Entrevista a José Huenchunao: “Si queremos reconstruirnos como pueblo, los colegios tienen que ser controlados por las comunidades”

El werken mapuche, José Huenchunao, analizó con Aukin* los desafíos del movimiento mapuche autónomo de cara al nuevo escenario geopolítico que se avecina para Wallmapu con la puesta en marcha del Plan Impulso.

Por Julio Parra

El gobierno lanzó las líneas del plan económico del gobierno para el Wallmapu de aquí hasta el 2026, lo que se conoce como el Plan Impulso. Estos ejes de desarrollo son la agricultura, el turismo y la energía. ¿Cómo ves la actual coyuntura y cómo proyectas la correlación de fuerzas frente a este escenario, contrario al proyecto político del movimiento mapuche autónomo?

En los territorios indígenas se concentra la mayor riqueza que necesita el sistema capitalista para seguir proyectándose, porque este modelo por sí sólo no se va sostener, por eso necesitan diseñar nuevos planes que cumplan con sus expectativas. Por ejemplo, Chile basa su economía en la explotación de los recursos naturales y la mayor concentración de estos recursos están en territorio mapuche, lo mismo ocurre en el Puelmapu, en el lado argentino. El modelo intentará consolidar sus bases materiales en nuestro territorio, eso será así, pero nuestra gente poco a poco ha ido entendiendo lo difícil de esta etapa y lo dañino de este plan. No será fácil la lucha, porque si las empresas ingresan en nuestro territorio corremos el riesgo de desaparecer como pueblo. Este es el escenario actual, complejo, por eso yo pienso que, o nos dejamos avasallar o seguimos construyendo fuerza para elevar la resistencia y la reconstrucción de nuestro pueblo, que es donde están las bases del movimiento mapuche más autónomo.

Con este plan, el gobierno de Piñera quiere que las comunidades puedan vender sus tierras y que se inserten en las dinámicas económicas capitalistas. ¿Qué piensas al respecto?

-Son estrategias y líneas que desarrolla el enemigo que buscan la asimilación de las comunidades. Pero un sector importante del movimiento mapuche entiende que creando mayor fuerza social y política podemos contrarrestar esta estrategia de dominación. El estado siempre ha querido desestructurar al pueblo mapuche, no es nada nuevo. Si miramos más atrás, las políticas siempre han sido genocidas, orientadas desde lógicas capitalistas. Así fue para la invasión del territorio mapuche, que se conoce como Pacificación de La Araucanía, donde la motivación fue capitalista, fue hacer uso, en ese momento, de las tierras que necesitaban para exportar el trigo. Y hoy los mercados se están reorientando y sus necesidades son múltiples en términos de producción y explotación. Pero aquí radica la contradicción: o entramos en este juego o decidimos resistir.

La Resistencia Mapuche se define anticapitalista. Entendiendo este nuevo escenario, con el plan IIRSA como motor impulsor de nuevas carreteras, puertos, conexiones bioceánicas, salmoneras y represas ¿cómo ves la subjetividad de las comunidades, del peñi o lamuen que está fuera de la militancia?

-Gran parte de nuestra gente entiende que los proyectos de inversión capitalista en territorio mapuche, son planes de saqueo. Si vienen las salmoneras, van a venir a contaminar. Lo mismo las mineras, que además generan desplazamientos. Por ejemplo, cuando estaban las forestales, porque hoy las forestales las controlan las comunidades (N. de E.: habla de una parte de la zona sur de Arauco), la gente vivía reducida. Y hoy en día controlando los espacios, sin ningún tipo de patrón, que es lo que hoy se quiere volver a implementar, nuestra gente vive mejor. Sin la existencia de estas grandes empresas, las comunidades han sabido resolver sus necesidades.

Sabemos que hay proyectos emblemáticos para el capitalismo que están detenidos. Las mineras en el Lleu Lleu, lo mismo que el turismo de élite. Y eso ha sido un triunfo del movimiento mapuche, porque sin la presencia de estas empresas nuestra gente ha sabido desarrollarse.

Pero no es necesario que estén las empresas para que el capitalismo se desarrolle. Y si entendemos que el control territorial no es un fin en sí mismo ¿cómo, crees tú, se pueden desarrollar prácticas anticapitalistas en los espacios controlados? Es decir, ¿cómo se pasa de un discurso anticapitalista a un proyecto anticapitalista?

-Nuestra lucha también responde a un proceso de descolonización, porque son años de relaciones forzadas con el capitalismo. Hay mucho trabajo que realizar, formación política, y sobretodo reconocer los valores propios de la cultura mapuche, las leyes mapuche, lo que nosotros llamamos el ad mapu. Tenemos que ir construyendo canales donde ir entregando estos elementos, sobre todo a las nuevas generaciones y los niños. Este es el desafío, porque hoy en día seguimos permeados por el sistema capitalista y el estado. Por ejemplo, hoy los niños van al colegio desde párvulos, eso antes no pasaba y ahí se pierde el mapudungun y el rakiduam mapuche. Todo esto tiene que ver con la descolonización, de sacar de las comunidades las estructuras de dominación que existen y una de ellas son los colegios. Si nosotros queremos reconstruirnos como pueblo, los colegios tienen que ser controlados por las comunidades, de lo contrario nos iremos desintegrando cada vez más como mapuche.

En el plano forestal pasa algo similar. Yo mismo trabajo en eso, pero siento que el recurso de la madera tiene que ordenarse. Yo no soy partidario, eso sí, de que haya que eliminar todos los árboles que son exóticos, porque la gente también los necesita, para hacer leña, para hacer sus cercos, sus chacras, sus estacas, pero no en la cantidad que hoy existe en nuestro territorio. Tienen que disminuir para que vuelva el equilibrio de nuestro entorno. Las comunidades que estamos controlando predios tenemos que ir pensando así y proyectando cómo desarrollamos una economía comunitaria, porque la economía mapuche ha sido y debe seguir siendo comunitaria. Esa debe ser la línea y tenemos que hacerlo bien, para sentirnos orgulloso de ser mapuche, y sobre todo por la influencia que tenemos en otros sectores. Hay que dejar atrás la codicia, el oportunismo y el individualismo, cuestiones que no son mapuche. Tenemos que apuntar a eso, a una mayor superación humana.

Y en este proceso ¿qué piensas de los otros pueblos en resistencia? ¿cuál tendría que ser la relación y/o articulación del movimiento mapuche con estos sectores?

-Yo creo que los pueblos deben buscar la hermandad, para ayudarse, cooperarse. Hoy día, nosotros como pueblo mapuche, estamos en un proceso donde algunas expresiones han ido tomando fuerza dentro del movimiento mapuche. Estas expresiones, para mi, son las más válidas para ir buscando alianzas o cierta hermandad con otros sectores. Pero esto va ser paulatino, de a poco, a nosotros como pueblo nos falta todavía poder estructurarnos, poder converger todos los territorios. Todavía no tenemos esa estructura. Pero esto se va dando de a poco, en la medida que se reconstruyen las confianzas. Eso hay que seguir haciéndolo y trabajándolo (…) Yo también pienso que lo que debemos desarrollar como pueblo debe tener un componente socio político, más que racial, porque ser mapuche, hoy en día, tiene sus componentes, sus definiciones, que van mucho más allá del elemento racial, tiene que ver con un proceso más íntegro.

En cuanto a este proceso de descolonización, ¿cuál cree usted que debe ser usted el rol del mapuche de la warria, del mapuche urbano?

– Deben asumir el rol de militante de la demanda histórica del pueblo mapuche, ser el eco de las comunidades o de las expresiones que más se ajustan a la idea de la reconstrucción de nuestro pueblo. Y la reconstrucción se sustenta en la recuperación del territorio y el ejercicio de nuestra autonomía, política, económica, cultural, alejado de los valores del capitalismo. Y hacerlo con humildad, sobretodo aquellos hermanos y hermanas que no están en el territorio histórico, que puedan cumplir con las tareas que le encomienden las expresiones y autoridades mapuche que están en los territorios en resistencia. Es importante que que la gente se sienta mapuche en las ciudades, que se manifieste con su voz, con su presencia en los distintos espacios de lucha, para ir entre todos construyendo la gran orgánica del pueblo mapuche (…) ojalá algún día puedan volver al territorio histórico, a sus Lov.

Sabemos también que la emigración va seguir existiendo, porque hay gente biológicamente mapuche que no le gusta su cultura y que se va sentir cómoda con el capitalismo. Eso también es así, por eso yo digo que ser mapuche no es sólo ser moreno de pelo negro, es ser parte de una cultura. Es saber porqué protegemos el agua, saber que son los ñgenko, los ñgenwinkul y todos los ñgen que existen en el territorio.

Con el actual rediseño del capitalismo la confrontación, ineludiblemente, se agudizara. Frente a este escenario, ¿cuál debiera ser la estrategia del movimiento y la Resistencia Mapuche?

-Hoy día hay que valorar, de alguna manera, las distintas expresiones de lucha que han existido en el territorio mapuche y que han creado mejores condiciones para nuestro pueblo. Ahí están, incluso, los que han dado su vida por la lucha mapuche. Tenemos a gente perseguida, gente presa. Yo sé que el único pecado de estos hermanos ha sido entender que estamos en una confrontación con un enemigo concreto, que es el capitalismo, y que usa las estructuras del estado para conquistarnos. Entonces vamos a tener más presos, seguramente; probablemente más muertos, y los distintos gobiernos seguirán tratando los actos de resistencia mapuche como terrorismo, sabiendo nosotros que eso no es así. Tenemos un enemigo que no tiene reparos en reprimir, incluso, a nuestros niños, y es muy probable que el conflicto se agudice porque el capitalismo y su nuevo orden no tendrá reparos en masacrar pueblos con el fin de cumplir sus objetivos. Entonces nuestras comunidades tendrán que preparase, mejorar nuestra convicción de lucha, porque siento que en este territorio nosotros debemos resolver de qué manera queremos vivir.-

*Entrevista publicada originalmente en Aukin.cl. Agosto 2018