Entrevista a Andrea Araneda, ex-presidenta de Federación de Estudiantes de la Universidad Austral de Chile (FEUACH) 2015 – 2016

Para conmemorar el Día de la Mujer Trabajadora, Prensa Irreverente hizo dos entrevistas a dos dirigentas sociales: Andrea Araneda,  presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Austral de Chile (FEUACH) de Puerto Montt en 2015-2016 y Jeannette Riquelme,  dirigenta del Sindicato SINREC, donde tres mujeres son las que integran la directiva de este: Zaida Rojo, su presidenta; Eva Marilef, la tesorera; y Jeannette Riquelme, con el cargo de secretaria.  Les dejamos la primera entrevista a Andrea desde Puerto Montt.

Prensa Irreverente (PI): Es sabido que la mujer tiene doble o triple jornada de trabajo, puesto que aparte del trabajo remunerado tiene que hacerse cargo de hogar y de los hijos. ¿Cuál es tu opinión frente a esta situación y cómo se puede cambiar?

Andrea: Esta situación es una de las miles de cosas que debemos cambiar de este sistema. Por una parte desechar la ilusión que la mujer sale en busca de trabajo remunerado simplemente para lograr “independencia” o “ser igual” al hombre, puesto que son miles de mujeres trabajadoras que salen del hogar en busca de un trabajo remunerado las que se ven obligadas a realizarlo debido a que ninguna familia chilena puede desarrollarse plenamente con el sueldo mínimo de un mes, considerando que el promedio de una familia chilena son 5 integrantes. Además esta es sólo una expresión, de las miles de maneras en como bajo una sociedad capitalista explota a la mujer, ya que no sólo existe explotación bajo el trabajo asalariado, sino que también por la reproducción de la cultura machista que vive en la mayoría de los hogares en Chile, que las obliga a ser (en el mayor de los casos) quienes se hacen cargo de las tareas domésticas, la crianza y el cuidado de los hijos;  ser acosadas por cualquiera rumbo al trabajo, ser violentadas física, psicológica, verbal y sexualmente, en cualquier momento, son expresiones de la miseria moral del sistema económico y político que impera en Chile.

El movimiento Ni Una Menos, marca un precedente, como lo hacen otros movimientos sociales, por ejemplo, el movimiento “No más AFP” o el estudiantil que exige educación gratuita, las que no terminan en la demanda, sino que plantean la sociedad de la que todos debemos hacernos cargo por construir. ¿Qué quiero decir con todo esto? Que de todas las demandas debemos hacer una sola lucha, aprender que de manera parcelada no seremos capaces de derrotar al enemigo que durante años ha tenido el control y ha aunado un discurso para mantener el sistema actual de las cosas. En conclusión, considero que la única forma en que se puede cambiar esta y otras problemáticas es mediante un cambio radical de la sociedad, teniendo en consideración que la liberación de la mujer es la revolución.

PI: Qué opinión tienes frente al hecho que las mujeres tengan salarios más bajos que los hombres por las mismas funciones?

Andrea: Es una expresión más de lo difícil que es ser mujer bajo el sistema capitalista, en lo económico no solo lo vemos con la diferencia en los salarios, sino que con los planes de salud, con la resistencia de algunas empresas por contratar mujeres, etc.

PI: ¿Crees que las mujeres dirigentas tienen más complicaciones que los hombres a la hora de liderar procesos de negociación colectiva, paros/tomas u otros conflictos? 

Andrea: Siempre va a ser potente para la sociedad en general ver a una mujer dirigir ciertos procesos de lucha, puesto que estamos acostumbrados a que los hombres sean quienes asuman el rol de vocería frente a cualquiera de los hechos que mencionas, sin considerar que las mujeres somos quienes llevamos la batuta en cuanto a la capacidad que tenemos de organizarnos, una muestra de ello, es la composición femenina de la organización en las poblaciones. Sin embargo, no considero que sea una complicación, los elementos que considero deben ser fundamentales en un dirigente/a es la honestidad, claridad, disposición de lucha, voluntad, eso no tiene relación con el género.

PI: ¿Qué opinas del machismo dentro de la misma izquierda, incluso acoso entre compañeros y compañeras?

Andrea: Nefasto, creo que no hay nada peor que un “machito de izquierda”, demuestra que no sólo debemos dar la pelea al sistema económico y político, sino que también a la moral burguesa que muchas veces es parte de nuestro cotidiano. Soy enfática, es una necesidad plantear al hombre y a la mujer nueva de la que hablaba Ernesto Guevara. Parir una nueva sociedad, implica también parir hombres y mujeres con una moral que nada tenga que ver con las prácticas añejas y que representen esa sociedad que queremos destruir. 

PI: ¿Qué opinión tienes sobre las propuestas de los empresarios que las mujeres deben subir sus edad de jubilación a las 65 años a 67 progresivamente? 

Andrea: No podemos esperar nada  de quienes representan al régimen, esta propuesta sólo demuestra cuál es la posición que asumen en la lucha de clases. La burguesía no cederá ni un centímetro, no se moverá en el sitio de privilegios en el que está, que es a costa de trabajo ajeno. El problema aquí no es la edad de la jubilación, el tema, es que en Chile es necesario terminar con el sistema de AFP, terminar con el robo a destajo de los dueños de este país.

PI: ¿Cómo evalúas el rol de la CONFECH durante los procesos sociales en 2016 como el movimiento No + AFP y el paro regional de Los Lagos?

Andrea: Regular, por decirlo menos. Durante el paro regional y el levantamiento de la X región, un sector del CONFECH donde las federaciones de estudiantes se desmarcan de la fantasía del “bloque de conducción” estuvieron a disposición de todas las tareas que demandó el momento. Incluso, alrededor de 7 u 8 federaciones no asistimos a la sesión confech que se realizaba en Iquique en ese minuto. Esta “división”, demuestra cuánta falta le hace al confech el asumir una posición de clase a favor de las luchas territoriales y locales, puesto que de nada sirvió las conferencias de prensa y los saludos a la bandera hacia la lucha que se desató en la décima, necesitábamos manos, gente trabajando, visualizando la problemática. En este sentido, hay que romper con la burbuja universitaria que posiciona a los estudiantes en un sector privilegiado respecto a la clase, sino que es necesario considerar a los estudiantes como trabajadores, madres, padres, que vivimos en las poblaciones, que somos parte de la lucha de clases y debemos asumirnos como tal.

Con respecto al movimiento no más AFP también fue débil el apoyo, pocas universidades paralizamos el 4 de noviembre, y vuelvo a insistir, el apoyo en una conferencia de prensa no sirve de nada cuando nuestro pueblo está dispuesto a darlo todo en la calle. La CONFECH carece de legitimidad al interior del movimiento estudiantil, de las bases y de nuestros compañeros, así al menos, lo sentimos en el sur; la práctica centralista, alejada de la realidad, de subidas al carro a último minuto, no sirven. La confech debe cambiar ahora, para no terminar como la CUT o como lo que representaba el Colegio de Profesores hace unos meses.