Guerra de abril 1965: El heroísmo del pueblo dominicano contra la oligarquía local y el imperialismo yanqui

Por Benjamín Alaluf

La República Dominicana después de la dictadura trujillista

Rafael Trujillo fue ajusticiado el 30 de mayo 1961 y con su muerte, se hicieron las primeras elecciones democráticas. El candidato popular, Juan Bosch, ganó las elecciones y empezó su gobierno de corte reformista.

Se promulgó la Constitución de 1963 que estableció varias libertades democráticas como la libertad religiosa, política y de expresión. Además se estableció la igualdad entre hijos naturales y los nacidos bajo matrimonio. Se garantizaron los derechos laborales como el derecho a huelga y la libertad sindical. Prohibió los monopolios de las tierras.

La insurrección popular: el llamado a retorno del presidente Juan Bosch

El 24 de abril 1965 es conocido como la fecha de inicio de la “Revolución de Abril” o la “Guerra Civil Dominicana.” Fue el día en que los dominicanos se levantaron en armas contra los golpistas que habían derrocado al gobierno democrático del presidente reformista, Juan Bosch del Partido Revolucionario Dominicano.

Los miembros del Partido Revolucionario Dominicano actuaron como vanguardia y se sumó el Movimiento Revolucionario 14 de Junio (donde habían militado las hermanas Mirabal). A la cabeza de la insurrección, estaba el militar, Francisco Caamaño. El pueblo dominicano salió a las calles a respaldar las acciones de los revolucionarios y exigieron el retorno inmediato del presidente, Juan Bosch, quien se encontraba exiliado en Puerto Rico. Sus seguidores eran conocimos como “constitucionalistas” por defender la constitución democrática.

Lograron tomarse el Palacio Nacional, instalando a José Rafael Molina Ureña como presidente provisional durante la insurrección.

Sin embargo, las fuerzas conservadoras, con el apoyo de la iglesia católica, y dirigidas por el General Elías Wessin y Wessin contraatacaron y empezaron a bombardear las posiciones de los constitucionalistas.

El Movimiento 14 de Junio y el Partido Revolucionario Dominicano llamaron a armar al pueblo y los trabajadores, aquella orden se acató y nuevamente salieron a defender la democracia contra las fuerzas golpistas hasta volver a tener control del país. Se formaron los “Comandos” donde participaron los jóvenes armados para tomar posiciones y luchar contra el ejército reaccionario.

Varios de los líderes constitucionales fueron a la embajada norteamericana a ver si se podía lograr una negociación entre los entre las fuerzas conservadoras y las fuerzas progresistas. Pero el embajador pidió la presencia de Caamaño y éste le respondió, “dígale a Wessin que detenga los bombardeos” pero el embajador norteamericano, le respondió, “este no es el momento de negociar, sino de rendirse.” Ante esto, el presidente provisional, Rafael Molina Ureña, traiciona al pueblo y renuncia, exigiendo asilo en la embajada colombiana. Pero Caamaño, se pone firme y dice “Permítame decirle que seguiremos la lucha suceda lo que suceda.” Con su presencia, se levanta la moral de los combatientes y siguen luchando contra la reacción.

La invasión yanqui

Las fuerzas reaccionarias no lograron derrocaron a los constitucionalistas y entonces llamaron a la intervención norteamericano. El entonces presidente, Lyndon Johnson, envió 42.000 tropas norteamericanas a la isla para “salvar la vida de los ciudadanos norteamericanos y la embajada norteamericana.” Johnson expresó preocupación por la posibilidad de que surgiera una “nueva Cuba.”

Las tropas invasoras se mantuvieron en la isla caribeña hasta las elecciones entre el ex-presidente Juan Bosch y el candidato derechista, Joaquín Balaguer quien era cercano al dictador Trujillo y fue apoyado abiertamente por los Estados Unidos. Balaguer gana las elecciones y gobernó por 12 años, donde mató a muchos opositores con impunidad.