Las tareas de ayer son las tareas del presente: Revolución o Revolución

Por Victoria Cárdenas

El 15 de agosto de 1965 se funda el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, organización chilena que se propone organizar a los pobres del campo y la ciudad para llevar adelante un proceso de transformación de la sociedad, donde sean estos sujetos los que tomen el control del Estado, que hasta el día de hoy es controlado por la clase empresarial. 

Este año se cumplen 54 años desde la fundación del MIR, un hecho que marcó las luchas que llevó el movimiento popular en la década de los 60’ y los 70’ en Chile y posterior al golpe militar, siendo una de las organizaciones centrales en la coordinación y lucha de la resistencia contra la dictadura militar. 

Los empresarios, a través de los medios de comunicación y del control del estado, se han dedicado durante décadas a tergiversar la imagen y las luchas que se llevaron adelante en estos procesos, desfigurando las propuestas transformadoras que se construyeron, minimizándolas solamente a las herramientas de lucha que se asumieron, o como sólo una “resistencia a la dictadura”, sin mostrar cuáles eran los fundamentos que tenían esas acciones. 

En el marco del aniversario es que queremos poner como punto central, desde la memoria de aquellos/as compañeros/as que llevaron adelante estas luchas y también como ejemplo a las luchas de la actualidad, un análisis de las propuestas programáticas que tenía esta organización, comprendiendo que en la actualidad las fuerzas revolucionarias continúan ese camino iniciado por los/as luchadores/as de otras generaciones y que se mantienen en su esencia en la disputa actual con el modelo capitalista.    

Revisemos la historia de su fundación… 

La importancia del programa construido en 1965, permitió tomar posición públicamente, no solo en el contexto político nacional e internacional, sino que difundir y llamar a un plan de acción para conseguir, desde la construcción del poder popular y de la mano con un proceso transformador, las reivindicaciones que los/as trabajadores/as y el pueblo asumían como necesarios para acabar con el modelo económico dominante. 

En el plano internacional, podemos destacar algunos ejes como “El MIR se pronuncia por la defensa de los países socialistas en caso de agresión. En los países socialistas controlados por el reformismo o el revisionismo, apoyamos al pueblo revolucionario y no a sus direcciones burocráticas que han deformado el proceso de construcción del socialismo y han renegado del marxismo revolucionario”. Además, en este plano se pronuncian sobre la posición de apoyo con el pueblo cubano y su proceso de construcción político, económico y social, como también establecer que se declaran antiimperialistas y que apoyan las luchas por la liberación, porque uno de los elementos importantes en la construcción de este camino es la autodeterminación de los pueblos. 

En el plano nacional, algunas de las propuestas planteadas son las de expulsar al imperialismo de Chile y esto significó por ejemplo “la nacionalización, sin indemnización, de las empresas del cobre, salitre, hierro, electricidad, teléfonos, etc.”.  

Con todo lo anterior, se proponían que esos elementos debían estar ligados, de manera ininterrumpida, a los objetivos de carácter Socialista que eran“La socialización de los sectores vitales del país como los bancos y créditos, los seguros, los transportes, la medicina y la seguridad social, la propiedad urbana y la enseñanza elemental, secundaria, técnica y universitaria”; la “Expropiación sin pago de las fábricas y empresas de la burguesía nacional y administración de las mismas por los sindicatos y consejos obreros”. Y dentro de la administración general del país, se realizaría por la vía de “Planificación y administración de la economía por el gobierno socialista, con participación directa de los sindicatos comités y consejos revolucionarios de obreros, campesinos y empleados”. 

El documento programático cierra instalando dos premisas fundamentales: La primera, es que lo planteado en el programa no es contradictorio con las luchas de masas por reivindicaciones inmediatas como “Reajuste móvil de sueldos y salarios, asignación familiar móvil e igualitaria, contratos colectivos, sindicatos únicos por industria, control obrero de la producción, disminución progresiva del impuesto indirecto, libertad de sindicalización para campesinos, obreros y empleados fiscales, semifiscales y municipales, educación obligatoria y gratuita, etc…”. La segunda es la condición fundamental para poder cumplir el programa: “El MIR sostiene que el programa planteado, sólo podrá realizarse derrocando a la burguesía e instaurando un gobierno revolucionario, dirigido por los órganos de poder obreros y campesinos” 

Los ejes programáticos de esta organización cimentaron el camino de la construcción del socialismo, por esto es que la burguesía justifica su actuar a través del golpe de estado y las prácticas de ejecución, desaparición, tortura y muerte de militantes y simpatizantes, que frustró el proceso que se estaba construyendo y armando desde el campo popular. Ellos, lo validan porque no estaban frente a cualquier movilización popular o por un movimiento que solo reclamaban una demanda específica, sino que estaba articulándose para cambiar el modelo económico y en conjunto con eso, las relaciones sociales determinadas por ese modelo económico, que tenía como objetivo acabar con el sometimiento que vivían los trabajadores y campesinos para instaurar una nueva sociedad, donde fueran estos sujetos quienes tomaran el control de la economía pero también la administración del Estado y de todas las áreas donde se desarrollara económica, política y socialmente el país.  

Sin embargo, podemos volver hoy, a 54 años de esta discusión, luego de pasar por 17 años de dictadura, otros 20 años de gobierno de la Concertación, coalición que vendió al país y al mundo, la idea que eran una alternativa al modelo de la dictadura, disfrazó de democracia el modelo económico instaurado por la burguesía en manos de las Fuerzas Armadas. Contando los gobiernos intercalados de Bachelet y Piñera, vemos cómo este pueblo, que buscaba cómo hacer realidad su libertad, fue cooptado sistemáticamente por los que se plantearon sus aliados, en algún momento de la historia. 

Pero, así como existe memoria histórica y colectiva, han existido nuevos movimientos, que aún desde la dispersión y recomposición a la que ha estado inmersa la clase trabajadora, vuelven a tomar las banderas del socialismo y a reivindicaren demandas inmediatas, esos planteamientos que se hacían hace medio siglo por esta organización en nuestro país. Las demandas porque los recursos naturales son y deben ser administrados por los trabajadores y trabajadoras, la exigencia porque cambie el sistema de pensiones, que la educación, la salud y la vivienda, son parte de esas reivindicaciones actuales, nos ejemplifica que esos compañeros y compañeras, que se dedicaron y se dedican a construir este otro camino, no estaban equivocados. Hoy más que nunca, vemos expresado en nuestro diario vivir, cómo el modelo económico va siendo cada vez más inhumano y explotador con los/as trabajadores/as. 

Con esta experiencia, que se va traspasando de generación en generación, es que hoy vuelven a surgir esas discusiones, ahora sobre ¿cuáles son los desafíos en el Chile del siglo XXI?, con un modelo capitalista neoliberal que se va transformando y va avanzando a mayores niveles de explotación y depredación del medio ambiente, ¿cómo se construye un proceso que permita lo esencial planteado en el programa del MIR, que es la construcción del socialismo en el mundo actual?, comprendiendo que la importancia de tener un programa radica principalmente en las claridades que toda organización del pueblo debe tener como base para emprender su camino en la construcción política. 

Este artículo va dedicado a todos y todas las combatientes que cayeron en combate, pero también a quienes sobrevivieron y hoy se encuentran continuando la pelea iniciada hace años por la clase trabajadora en el mundo, y que siguen construyendo desde los aportes que se pueden ir generando, a la construcción de esa sociedad socialista, que tanto necesita la humanidad y el mundo, para encontrar su liberación.