Paraguay, con la calle tomada por los estudiantes

Por Jazmín Coronel Bejarano

El mes de agosto está siendo un mes de bastante movilización para los paraguayos.

Principalmente, en el sector de la educación. Es que tanto docentes y trabajadores de la educación hasta estudiantes secundarios y universitarios han estado realizando actos, marchas y tomas para exigir diferentes consignas, pero englobados con el mismo objetivo.

Entre el 23 al 25 de agosto, casi todo el territorio paraguayo fue copado por miles de estudiantes que iban con una consigna segura: “Queremos nuestros libros, queremos TODOS y los queremos en febrero”.

Tal vez, podría parecer que el faltante de libros es un detalle pequeño en el sistema de educación de un país tercermundista y, encima, con un gobierno de políticas marcadas por el autoritarismo.

Pero, los miembros de la Unión Nacional de Centros de Estudiantes del Paraguay (UNEPY) buscan disminuir así la desigualdad que existe en los exámenes de ingreso a la Universidad entre los estudiantes que provienen de colegios públicos y los privados.

El acceso a la universidad en Paraguay estaba muy por debajo del 10% según las últimas estadísticas, y las 3 universidades públicas que existen en el país están ocupadas, en la mayoría, por estudiantes de mejor nivel económico.

Más allá del análisis que podemos realizar sobre la educación paraguaya, lo cierto es que, los estudiantes de la UNEPY han logrado realizar marchas en todo el país, movilizando a miles de estudiantes. Algo histórico para un país capital céntrico y muy apegado aún a la dictadura y el conservadurismo.

Esta gran movilización muestra una realidad esperanzadora, no solo para Paraguay, si no para toda Latinoamérica porque se está formando una generación organizada ya desde la secundaria, es algo inédito en un país que fue sofocado durante demasiado tiempo. Hasta hace poco tiempo, estos jóvenes encontraban su espacio de “militancia” en la iglesia.

Al mencionar a la iglesia, se vuelve inevitable mencionar a los compañeros y sobre todo compañeras de la Universidad Católica que se encuentran en toma, exigiendo la reposición de profesores a los que fueron retirados sus cargos por demostrar posturas democráticas con los alumnos, el respeto a los profesores sindicalizados, la investigación de hechos de corrupción y acoso de miembros de la iglesia. La Plataforma de Universitarias Feministas tiene un papel fundamental en este punto, ya que han logrado traer a debate denuncias a altos miembros de la Iglesia Paraguaya.

Por último, los docentes consiguieron unir a todos los sindicatos de profesores y trabajadores de la educación para exigir una mejora salarial en todo el país, la unidad de este sector es algo que hace años no se concretaba.

La organización es la única forma de enfrentar a los gobiernos que se vienen con una agenda neoliberal hacia América Latina, y Paraguay parece empezar a darse cuenta.