Otra vez 11: de la revolución y reacción ayer y hoy

Por Nicolás Campos

“… en todo análisis político debe colocarse en primer plano el problema de las clases: ¿qué clase hace la revolución de que se trate? ¿Y qué clase hace la contrarrevolución?”

-Lenin

Se cumplen 46 años del golpe de Estado que derrocó al Gobierno de la Unidad Popular, y abrió un periodo abiertamente contrarrevolucionario en la historia de la lucha de clases del país.

No obstante, el sinnúmero de aristas desde el cual este hecho político puede ser analizado, lo que aquí se busca es relevar la necesidad para los análisis de la izquierda revolucionaria de identificar dónde se encuentra la verdadera fuerza de los trabajadores como clase, y dónde no. De esta manera, tanto militantes como los miembros de la clase obrera chilena podrán reconocer a sus eventuales aliados y enemigos.

Tal tarea no es una labor nueva. Políticos revolucionarios ya la emprendieron en distintos lugares del mundo, siendo a partir de dicho análisis desde donde establecieron los fundamentos de los lineamientos táctico-estratégicos de su política.

Julio y la Revolución Bolchevique

Meses antes de que los bolcheviques tomaran el poder en Rusia, Lenin realizaba una lectura que resultaría determinante para los acontecimientos revolucionarios posteriores.

Hasta antes de julio de 1917 la estrategia bolchevique no contemplaba un desarrollo violento para la toma del poder, sino que, todo lo contrario. Lenin aseguraba que la tarea de tomar el poder sería más bien pacífica, eso era lo que la famosa consigna “Todo el Poder a los Soviet” quería en realidad decir. Sin embargo, para Julio, la situación había cambiado. El poder ya no se encontraba en los soviets sino que este recaía en la contrarrevolución.

En julio mencheviques y eseristas se pasaron al lado monárquico, y con ello sellaron cualquier esperanza pacifica para la toma del Poder. En palabras de Lenin: “hoy ya es imposible tomar el poder por vía pacífica. Para llegar a él hay que derrotar, luchando resueltamente, a los verdaderos detentadores del poder en el momento actual”.

Con dichas palabras y potente diagnóstico, Lenin le advertía no solo a los bolcheviques sino que a la clase obrera rusa donde se encontraban aquellas fuerzas reaccionarias y contrarrevolucionarias frente a las cuales debían enfrentarse. Para poder, entonces, virar tácticamente el tránsito hacia la toma del poder fue necesario previamente visualizar en qué lugar se encuentran las fuerzas revolucionarias y contrarrevolucionarias.

El MIR chileno

Situación similar en lo que se refiere la lectura de la situación concreta es la que desarrolló el MIR en Chile. Esto incluso antes de que se concretara el golpe.

En Julio de 1972 la Revista Punto Final publicaba “El reformismo y el MIR”, en donde la Comisión Política mirista realizaba un análisis de la situación nacional, identificando el cuadro que comenzaba a delinearse con el gobierno de la Unidad Popular.

Precisamente uno de los objetivos del análisis era el de “desenmascarar ante los ojos del pueblo” dónde radican las fuerzas reaccionarias y contrarrevolucionarias del periodo. A ojos del MIR, el Partido Nacional, la Democracia Cristiana y el Partido de Izquierda Radical eran quienes representaban las fuerzas con las que el pueblo chileno no podría contar. O, en palabras del MIR, que eran sus “irreconciliables enemigos”.

Criticando la táctica de la Unidad Popular, el MIR advertía: “…la insistencia en permanecer en el camino único del acuerdo parlamentario con la DC, ha llevado a las masas, a la perdida de la visión y la confianza de estas en sus propias y enormes fuerzas. Esta misma estrategia de avance, a través de acuerdos parlamentarios, le ha impedido a la conducción reformista, desenmascarar ante los ojos del pueblo a los irreconciliables enemigos de este; la DC y el PIR, y no solo el PN, la institucionalidad de los patrones, el Parlamento y la legalidad que les sirven”.

 

Tareas para el rearme político ideológico

Ese tipo de lecturas y diagnósticos son los que se deberían levantar al interior de la izquierda revolucionaria. Dilucidar y vislumbrar donde residen los partidos y las fuerzas de la burguesía actualmente. Así como también cuales son aquellas que eventualmente ya transitan en dicha dirección.

Se acabaron aquellos tiempos en los que la derecha chilena y los partidos “de centro” parecían ser los únicos representantes del capital chileno y extranjero. La maduración del capitalismo nacional y el recambio en la institucionalidad burguesa de los últimos años también le ha abierto la puerta a nuevas fuerzas que en realidad no pretenden poner en cuestión lo elemental del sistema capitalista en Chile.

Es cosa de preguntarse, ¿cuál será la posición del Frente Amplio frente a la cuestión mapuche si llegase a gobernar? ¿Podrán acaso enfrentarse a toda la maquinaria forestal presente en el Wallmapu para lograr lo que dice su programa en cuanto a “autonomía” y “autodeterminación” del pueblo mapuche?

Así, es que por más radicales que puedan sonar muchas de las posturas y se rasguen vestiduras en contra de “los vicios capitalistas” imperantes en el Chile de hoy no es cierto que estos grupos vengan a representar los intereses del proyecto histórico de la clase obrera como lo es el socialismo, sino más bien, todo lo contrario.