Entrevista a Luis Yáñez, presidente del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación

No a la falsa desmunicipalización: La educación no se vende

¿Cómo evalúan Uds. los avances del Sute en este periodo?

El Sindicato Único de Trabajadores de la Educación, SUTE Chile, como organización política sindical ha venido sufriendo, de forma constante, una transformación cualitativa relevante, adquiriendo en todo el territorio una presencia mediática y política propia de nuestro quehacer. Específicamente, en la articulación de un discurso político propositivo sobre materias de relevancia a nivel de los trabajadores de la educación e, incluso, de los trabajadores en general, a través del CIUS y, ahora, en el rescate de una Central Clasista de Trabajadores.

Nuestro crecimiento ha sido producto de una adecuada caracterización del tipo de organización que requieren las y los trabajadores de la educación para dar respuestas inmediatas a sus conflictos de base. Hemos logrado construir una organización única nacional, con presencia en los diversos niveles y modalidades de la educación formal.

El SUTE se ha ido consolidando como un espacio orgánico sindical que va enfrentando a los enemigos de los trabajadores, con la finalidad de avanzar en la conquista de sus reivindicaciones, para llegar a convertirse en un instrumento de poder, que ayude a los trabajadores en su misión histórica, desde la elevación de la conciencia y de los niveles orgánicos sindicales como también, del mismo modo, la reconstrucción del conocimiento de la real historia de nuestro país.

¿Cómo definen el proceso de Reforma de la Educación del gobierno?

Sin lugar a dudas, sólo han dejado en claro la inviabilidad de concretar cambios estructurales, pues se han garantizado tanto el Estado Subsidiario como la Descentralización Funcional. Todo esto, a partir de la miseria de la política de lo posible y, de esta forma, cooptar las demandas del Movimiento Social por la Educación. En definitiva, las propuestas de Reforma Educacional, más que hacerse cargo de los desafíos y exigencias que se plantearon en las diversas movilizaciones, sólo han profundizado las políticas de mercado.

El proyecto de desmunicipalización ha sido rechazado por los estudiantes. ¿Cómo definen Uds. esta nueva situación para los trabajadores de la educación?

El proyecto de FALSA DESMUNICIPALIZACIÓN fue concebido a espaldas y en contra de las comunidades educativas y el pueblo en general, para generar un  Sistema Nacional de Educación a través de la Dirección Nacional de Educación Pública, como nuevo «ente rector» del sistema escolar, que estará por sobre el MINEDUC, que no aleja a los municipios de la educación. La administración de los colegios municipales estarán a cargo de 68 Servicios Locales de Educación, instituciones de educación, que no se diferencian entre lo público y lo privado, sino que, al contrario, profundizan la subsidiariedad del Estado, privilegiando el sentido «economicista» de la educación al servicio del mercado, ya que mantienen los aspectos formales y de contenido del modelo instaurado por la dictadura militar.

Se mantiene la lógica de la descentralización funcional, donde el Ministerio de Educación asignará su función técnica o de servicio a los Servicios Locales de Educación, transfiriendo el total de funciones y recursos a estos niveles de decisión.

Pero, lo más grave es que la educación se dará en el contexto de un sistema mixto. Es decir «de administración de Servicios Locales» y «de administración particular», poniendo fin al Sistema Nacional de Educación Pública como al concepto de Estado Docente.

Esta institucionalidad no modificará la Ley General de Educación (2009), norma que limita los mecanismos de participación. Por lo tanto, la participación seguirá respondiendo a una «estrategia economicista», limitando la participación de la comunidad escolar a un presunto «control social» de usuarios de los servicios.

La participación social se orientará desde el lado de la demanda para desarrollar mejoras en la oferta de los servicios escolares. Esencialmente, los derechos que tendrían los actores participantes se reducen a elegir y controlar la implementación de los programas.

En el ámbito de lo laboral, se modificarán las condiciones de los trabajadores de la educación, quienes pasarán de un sistema nefasto, a otro peor, precarizando aún más sus condiciones laborales, a partir de la tercerización de sus funciones.

Así lo contempla el Artículo 33º Transitorio, donde se establece que «no incluirán en las plantas de personal de los Servicios Locales a los profesionales de la educación ni a los asistentes de la educación que se desempeñen en los establecimientos educacionales», instaurando de forma abierta el subcontrato.

En materia de libertad sindical, el proyecto de ley guarda silencio absoluto. Nada dice respecto a la forma en la que podrán organizarse los profesionales y asistentes de la educación. Tampoco se refiere con claridad a qué pasará con las organizaciones sindicales existentes al interior de las municipalidades y corporaciones municipales.

En consecuencia, al igual que a los demás trabajadores del Estado, a los profesionales y asistentes de la educación dependientes de los Servicios Locales, se les prohibirá el ejercicio de los derechos de negociación colectiva y huelga.

En el contexto anterior, con fecha 20 de diciembre, desde Ginebra, el Comité de Libertad Sindical de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, acogió nuestra queja, «por violación de derechos sindicales, en contra del Estado de Chile, por las consecuencias laborales del actual Proyecto de Ley, que crea el Sistema de Educación Pública, el que vulnera gravemente el derecho a la LIBERTAD SINDICAL, consagrada en los Convenios Básicos de Libertad Sindical 87, 98, 135 y 151 de la OIT».

En conclusión, se mantiene como modelo la DESCENTRALIZACIÓN FUNCIONAL, que es la aplicación exacta de los preceptos económicos de la dictadura, resumidos en el conocido «LADRILLO», y hoy ampliados, ratificados y mejorados por el gobierno de la Nueva Mayoría.

La propuesta de la Nueva Mayoría carece de legitimidad social, en general y, en particular, de los actores mismos de la educación. No responde a la demanda histórica de los trabajadores de la educación, que consiste en que los establecimientos escolares municipalizados, jardines infantiles VTF y colegios de la Ley 3166 vuelvan, íntegramente, al ESTADO, para asegurar el ejercicio efectivo del derecho a la educación como un derecho social. En forma terminante, se acentúa la línea de seguir gobernando para los grandes grupos económicos, desafiando en forma irresponsable a toda la sociedad.

¿Cuáles son las proyecciones que Uds. definen para que avance el movimiento de trabajadores de la Educación?

Asumimos que no existe más alternativa que la unidad en los propósitos y en la acción concreta de todos los involucrados. Esta debe abarcar la totalidad de los trabajadores de la educación pero, también a los estudiantes y a los padres y apoderados.

Creemos firmemente que hoy existen condiciones para avanzar en esta unidad de los trabajadores de la educación, con los estudiantes y con los padres y apoderados, teniendo en consideración que estos últimos son, en definitiva, los trabajadores que producen la riqueza de la que se apropian los poderosos.

Desde el SUTE, hacemos un llamado a todas y todos los trabajadores de la educación, estudiantes, pobladores, padres, madres y a todos los pueblos a articular nuestras demandas desde un FRENTE ÚNICO, cuyo norte sea la participación horizontal en PROPÓSITOS BASALES DE UNIDAD que permita la construcción de un modelo de educación pública estatal.

¿Cómo ven Uds. las perspectivas de unidad de los trabajadores en una nueva Central Sindical?

Somos parte de esta iniciativa de unidad sindical. Desde nuestra línea sindical clasista, vamos al rescate de los días históricos de la Central Única de Trabajadores, de su capacidad aglutinante, su intervención como actor de las políticas nacionales. Pero, sobre todo, destacábamos en la CUT un sujeto social, parte sustancial del proceso de transformación política de Chile.

En ese sentido, el SUTE es un espacio sindical, que nace y se incorpora a las luchas del pueblo chileno, para sumarse en «El despertar de la conciencia de la clase trabajadora, incluyendo los maestros».

A partir de esta caracterización, los trabajadores del SUTE nos declaramos como una organización de clase, independiente al Estado y sus partidos políticos, regida por la más amplia democracia sindical. Nuestro objetivo esencial es la unidad de la clase trabajadora y hoy, igual como en 1953, creemos que «la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos» y desde el CIUS avanzamos en el rescate del proyecto clasista de la CENTRAL ÚNICA DE TRABAJADORES.

LA HISTORIA ES DE LOS TRABAJADORES

PARA LA ORGANIZACIÓN

LA CONCIENCIA

LA LUCHA

Y PARA VENCER

ADELANTE QUE LA HISTORIA SE NOS VIENE

HASTA LA FELICIDAD SIEMPRE

SINDICATO ÚNICO DE TRABAJADORES DE LA EDUCACIÓN

SUTE CHILE