Ni me callo, ni lo aguanto: La lucha contra el abuso sexual en los liceos

Por Catalina Céspedes, estudiante de Liceo 7 de Providencia

El día miércoles 17 de mayo del presente año, los segundos medios del Liceo 7 de Providencia presentaron una problemática en el Co.De.Cu —Consejo de Delegadas de Curso—, que giraba en torno a declaraciones de abuso, discriminación, acoso y violencia por parte de distintos entes de la comunidad, como profesores, profesoras e inspectoras, hacia las estudiantes. Tales denuncias contenían actos y expresiones catalogadas de diversas formas como «violencia física, verbal, psicológica y de género (ejercidas de manera machista, sexista, heteronormada, misógina y discriminadora)», las cuales, en la cotidianidad, pasaban a ser en su mayoría normalizadas o justificadas. Esto, debido al abuso de poder jerárquico presente en el establecimientos o al nulo criterio de ciertos funcionarios en torno a la diversidad. Esta problemática se expuso de forma pública, ya que las denuncias no habían obtenido una respuesta satisfactoria, tras pasar por protocolo y conducto regular, debido a que este conducto dañaba la integridad de la estudiante afectada, al exponerse frente a su agresor, siendo éste el que, en la mayoría de los casos, tiene la verdad absoluta frente a las autoridades, lo que produjo un descontento generalizado en torno a estos procesos.

A continuación de este suceso, las estudiantes decidimos visibilizar lo ocurrido por redes sociales, bajo la consigna de #NIMECALLONILOAGUANTO. Esto consistió en publicar diversos relatos sobre la violencia que se vive dentro del establecimiento los que, hasta el momento, en su mayoría, funcionaban bajo la lógica del secreto a voces entre la comunidad estudiantil. Sin embargo, de esta forma no sólo se visibilizó la problemática, ya que, además, las estudiantes del Liceo 7 de Providencia convocamos a una marcha a fines de mayo, a la que se invitó a distintos liceos tanto de la comuna como de otras partes de Santiago, para dirigirnos en conjunto a la Municipalidad de Providencia con el mismo objetivo de visibilizar, desnaturalizar la violencia y decirles en su casa a las autoridades locales «háganse cargo».

Posteriormente, seguimos con el trabajo interno, como estamento estudiantil, dentro del establecimiento y se intentó conseguir soluciones para el contexto. La comisión de género y gran parte del estudiantado buscaron, intensamente, respuestas y redes de apoyo para este problema. Tras dos semanas de arduo trabajo reflexivo en forma de asambleas, Co.De.Cu, claustros y paros no autorizados por dirección, las estudiantes decidimos movilizarnos en función de conseguir respuestas concretas, luego de crear un petitorio interno y externo, con objetivos claros y definidos. Una de las principales peticiones, que se genera a partir de lo anteriormente planteado, es «El fin a la violencia sistemática», que tiene como puntos ejes el realizar sumario a profesores, profesoras e inspectoras que han sido denunciados por las prácticas mencionadas; que todos los funcionarios del establecimiento asistan al psicólogo como medida de autocuidado obligatoria; que toda la comunidad participe en las capacitaciones obligatorias de educación no sexista; implementación de un nuevo protocolo que abarque las problemáticas con enfoque de género y educación no sexista y que la creación de éste sea en conjunto con toda la comunidad; y que todos y todas los estudiantes que recurran al manual de convivencia y a las denuncias, reciban una respuesta concreta e inmediata.

En el transcurso de estos procesos, la dirección y el sostenedor no dieron respuestas o soluciones que le hicieran sentido a la comunidad liceana. Por esto, un día de junio las estudiantes decidimos tomarnos el establecimiento, ya que la poca comprensión por parte de las autoridades del liceo nos hizo recurrir a una medida para exigir que nuestras compañeras no se sigan sintiendo violentadas, discriminadas, ni abusadas por aquellos y aquellas que, se supone, deberían educarnos. Pero, sabemos que su pedagogía y educación está al servicio de este sistema capitalista y patriarcal.