Los territorios están despertando

Por Cristóbal Sepúlveda, Vocalía de Derechos Humanos de la Universidad de Valparaíso*

Desde los trágicos acontecimientos de agosto de 2018 en Quintero y Puchuncaví, se evidenció más aún la deuda que tenía el Estado con la población de dichas zonas hace más de 40 años.

Las intoxicaciones masivas de niñas y niños, producto directamente de las emanaciones tóxicas de las empresas Oxiquim, Aes Gener y la Fundición Codelco Ventanas, solo fueron una muestra más de cómo el actual sistema explotador y extractivista no ha tomado en cuenta ni la conservación del ecosistema ni la dignidad humana.

Una situación que se repite por todo Chile, desde Arica hasta Punta Arenas. Las llamadas “zonas de sacrificio” son producto de la permisiva actitud del Estado y los gobiernos con las empresas, las cuales explotan y lucran con nuestros recursos de la misma forma que especulan con nuestras pensiones, sin interés en garantizar el respeto a los DDHH.

Ante esta situación la población no se ha quedado quieta.

Rotos en lo más profundo de sus corazones al ver la desdicha de la niñez que no encuentra socorro en las instituciones, los pueblos de Quintero y Puchuncaví se movilizan constantemente en contra de tan deleznable situación. Y asimismo el resto de regiones que han encontrado también en la lucha y la movilización la forma de visibilizar la crisis eco territorial del país.

Aquí no estamos hablando solo de Quintero y Puchuncaví. Hay 116 conflictos socioambientales en Chile. Este país entero es una zona de sacrificio, al igual que toda Latinoamérica, y son cada vez más quienes se dan cuenta que esta situación es insostenible. Cientos de miles en las calles se movilizaron en contra de las empresas el 15 de noviembre del 2018, en una manifestación nacional que cubrió todas las zonas de sacrificio.

Es un problema a nivel Estado que ya ha sido escuchado por la población, la cual se está dando cuenta, también, que los pueblos indígenas han sido violentados de la misma forma.

Los gritos por Camilo Catrillanca son los mismos que se escuchan por Alejandro Castro, Maca Valdés y Juan Pablo Jiménez, los mismos que luchan por Matías Catrileo y los lonkos asesinados, porque ellos lucharon en contra de lo mismo: la falta total de respeto por la dignidad y soberanía de los pueblos y sus territorios.

Los territorios están despertando, y donde hubo miles en las calles en 2018, habrá millones este 2019, porque la reivindicación de nuestros derechos seguirá hasta que las empresas se den cuenta que son leonas y leones quienes se levantarán una y otra vez para dar término a este sistema explotador. Porque lo que se dio este año, fue unidad. Entre todas las fuerzas políticas de izquierda, sociales y sindicales, estudiantiles, feministas, LGBTI, portuarias y mapuche en contra de la injusticia y la felonía del empresariado.

Las movilizaciones masivas están transformando la cultura de Chile. Durante todo el 2018 la cantidad de personas que escuchaban sobre las “zonas de sacrificio” solo fue en aumento. Hoy en día hay carteles por todo Chile con la consigna: “No + Zonas de Sacrificio”.

Y el 2019, no será distinto, porque hasta que las niñas y los niños sigan respirando gas tóxico en el norte, en el centro y en el sur, no habrá descanso para los gobiernos.

Y será así, millones en las calles por una vida digna y justa.

Se cumplirá, al fin, el llamado de Alejandro Castro:

“Que todos los territorios se levanten y ejerzan soberanía”

*Publicado originalmente en Diario La Quinta