La rebelión clasista de los trabajadores del Transantiago

Por Horacio Díaz Olivos

La Contraloría ha revelado que el Estado de Chile ha invertido $5,4 billones entre 2003 y 2016 en el transporte público de pasajeros de Santiago, inversión que va en aumento año a año. Considerando una cantidad flotante de 15 mil trabajadores en todo el sistema y un sueldo promedio de $500 mil, podemos concluir que solo un 22% ha quedado en el bolsillo de quienes hacen el trabajo cotidiano. 

La primera ola de huelgas frustrada por los sindicalistas amarillos

Una primera ola de huelgas se inició en el 2008 con la negociación de los Sindicatos Enea y Padre Hurtado en la concesionaria colombiana Express Santiago Uno S.A., y culminó en la huelga general de los trabajadores de la concesionaria francesa Red Bus Urbano S.A. en el 2012, la cual fue aplastada con represión expresada en despidos masivos, y con engaños de los sindicatos pro-empresa.  

Pero el noviazgo entre las empresas concesionarias y los sindicalistas corruptos comenzó a resquebrajarse con la inmolación a lo bonzo del trabajador Marco Antonio Cuadra, en el terminal El Salto de Huechuraba, en junio de 2014. Nació la Coordinadora de Trabajadores del Transantiago, CTT, que comenzó a agrupar a Sindicatos en lucha. La primera huelga de esta nueva oleada se realizó en noviembre de 2014, en la concesionaria colombiana SuBus Chile S.A. 

Segunda oleada de huelgas impulsada por el sindicalismo clasista

En junio de 2015 se produce la huelga en Express de Santiago Uno S.A. que logró revertir la situación de deterioro económico de los trabajadores de esa empresa producto de los convenios firmados a espalda de los trabajadores por los dirigentes amarillos. Una nueva negociación en esa misma empresa en septiembre de 2015 consolidó el triunfo de los trabajadores. 

En enero de 2017 los trabajadores de la empresa concesionaria chilena Buses Vule S.A. se rebelan al acuerdo de los sindicalistas amarillos y se van a huelga que culmina con la invocación de un contrato colectivo forzado por 18 meses. 

Consecuencias de la nefasta reforma laboral

Pero en abril de 2017 entró en vigencia la Reforma Laboral, tan aplaudida por el sindicalismo de colaboración de clases, la cual puso nuevos obstáculos al derecho a la negociación colectiva. A los ya conocidos impedimentos que dicen relación con las llamadas empresas estratégicas donde no está permitida la negociación ni la huelga, o el impedimento a los trabajadores públicos, o las propias limitaciones de la negociación reglada, ahora se suma el hecho que mientras la autoridad no se pronuncie sobre los equipos de emergencia que se deben constituir para abordar los servicios mínimos de la empresa durante la huelga, no se puede iniciar un proceso de negociación colectiva. 

Los primeros trabajadores que debieron enfrentar esta limitación fueron del SuBus Chile S.A. quienes debieron recurrir a la Contraloría para que el Director del Trabajo destrabara el inicio de la negociación colectiva. Pero la Dirección del Trabajo, mañosamente, notificó a los sindicatos en distintas fechas para impedir que se produjera la negociación colectiva en forma unificada. Lo anterior, ha derivado que en el miércoles 12 de septiembre de 2018 se inició la huelga en un sector de trabajadores de SuBus Chile S.A., huelga que culminó horas antes del 18 de septiembre. Pero otros dos grupos de la misma empresa votaron la huelga en distintas fechas, minimizando el poder de los trabajadores como consecuencia de la aplicación de la nefasta reforma laboral. 

Aún está pendiente el pronunciamiento de la autoridad sobre los servicios mínimos en Buses Vule S.A. y en Express de Santiago Uno S.A., pese a que la situación ha sido denunciada a la Contraloría. 

Ante esta realidad los sindicatos en lucha avanzan en mayores niveles de unidad en torno a tres objetivos comunes:  

1.- Solidaridad efectiva en las negociaciones colectivas de los otros sindicatos, no siendo rompehuelga, es decir, no prestando servicios para los planes de contingencia de la mandante, la Dirección de Transporte Público del Ministerio de Transporte. 

2.- Enfrentando en forma común las licitaciones y sus consecuencias anti trabajadores. Denunciando las condiciones de explotación, con lo cual han lucrado empresarios chilenos y extranjeros y que seguramente se ofrece como beneficios empresariales por parte de las autoridades para las próximas licitaciones 

3.- Avanzando en un petitorio común de los trabajadores del Transantiago, estableciendo un sueldo digno y beneficios comunes para operadores de buses, mecánicos, planilleros, personal técnico y administrativo.