Honorarios del Estado nos movilizamos y fortalecemos

Por Mario Arredondo, Unión Nacional de Trabajadoras y Trabajadores Honorarios del Estado (UNTTHE)

La problemática de las y los trabajadores a honorarios del Estado es de larga data y se viene incubando desde que la dictadura comenzó a flexibilizar las condiciones laborales y, luego, los gobiernos sucesivos de la Transición no solo continuaron en la misma línea, sino que convirtieron la precariedad laboral en regla.

Además de las formas de contrato que propone el Estatuto Administrativo —planta y contrata—, durante las últimas décadas, el Estado creció principalmente en base a una forma laboral aún más precaria: el trabajo a honorarios. Personas que le boletean a la institución respectiva, como trabajadores independientes que venden un servicio puntual, tal como lo permite la ley. El gran problema es que el personal a honorarios del Estado, que comenzó a crecer por miles, en realidad se está utilizando para desempeñar labores habituales y bajo subordinación y dependencia del empleador que, por ley, deberían estar bajo contrato.

Las y los trabajadores a honorarios no son considerados empleados públicos ni forman parte oficial del personal de las instituciones estatales, por lo que carecen de cualquier derecho básico laboral, tales como previsión, salud, pre y post natal, licencias médicas, pago de horas extra, vacaciones, etc. Tampoco pueden formar parte de las asociaciones de funcionarios ni exigir indemnización en caso de desvinculación. En la práctica, los honorarios cumplen las mismas funciones que el personal contratado, pero sin ninguno de los derechos que eso implica.

Por nuestro derechos

Hoy, la cantidad de trabajadores a honorarios del Estado llega aproximadamente a los 300 mil en ministerios, servicios, municipios, hospitales y universidades. La precaria realidad de esta gran cantidad de personas y sus familias llevó al levantamiento de sindicatos de honorarios, en distintas reparticiones públicas, durante la última década, y a su confluencia en la Unión Nacional de Trabajadores y Trabajadoras a Honorarios del Estado (UNTTHE). Organizados, los honorarios venimos luchando, en nuestros lugares de trabajo y a nivel nacional, por derechos básicos, reconocimiento como funcionarios públicos y una forma contractual única en el sector público. Además, durante estos meses, estamos reformando nuestra orgánica para pasar a ser una Federación Nacional de carácter más estructurado, democrático, fuerte y transparente.

Sin embargo, uno de los problemas más álgidos para las y los honorarios ha sido la intención de los últimos tres gobiernos de obligar a todos quienes boletean a cotizar en las AFP. Como honorarios, nos hemos opuesto tajantemente a esto por varias razones: la primera, es que, al ser legalmente trabajadores independientes, nuestro empleador no se hará cargo de estos pagos, pues no nos considera empleados, por lo que todo descuento saldrá del sueldo bruto de cada honorario. Si se considera previsión, salud, seguros y el nuevo ahorro colectivo que propone el actual Gobierno, el sueldo de miles de personas se reducirá en casi un 30%. Y segundo, porque tenemos una crítica radical al modelo de AFP, que sólo ha servido para generar enormes ganancias a sus dueños, entregando pensiones de miseria. Las y los honorarios entendemos la importancia de cotizar, pero queremos que sea nuestro empleador el que se haga cargo, como lo hace con quienes tienen contrato; y a la vez que esa cotización sirva para fortalecer un sistema previsional solidario y de reparto.

Soluciones

El año 2015, a punta de movilizaciones, las y los honorarios logramos aplazar por dos años la cotización obligatoria, por lo que hoy nos enfrentamos otra vez al peligro de la reducción drástica de nuestros sueldos sin que el Estado se haya hecho cargo de nuestra situación laboral precaria. Por eso es que, en el marco de la discusión de las reformas al sistema de pensiones, estamos pidiendo al Gobierno y el Parlamento que incluyan en las nuevas leyes una prórroga de seis años para la obligatoriedad de cotizar, plazo en el cual podamos trabajar con las autoridades en una solución de fondo al problema de los honorarios en el sector público.

Las y los honorarios estamos en estado de movilización porque no queremos más precariedad laboral en el Estado y nuestro camino es claro: organización y lucha.