Para que nunca más en Chile

Por Ernesto Castro

A pocas horas de la llegada de la pasada navidad de este 2017 se produjo el indulto por razones humanitarias del genocida, corrupto y, ahora llamado, dictador peruano, Alberto Fujimori.

Después de haber cumplido casi la mitad de la condena (25 años de cárcel) a la que fue sentenciado el y algunos de sus cómplices por algunos de los crímenes que cometieron a la cabeza del Estado peruano entre los años 1990 y 2000, en medio de la represión en contra del pueblo peruano, las guerrillas de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Tupac Amaro (MRTA)

Pedro Pablo Kuczinski, presidente del Perú acorralado por acusaciones de soborno y corrupción, encontró la manera de mantenerse en la presidencia por medio del acuerdo con sus mas enconados y poderosos acusadores, la principal fuerza parlamentaria liderada por los hijos de Fujimori. El indulto al genocida acaba de remecer a la sociedad del Perú y abre un nuevo y peligroso flanco de desconocidas dimensiones políticas y morales que vuelven a amenazar la estabilidad del régimen encabezado por un debilitado presidente, Y se traslada mas allá de sus fronteras para situarlo en las esferas del desarrollo de la consciencia de la mayoría de los países de nuestra América y casi de todo el mundo.

Sin ir mas lejos, en nuestro país, a pocas horas de conocerse la noticia, declaraciones del ex presidenciable de extrema derecha José Antonio Kast, valoraban la decisión de PPK y, veladamente, insinuaba esa misma formula para ser aplicada en Chile con respecto a algunos chacales presos en cómodas prisiones, acusados y condenados por violaciones a los derechos humanos. Lo que es preocupante tomando en cuenta que el futuro jefe de Estado mantiene una deuda con el sector mas reaccionario de Chile representado por Kast.

Es de suma importancia lo que ocurra en Perú en los próximos días. La reacción del pueblo peruano, de las víctimas, sus familias, las organizaciones sociales y políticas, servirá como precedente para todos los que pretenden producir perdones a los genocidas que han sembrado y siembran el terror en casi todo el planeta. También es importante el clamor internacional de todos aquellos que mantienen compromiso real con los derechos humanos y no solamente cuando conviene a sus propósitos partidarios.

Los chilenos hemos presenciado, en los últimos meses, expresiones de lo que podría ser la preparación de condiciones para ir en el camino de “cerrar las heridas abiertas” mediante una serie de medidas que tendrían como objeto el perdón mediante indulto de las mismas características que el que beneficio a Fujimori; sectores del poder judicial , de la jerarquía eclesiástica, de partidos políticos colaboradores de la dictadura que perpetraron los grandes capitalistas chilenos y extranjeros, las FF.AA y el imperialismo norteamericano han expresado preocupación por los derechos humanos de aquellos ancianos que cometieron , cuando eran jóvenes, delitos abominables a los ojos de toda la humanidad.

El perdón a los criminales de lesa humanidad podría ser una importante necesidad política para los sectores mas reaccionarios de la clase dominante y del imperio porque ellos nunca han renunciado a cualquier método que ayude a frenar los intentos sociales que subviertan el orden que pretenden establecer hasta el fin de la historia. Saben que una y mil veces los pueblos derrotados se levantarán y volverán a la batalla por su libertad, jamás renunciarán a esta.  Mientras germina la semilla de la revolución social, las clases explotadoras preparan sus armas para las próximas batallas; El genocidio, la desaparición forzosa, la tortura, etc. son las principales. Los pueblos, que no tienen nada que perder, seguirán avanzando y encontrando caminos de unidad y lucha necesarios para enfrentar con éxito a los enemigos de los derechos humanos. A los enemigos de la humanidad. Es solo un pueblo férreamente unido y organizado aquel que dará sentido a la significativa sentencia: “¡NUNCA MÁS!”