Nos siguen matando, nos siguen discriminando

Por Movimiento de Acción Migrante (MAM)

Hoy recibimos dos noticias que muestran cómo nos siguen matando, cómo nos siguen discriminando, negándonos una ley migratoria con enfoque de derechos humanos para Chile.

1.-Un joven haitiano, Djon Benjamin, es asesinado al momento de pagar una deuda de 5.000 pesos al responsable de la cité ubicada en Avda. Independencia 4474.- El tema está en manos de la justicia que deberá investigar y juzgar al responsable.

“Nosotros estamos de duelo. Lo que estamos pidiendo a la sociedad chilena es que respeten los derechos humanos. Nosotros somos los que más sufrimos, nos engañan con contratos falsos. Nos matan y no hay justicia” -aseguró un haitiano cercano a Djon.

2.-Anuncian otra postergación del proyecto de ley de migraciones, lo que significa que durante el próximo gobierno se tratará en el parlamento. Van muchos gobiernos que dejan atrás el tema migratorio. Lo mismo ocurre con las reformas al sistema de pensiones y la reestructuración del SENAME.

Quienes trabajamos por Chile para que tenga una ley migratoria con enfoque de derechos y respeto a todos los tratados firmados por el país, lo único que buscamos es estar a la altura de los tiempos en pleno siglo XXI.

¡Hoy perdimos una vez más!

Pero en este camino aprendimos. Muchos esfuerzos más son necesarios. Nadie nos regalará nada, porque los derechos se conquistan. Así se ha avanzado a lo largo de la historia.

El respeto de los derechos humanos de todas las personas en un territorio debería ser la preocupación esencial de sus representantes y la garantía de un futuro más pleno para toda sociedad. Pero siempre se cruzan otros intereses muy potentes que distorsionan el camino.

No podemos desconocer que el tema migratorio es muy político en su esencia y tiene que ver con el sistema-mundo imperante: estamos hablando -en su mayoría- de seres humanos excluidos en sus países por un sistema socio económico que los hace vivir mal con sus necesidades insatisfechas y los expulsa a buscar un futuro en otras tierras. Se les violenta así, su derecho a vivir en su país y eso es político.

Las causas pueden ser variadas, pero a las políticas internas de cada país se agregan las globales, que tanta desigualdad y concentración de la riqueza generan. Así es como gran parte de los 234 millones de personas que viven lejos de la tierra que los vio nacer, migran. Eso es muy político.

Otra causa de la migración se relaciona con los fenómenos ambientales, muchos de ellos como consecuencia de los modos extractivistas de producción y una serie de abusos al medio ambiente de la industria nacional y transnacional, de las potencias económicas multinacionales.

Los y las migrantes somos la mano de obra flotante del sistema-mundo. Somos utilizados, utilizadas, explotados y explotadas en condiciones indignas, en momentos en que ni siquiera vivimos en nuestra propia cultura, con nuestra familia y nuestros amigos de siempre. Somos a veces los y las esclavos(as) invisibles, por un tiempo o por todo el tiempo. Somos los y las trabajadores sin derechos. Se nos niegan los papeles por razones banales y discrecionales, se nos trata como a delincuentes, se nos deshumaniza, se nos erotiza, en definitiva, nos violentan nuestra dignidad.

Pese a todo, incluso en las peores condiciones, los y las migrantes aportamos de variadas formas a las sociedades de acogida (y por esa vía, a la humanidad, si no se quedaran con su trabajo, parte importante de algunos capitalistas privados). Las evidencias de estudios internacionales confirman estos aportes generalmente invisibilizados.

Un discurso engañador se instala, para sembrar el pánico en los sectores populares de las sociedades sobre las consecuencias nefastas que pudiera traer la migración, con el fin de distraer de las verdaderas causas de las crisis.

Simultáneamente con esos discursos se busca culpabilizar a la migración o tratarla como “problema”, ocultando la sobre explotación o la comercialización de nuestras necesidades para intereses mezquinos de los que somos objeto.

Dicen que cuando se caen las máscaras aparecen los rostros verdaderos de quienes se ocultan tras de ellas.

Durante varios años se entretuvo con la supuesta voluntad de legislar a las organizaciones de migrantes, a las ONGs que trabajan con la migración, a las universidades y en general a todas las organizaciones migrantes. Se avanzaba poco, casi nada.

Mientras tanto, se tomaban algunas medidas administrativas que cumplían parcialmente con algunos derechos humanos básicos. Como eran medidas administrativas, no leyes, no son sostenibles en el tiempo, son débiles y pueden ser cambiadas de gobierno a gobierno. De esta manera, se genera una vulneración sistémica de derechos que se constituye como violencia institucional.

Los dueños de los capitales que gobiernan la economía chilena y quienes desde el gobierno o la oposición los representan, han manifestado, en la práctica, que no tienen interés en legislar conforme al respeto de los derechos humanos de las personas. La evidencia está a la vista a lo largo de los últimos 20 años. ¿Habrá que preguntarse si la ley actual les sirve para sus intereses?

Hoy se clarifica nuevamente esta situación. En el periodo anterior de Piñera ocurrió lo mismo, (Proyecto de ley inconcluso) que llega a los cambios de gobierno sin una ley aprobada, habiéndose ésta presentado en un plazo, que se sabe, no es suficiente para ser tratada legislativamente.

Muchas veces no se ven las consecuencias de inacciones o de legislaciones que generan violencias institucionales, simbólicas y físicas, que sólo conocen los sacrificados cuerpos de los seres humanos que las sufren. Sean institucionales o cotidianas, esas violencias hieren el alma.

Son los actos de racismo, de xenofobia que llevan incluso a matar un ser humano, haitiano, por una deuda de 5.000 pesos, tal como ocurrió con Djon Bejamin recientemente. Antes y en situaciones particulares, fueron Joane Florvil, Benito Lalane, Maribel Pujols y tantos y tantas otras que en el silencio y la indolencia dejaron sus vidas en Chile cuando buscaban una mejor.

Ciertamente no es el único tema que tiene este mal tratamiento, lamentablemente son muchos más y por ello nos preocupa. La inacción es una forma útil de perpetuar un estado legal actual que seguramente beneficia a algunos, pero no al país.

Los dirigentes políticos que perdieron las elecciones hoy, los dirigentes que las perdieron ayer y seguramente los que ganaron y las perderán mañana, no nos garantizan (ya no lo hicieron y tienen otros intereses) que Chile tenga una ley migratoria como se merece. Ojalá puedan demostrar lo contrario. Le haría muy bien a Chile que así fuera.

Somos conscientes de que nada será fácil, y que es más cómodo hacer parte de escenarios creados por el poder, para participar de sus engaños que seguir con intransigencia el camino de los derechos humanos de personas en movilidad humana de las cuales somos parte. En el tema derechos humanos lo que se puede negociar es poco, o nada. Se cumplen o no se cumplen, cumplirlos a medias es incumplirlos por su indivisibilidad necesaria.

No nos cansaremos de seguir insistiendo, muchas veces sabiendo que los resultados serán magros porque nos impulsan, nos obligan las situaciones de injusticias, vulneración de derechos, de dolor de nuestros hermanos y hermanas.

Seguiremos con todas y todos, chilenos(as) y migrantes que en este tiempo entendieron el desafío por un Chile inclusivo y trabajan por una sociedad intercultural, sin racismos ni xenofobia, por la igualdad entre los seres humanos. Con ellos y ellas hemos avanzado más que nuestros representantes, pero lo hemos hecho en las escuelas, en las universidades, en los campamentos, en los barrios, en los comités de vivienda, en los sindicatos, en diferentes fundaciones, en organizaciones no gubernamentales, en las Municipalidades, con más voluntad que recursos. Con ellos seguiremos avanzando.

Son esas iniciativas aún no visibilizadas que irán creciendo, ese es el futuro de Chile que nace desde su gente lejos de los “cambios” que “NADA CAMBIAN” y venciendo la desazón de ver las promesas que se diluyen, las campañas publicitarias costosas y mentirosas, los ofertones preelectorales, los apuros por “anexar”todo lo existente.

Porque todos los esfuerzos ciudadanos y populares existen y porque la situación de muchos(as) de nuestros(as) hermanos(as) no puede esperar seguiremos trabajando con más fuerza, organizándonos, incidiendo, construyendo propuestas, derribando fronteras…por Djon, Joanne, Benito, por todas y todos, seguiremos buscando los caminos que nos lleven a una sociedad sin racismos, sin xenofobia, un mundo justo para todos los seres humanos que habitan esta hermosa tierra.