La Represión: denuncia de un pueblo que lucha

Por Juan Carlos López 

Doctrina de Represión y Compromiso de Impunidad 

La memoria no basta. Memoria y verdad, sin justicia, es impunidad y perpetuación de la represión. 

En el ámbito de los derechos humanos, uno de los compromisos fundamentales asumidos al cabo de la dictadura de Pinochet, fue que nunca más en Chile volverían a cometerse crímenes de lesa humanidad, expresión de la violencia política de la clase dominante, en contra de los trabajadores y el pueblo. 

La Represión 

Carabineros de Chile ha desempeñado un rol destacado en la primera línea de la represión del pueblo movilizado, durante la dictadura militar y en los sucesivos gobiernos de elección popular. 

Para el cumplimiento de esta función, se les ha dotado de una doctrina represiva, tempranamente diseñada desde el Ministerio del Interior, por personajes como Enrique Krauss y Belisario Velasco (Schilling, Burgos, Correa y Harboe, merecen menciones especiales); se les ha garantizado impunidad; se ha justificado políticamente el ejercicio de la violencia represiva; se les ha dotado de facultades y capacidades en el ámbito de la inteligencia política. Han especializado sus estructuras de represión social con una lógica de guerra contrainsurgente, afianzando su función de policía militarizada, impropia de esta autoproclamada democracia. 

Cuando no por encargo del poder político, con las libertades de acción de las cuales han sido dotados, Carabineros de Chile ha asumido iniciativas represivas que los han perfilado como una pandilla mafiosa de matones a sueldo, por encargo de los patrones, para reprimir a los trabajadores y al pueblo, en coherencia absoluta con lo que trasluce de los escándalos de corrupción que exudan. 

Los Derechos Humanos Hoy 

El dispositivo de represión y de violación de los derechos humanos sigue en pie, arraigado en la doctrina de las instituciones armadas y en las políticas del Estado. 

Durante estos años, las movilizaciones populares y los esfuerzos de organización del pueblo han concitado crecientes y diversos embates represivos. 

Hemos sido víctimas y testigos del monitoreo y seguimiento a escalas sin precedentes; de operaciones de amedrentamiento en contra de dirigentes y activistas; de cientos de casos de tortura y violencia policial desmedida; de prisión política a raíz de operaciones de inteligencia derivadas en montajes judiciales; de asesinatos y desapariciones, todos los cuales han motivado denuncias y la preocupación creciente de organizaciones humanitarias a nivel internacional. 

El Contexto Mundial y Latinoamericano 

A nivel mundial, solo el 2017, fueron asesinados 207 luchadores por la tierra y la defensa del ambiente.  

La realidad que vivimos en Chile está en correspondencia directa con la situación que se ha ido configurando en toda América Latina. En la medida que movimientos sociales de inspiración popular fueron acrecentando su influencia y poder a escala continental, ha surgido una contracorriente lacaya del imperialismo, cuando no francamente fascistoide (Macri, Piñera, Duque, Bolsonaro!), cuyo propósito ha sido recuperar los espacios políticos perdidos y restablecer la hegemonía de dominación absoluta de las clases dominantes. 

¡Compañero Alejandro Castro, Presente! 

Resulta urgente denunciar el asesinato de Alejandro Castro y exigir verdad y justicia. Su crimen ha tenido por propósito despojar a las comunidades de Quintero y Puchuncaví, de un líder en la defensa del medioambiente y de la vida de los pobladores de esta zona de sacrificio y de amedrentar el movimiento social. 

Es urgente denunciar que se encuentra en ejercicio una práctica de “neutralización” y aniquilamiento selectivo de dirigentes y organizaciones populares  

Denunciamos que esta práctica se repite en situaciones en las que se han levantado poderosos movimientos sociales en contra de los intereses de la patronal o de transnacionales, contra los que Carabineros de Chile ha tenido un rol significativo en la represión (14 luchadores y dirigentes mapuche han sido asesinados, desde el 2001 a la fecha). 

Hoy resulta más necesario que nunca apurar el paso de la unidad, la organización y la lucha de las organizaciones sociales y populares y denunciar con convicción y firmeza la represión que sufre nuestro pueblo por acción de agentes del Estado.