Neltume: El derecho a la rebelión es un derecho de los pueblos a alzarse contra la tiranía

Por Marcela Cornejo

La reacción de la ultra derecha y la derecha más moderada en el país, sobre la declaratoria de “Declaración de Monumento Nacional en la Categoría de Monumento Histórico, del Conjunto de Bienes Pertenecientes al Desarrollo del Complejo Forestal y Maderero Panguipulli”, han puesto de manifiesto una visión de la historia que no permite reconocimiento alguno a las luchas de resistencia a la dictadura.  

Como bien reza en el preámbulo, de la Declaración Universal de los derechos humanos “Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”, es decir, en la dictadura genocida de Augusto Pinochet y sus cómplices civiles y militares,  donde no existía un régimen de derecho, tomar las armas fue una legítima acción tanto de defensa del pueblo, como de promoción de la caída de este sistema dictatorial. 

Sobre esta premisa, rescatar la memoria de los luchadores es también una tarea de la sociedad, que en el caso de esta declaratoria de Monumento Histórico, no tienen por qué llamar a los cuestionamientos esgrimidos por la derecha reaccionaria chilena, cuya respuesta a esta misma lucha, fue la ejecución de un plan en la zona, donde fueron detenidas desaparecidas y ejecutadas políticas 71 personas, 3.000 personas fueron exoneradas políticas, decenas de ellas fueron presos políticos y exiliados, además se obligó al desplazamientos forzosos por razones políticas de grupos familiares de las zonas de Enco, Chanchan, Releco, Toledo, PuñirPilmaiquen y Pirihueico entre otros.  

En el punto 2 de la carta de respuesta, a esta arremetida comunicacional de la ultra derecha, el Centro Cultural Museo y Memoria de Neltume (CCMMN) indica, que el trabajo desarrollado para obtener esta declaratoria “busca la puesta en valor y protección de dos lugares vinculados a represión política, tortura, homicidio y desaparición forzosa posteriores al Golpe de Estado. Uno de ellos es el Sitio de Memoria Retén de Neltume, donde la sociedad civil organizada realiza actos de resistencia en oposición a la Dictadura Cívico Militar, la madrugada del 12 de septiembre.  Producto de estos hechos los aparatos represivos justifican el paso de la  Caravana de la Muerte por la zona, donde son asesinados  Gregorio José Liendo Vera, Rudemir Saavedra Bahamondez , Víctor Eugenio Rudolph Reyes, Víctor Segundo Valeriano Saavedra Muñoz, Santiago Segundo García Morales, Luis Mario Valenzuela Ferrada, Sergio Jaime Bravo Aguilera, Luis Hernán Pezo Jara, Víctor Fernando Krauss Iturra, Pedro Purísimo Barría Ordóñez, Enrique del Carmen Guzmán Soto y José René Barrientos Warner; todos militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionario y la mayoría trabajadores del COFOMAP.” 

No solo esta parte de nuestra historia pretende borrar la derecha, sino que también negar que “Posterior a esto, el Reten es utilizado como Centro de Tortura para hombres y mujeres de la localidad, dando paso a apremios ilegítimos de todo orden, simulacros de fusilamientos e inmovilización a través del encierro en una casa de perros. Creemos necesaria la visualización y puesta en valor de este espacio por su historia y memoria, contribuyendo a la construcción de una sociedad más justa”. 

Esta reacción en cadena de este sector político, deja de manifiesto que las razones de estas violaciones a los derechos humanos, en esta zona en particular, obedecieron a una persecución feroz contra el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, y los sectores sociales que hicieron suyo el programa de esta organización. El llamado de la derecha a revocar esta Declaratoria es cónsona con el actuar de la propia Ministra de Educación, que eliminó del currículo educativo las clases de Historia y Arte como obligatorias. Borrar la historia de las luchas sociales, la resistencia a las tiranías, es hoy, una tarea política de la derecha chilena, que nos dice claramente, con estas acciones, que no permitirá un nuevo intento de proyecto popular ni hoy ni mañana.  

Como ayer, como hoy y así será mañana, el legítimo derecho a la Rebelión es patrimonio de los pueblos, cuando sus derechos y su vida son vulnerados.