevos parlamentarios que ha conseguido el FA en la reciente elección parlamentaria. Esta relación habría que tenerla en cuenta para próximos análisis y cómo iran a convivir ambos en el futuro gobierno y dentro de su misma coalición.  

Levantar un discurso 

Frente al escenario anterior, los estudiantes que nos hemos posicionado por desarrollar una política por fuera de las instituciones, las que no convocan ni el apoyo ni el aprecio de la mayoría de los chilenos —y tampoco de los estudiantes—, seguimos teniendo elementos para posicionar nuestro discurso. La Juventud Rebelde ha conseguido dos federaciones importantes en Santiago, como son las de la Universidad Alberto Hurtado y la Universidad Central, lo cual nos permitirá tener una voz relevante al interior de las discusiones. A su vez, una grata sorpresa dieron los compañeros y compañeras de la agrupación Vamos Construyendo, en la Universidad de Chile, quienes con un discurso radical y crítico de las dirigencias tradicionales han conseguido conquistar la vicepresidencia de la FECH. 

Con lo anterior, los estudiantes revolucionarios debemos levantar un discurso que sostenga que la mera disputa institucional de nuestras demandas, por sí sola, no sirve de nada y que es necesario seguir movilizándonos, reencantando a nuestros compañeros con la organización estudiantil, y levantar una lucha independiente de parlamentarios y autoridades que intenten dar un cauce institucional a las miles de problemáticas educativas que siguen sin resolver. No basta con un parlamentario o una bancada que, con buenas intenciones, intente resolver todo por la vía parlamentaria. Ya tuvimos una supuesta «bancada estudiantil» el periodo anterior, que no aportó nada a nuestras luchas, salvo asegurar sus reelecciones. Será tarea nuestra demostrar por qué no basta solo con votar. Es necesaria una alternativa verdaderamente popular y revolucionaria que sea capaz de convocar a los estudiantes que aun tienen perspectivas de cambiarlo todo.