La migración es un derecho, pero ¿todas las migraciones son iguales?

por Marcela Cornejo 

“Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado”, declaración universal de los derechos humanos. 

Hablar de migración en América Latina, nos exige revisar diferentes realidades dependiendo de la zona geográfica donde nos situemos. Al norte de Latinoamérica, la realidad de la migración está marcada por razones laborales, de violencia, criminalidad y trata de personas. En la actualidad la mayoría de los migrantes de Centroamérica y México lo hacen hacia Estados UnidosEn 2017, el 27% de los residentes estadounidenses nacidos en el extranjero eran de México, un 17% viene de otros países de América Latina, especialmente de Centroamérica*. 

Fuimos testigos de aquel 13 de octubre de 2018, cuando unos 1.600 hondureños iniciaron una caravana rumbo a Estados Unidos. A ésta se sumaron guatemaltecos y salvadoreños, que huyen de la pobreza y la violencia en sus países. Cuando la caravana comenzó a cruzar hacia México, ya sumaba cerca de 7.000 personas 

Otra de las migraciones más críticas del continente las vivió, y aún vive, Colombia, país que durante el conflicto armado tuvo una migración que, según el censo de 2009, residíaen el exterior más de tres millones 378 mil 345 colombianos, cifra que hace de Colombia uno de los países de mayor migración en Latinoamérica, siendo los principales destinos de este migración, Estados Unidos y Venezuela.   

Mirando más al sur 

En el caso de Chile, los últimos cincuenta años llegaron migrantes de Perú, Bolivia y Ecuador, en menor cantidad de Argentina. La cercanía limítrofe, el idioma y políticas migratorias relativamente amables, traían año tras año a estos nuevos integrantes de la sociedad chilena. Las labores que desempeñaban en general, estaban relacionadas con trabajo doméstico, construcción o empresas de servicios. 

En la última década esta realidad comienza a cambiar y con ella también cambian las políticas migratorias estatalesSegún el Censo de 2017 el 67% de los migrantes en Chile, lo hizo entre 2010 y 2017 y de ese porcentaje, un 61% lo hizo entre los años 2015 y 2017Hoy la población migrante alcanza un 7% de la población total en el país.  

Haitianos, dominicanos, colombianos y venezolanos son los principales migrantes que llegan a Chile, en este último periodo. Pero no a todos los trae la misma motivación. En el caso del migrante haitiano, la mayoría viene por razones económicas. Según datos de la oficina de migración en Chile, 44.269 visas se otorgaron a ciudadanos haitianos entre 2010 y 2017, sin embargo en 2017 se solicitaron 60.808 visas. En el caso de ciudadanos colombianos, estos han elegido la ciudad de Antofagasta y Santiago como sus destinos preferidos. Del total de extranjeros en el país 13% son colombianosSin embargo, la migración que más se ha destacado en el último periodo ha sido la venezolana, aunque ésta muestra otras características. En general el migrante venezolano es de extracción social clase media-altaha llegado a Chile a instalar negocios, hacer inversiones, o son profesionales. Es una migración también con características más políticasen las últimas semanas, sectores de este grupo de migrantes incluso las han manifestado de manera pública. 

El gobierno chileno en tanto, también ha regulado sus políticas migratorias favoreciendo la migración venezolana en desmedro por ejemplo del migrante haitiano. El otorgamiento de la visa de responsabilidad democrática, en 2018 favoreció a 19 mil venezolanos. También entró en vigencia la solicitud de visa para los ciudadanos haitianos. En 2017, unos  110 mil haitianos en ingresaron a Chile como turistas y en 2018, con el nuevo requisito de visa, sólo 112 cumplieron los exigencias, según datos de la oficina de migración chilena. 

Claramente la migración a Chile de estos últimos años, tiene una marcada composición de clase. Y tanto el gobierno anterior, como el de turno, han sido cómplice de esta diferenciación. En el caso de la derecha  chilena, ya se hacen cálculos y se apuesta a captar a este migrante venezolano como un posible actor electoral para su sector político.  

Sin embargo, la enorme migración de personas pobres que han llegado a Chile sigue siendo la mayoría y aunque el estado chileno se niegue a asistirles, existe también una responsabilidad de las organizaciones sociales de acoger a estos nuevos pobladores y habitantes con los que se comparten y seguirán compartiendo la misma vida precaria, por tanto: las mismas luchas. 

  

 

* Según datos del Hamilton Project (www.hamiltonproject.org)