Los desafíos de las luchas del Transantiago

Por Manuel Aguilar, Presidente del Sindicato Aluchar Express Transantiago y Presidente de la Federación Coordinadora del Transantiago

Cada día los trabajadores y trabajadoras, los pasajeros y pasajeras, viven en carne propia la crisis del Transantiago. A las largas esperas, los buses repletos, se suman una nueva de alza de $ 20, mientras los buses cada día están más deteriorados transformándose en un potencial peligro. 

Y repitiendo palabras ya gastadas, el gobierno de la derecha, como ayer lo fue el gobierno de la Concertación y la Nueva Mayoría, ofrecen las mil maravillas con la nueva licitación, con wifi y todo, y con envoltorio nuevo “Tercer Milenium”. 

Pero la realidad de la licitación es otra. Es la licitación del gran negocio, asegurado de antemano por el Estado, con el dinero de cada uno de nosotros.  

Mientras los empresarios se llenan los bolsillos, la realidad que no se muestra, es el drama que viven los Trabajadores y Trabajadoras del Transantiago 

Tiene que suceder una nueva tragedia, con la muerte del conductor Luis Araya de Express, causado por las malas condiciones y la falta de baño, para que salga a la luz las deplorables e inseguras condiciones de Trabajo. 

La huelga de Subus 

Sin embargo, para los empresarios, el Gobierno de turno, la Dirección del Trabajo ya no le es tan fácil seguir imponiendo sus políticas explotadoras y de abuso.  

A pesar de las trabas que puso la Dirección del Trabajo con los servicios mínimos, las prácticas antisindicales, inclusive amenazas de muerte, los sindicatos de lucha de Subus, los llamados sindicatos del lado oscuro, fueron capaces de lanzarse a la lucha, aprobando la huelga alrededor de 1.200 trabajadores y trabajadoras (más de un 97%). 

Puntos fundamentales que se plantearon fueron: 

  • La lucha por la igualdad de sueldo, es decir a un mismo trabajo mismo salario 
  • La lucha contra el maltrato y el abuso: por el respeto de los horarios de descanso y colación, por la no programación de los días libres, por baños en los cabezales, entre otros  
  • Y además, marcaron una gran diferencia con los sindicatos amarillos, apatronados, que no son capaces de preguntarles a su bases. 

A pesar de la represión, las amenazas de la Ministra Hutt, la negativa de la empresa, los trabajadores y trabajadoras se mantuvieron firmes en la defensa de sus derechos, logrando avanzar en la lucha. Fueron 9 días de huelga, que con apoyo de la población, estudiantes, dirigentes sindicales, y de la Coordinadora de Trabajadores y Trabajadoras del Transantiago (CTT), la huelga de Subus se ha transformado en ejemplo de lucha.  

Los nuevos desafíos 

Los trabajadores y trabajadoras del Transantiago se verán enfrentados a nuevos obstáculos y desafíos. Habrá que seguir enfrentando la arbitrariedad del Director del Trabajo, que coludidos con los empresarios, busca retrasar las negociaciones colectivas, no definiendo los servicios mínimos. Situación que viven sindicatos de Vule. 

Pero los obstáculos que se vienen en el futuro inmediato son enormes, y habrá que enfrentar las consecuencias de la licitación en marcha. Y en ella nada se dice de los trabajadores. Derechos y privilegios para los empresarios y negacionismo de los derechos de los trabajadores, quedando su suerte a las leyes del mercado laboral, es decir abuso y precarización.   

El primer obstáculo a enfrentar va hacer los despidos producto que las empresas serán más pequeñas, algunas saldrán o cambiarán de razón social. ¿Y quien va a responder por las indemnizaciones de los trabajadores? La práctica patronal pone en último lugar a los trabajadores/as, aunque la ley diga lo contrario. Por eso termina perdiendo el trabajador/a sobre todo aquel que ante la incertidumbre actúa individualmente. La organización es fundamental. Sin embargo, el desafío es mayor. Hay que buscar resolver el problema de fondo. El Estado subsidia, no al Transantiago, sino a los empresarios del Transantiago. Es justicia, y no puede ser que el Estado no garantice la estabilidad laboral de los Trabajadores y trabajadoras. 

Las nuevas empresas o las mismas empresas con nuevas razones sociales, contratarán con sueldos más bajos y con menos derechos, como acostumbra la patronal para garantizar una mayor ganancia. Lo justo, y como lo demuestra la lucha de los subcontratados en la minería, la lucha feminista, es que a igual trabajo igual salario, pero además, iguales derechos, e iguales condiciones de trabajo. ¿Y quién puede garantizar esta igualdad? 

El Estado, con la subvención a los empresarios se ha convertido en los hechos en la mandante del Transantiago, en una relación desigual a los actores, mientras privilegia a los patrones, desprotege a los Trabajadores y Trabajadoras.  

Es el Estado el que debe garantizar las indemnizaciones, la estabilidad laboral, y la igualdad de salario, derechos, y condiciones de trabajo para todos y todas. 

Nada de eso será posible si no es a través de la unidad y organización de los. Ese es el desafío de la Coordinadora de Trabajadores y Trabajadoras del Transantiago (CTT).