Ernesto “Che” Guevara y Miguel Enríquez: Son Memoria, Presente y Futuro

Por Ernesto Castro

Morir por una causa es vivir para una causa. Son los casos de quienes hacemos memoria hoy. Miguel Enríquez, muerto el 5 de octubre de 1974, y Ernesto «Che» Guevara, muerto el 9 de octubre de 1967. Ambos murieron combatiendo la maldad capitalista de hacer del mundo un lugar desigual al extremo. «Socialismo o muerte» y «patria o muerte» fueron sus consignas. También, fueron sus compromisos de vivir la vida para que el sueño de un mundo mejor se convirtiera en realidad. Este sueño que es necesario para la mayoría de los pobres y explotados, o sea, la mayoría de los seres que pueblan el planeta.

Ambos, desde muy jóvenes, comprendieron el significado y la necesidad de aquella consecuencia. La hicieron práctica cotidiana y forma de vivir. Ellos encarnaron lo mejor de los valores morales y políticos del pueblo. Solidaridad, espíritu de lucha, capacidad de aprendizajen y de crítica, reflexión, liderazgo y disciplina. Unamos a esto, acción revolucionaria, conjunción de teoría y práctica, lo que todo pueblo necesita para vencer.

Sus luchas y acciones creadoras los convirtieron en ejemplos imperecederos. Ellos son testimonio de que son los procesos sociales, protagonizados por los pueblos, los que alimentan la aparición de seres extraordinarios, necesarios e irremplazables. Esta vez, la cúspide de procesos emancipadores centenarios que, tal vez, comenzaron con las primeras manifestaciones clasistas e independentistas del siglo XIX, parieron al joven Che, desde su natal Argentina hasta las calles de Guatemala, siendo parte de la multitud enardecida contra la agresión Imperialista que derrocó al gobierno de Jacobo Árbenz. Y, a Miguel, estudiante, antes de cumplir los veinte, tratando de consolidar las primeras síntesis de un proyecto revolucionario, sin saber que pocos años después iría al encuentro pleno y definitivo con Chile y su historia. Dimensiones latinoamericanas que para los años sesenta ya eran comunes a las luchas desarrolladas por pueblos de todo el mundo.

Hoy, la marcha de los pueblos por justicia social continúa. Un mundo cada vez más injusto pone al día los mismos sueños que persiguieron el Che, Miguel y tantos otros. Ellos caminan junto a su pueblo. No son sólo recuerdos, consignas y emblemas. Están aquí porque la Guatemala de ayer es la Venezuela de hoy, porque en Chile todavía hace falta el proyecto de Miguel.

Por las calles de todas las ciudades de Chile, por los corredores de los  sitios en donde se torturó y dio muerte a los mejores hijos de este pueblo, por los pasillos de algún cementerio en donde reposan los restos de algunos de nuestros hermanos y por todos los sitios en donde puedan reposar los que faltan, se escucha el llamado de las nuevas generaciones de mujeres y hombres, aquellos quienes que ahora prometieron dar sus vidas y vivir para que el mundo que soñaron el «Che», Miguel y todos los luchadores populares de la historia se haga realidad.