Impidiendo otro golpe en Honduras

Por Héctor Luis Álamo y Benjamín Alaluf

La columna de esta semana iba a ser sobre los resultados de las elecciones presidenciales del domingo pasado en Honduras, pero casi una semana después el Tribunal Supremo Electoral (TSE) aún no entrega los resultados y el gobierno nacional acaba de declarar un toque de queda de diez días y suspendió varias garantías constitucionales.

Los primeros números de la noche de la elección mostraron al candidato de centro-izquierda, Salvador Nasralla, como el sucesor al presidente derechista, Juan Orlando Hernández, por un 5% de los votos, lo cual desencadenó celebraciones masivas en todas las calles hondureñas desde Tegucigalpa hasta San Pedro Sula. Pero Hernández, cuya reelección muchos hondureños consideraban ilegal ya que la reelección está estrictamente prohibida por la constitución hondureña, también afirmó haber triunfado, twitteando: “esto no se acaba hasta que se acaba.”

Entonces desde la noche del domingo pasado, el pueblo de Honduras ha estado esperando a que el TSE revelara los resultados oficiales y declarase un ganador. Y desde entonces han visto cómo se bajaba la ventaja de un 5% que tenía Nasralla a un 1% (hasta el 1 de diciembre) y ahora despiertan y encuentran a JOH con una pequeña ventaja sobre su opositor.

De su parte, Nasralla, un ex-locutor deportivo respaldado por el Partido LIBRE, ha jurado ignorar los resultados del TSE (después de firmar un documento de la OEA donde dice que los aceptaría). Nunca debió firmar semejante cosa, sin embargo entiendo por qué lo hizo: quería mostrar un show de buena fe con someterse a la ley y el proceso democrático en Honduras. Pero su adversario, JOH, jamás ha dado indicación ninguna que haría (o podría) hacer lo mismo. De hecho, ha demostrado que no dejará que nada lo impida mantenerse en el poder.

El mismo día de las elecciones, Hernández movilizó a la policía militarizada por toda Tegucigalpa, ostensiblemente para mantener el orden, pero muchos hondureños y observadores internacionales lo vieron como una forma de intimidación. Hay denuncias que el TSE, que está bajo la autoridad del presidente, sólo está contando los votos a favor de su partido, el Partido Nacional. Otras denuncias dicen que el TSE está solamente contando los votos en distritos conocidos como pro-JOH.

Aunque estas denuncias sean reales o simplemente rumores es difícil notar en este momento. Lo que más importa, tal vez, es que son comúnmente creídas por la alianza de izquierdistas y centristas que apoya a Nasralla.

Los hondureños han estado en las calles todos los días, flameando las banderas rojas del Partido LIBRE, que fue fundado y es actualmente dirigido por Mel Zelaya, el ex-presidente liberal derrocado en el golpe de Estado de 2009. Ven la maquinaria de Hernández y el TSE tal como son – otro golpe de Estado hecho por los mismos golpistas de la última vez, perpetrado por los nacionalistas, respaldado por los plutócratas y la aprobación táctica del gobierno estadounidense y sus intereses económicos.

Pero el pueblo está preparado esta vez. Están organizados y encabroneados. Saben qué está pasando, quién es quién, de qué ellos mismos son capaces de hacer a través de la solidaridad y la acción masiva.

El TSE dará a conocer los resultados de los comicios en cualquier minuto, declarando a Hernández como ganador  y JOH utilizará el anuncio del TSE en un intento de legitimar su reelección en los ojos del mundo y el hemisferio, pero no en los ojos del pueblo hondureño.

Y si Hernández y el resto del régimen golpista intentara robarle esta elección al pueblo, el pueblo seguirá en las calles luchando.

Lo que quiere el pueblo está claro. Han repetido su demanda toda la semana, todo el año e incluso desde 2015.

Su demanda es tan simple: #fueraJOH