El rol de las y los trabajadores en la actual coyuntura de la lucha de clases en Chile

Impulsar el Sindicalismo Clasista y Combativo, fortalecer la Central Clasista y articular los distintos sectores del campo popular para emprender una lucha anticapitalista, antimperialista y antipatriarcal que permita enfrentar la ofensiva de la burguesía y sus lacayos

Por Ariel Orellana Araya, Trabajador Social y funcionario de la Salud Publica, miembro de la Asociación Intersindical de Trabajadores y Trabajadoras Clasistas AIT

Cuando nos referimos a la clase trabajadora no solo hablamos de las y los obreros, como sector de la clase; sino que nos referimos al conjunto de las y los trabajadores asalariados y no asalariados, que están bajo la condición material de explotación de un patrón o de opresión económica; ocupando un espacio en la cadena de producción o distribución de las mercancías.

Por su parte, el proletariado, desde la perspectiva marxista, es el sujeto estratégico de los cambios revolucionarios en la sociedad capitalista y son aquellos explotados y explotadas que han adquirido conciencia del puesto que ocupan en la producción, por lo tanto,  en la lucha de clases, y deberán pasar de las luchas reivindicativas a las luchas políticas a través de la generación del instrumento político, el partido, que agrupe a las y los comunistas revolucionarios y los disponga en capacidad de combate para enfrentar al capitalismo en su actual fase imperialista.

En la actual crisis del capital a nivel internacional, el enfrentamiento de los bloques imperialistas a escala mundial en la lucha por consolidar sus áreas de influencia ha llevado a los distintos gobiernos de los “países en desarrollo” a implementar medidas que impactan negativamente en la vida de las y los trabajadores con el objeto de mantener su actual patrón de acumulación capitalista. Por ejemplo, en el caso de Chile nos encontramos con una reforma antisindical, la obligatoriedad de cotizar para las y los trabajadores a honorarios, la robotización y automatización, la reforma al sistema de previsión social, el estatuto laboral joven, las modificaciones a la indemnización por años de servicio, la reforma tributaria, entre otras medidas, que buscan enfrentar la disminución de la tasa de ganancia a costa de la precarización y explotación laboral, haciendo que la clase trabajadora pague los costos de esta crisis.

En este escenario político y a pesar de reconocer las limitaciones del sindicalismo[1], no resta validez actual el llamado de impulsar el sindicalismo clasista y combativo. Las y los trabajadores, debemos construir sindicatos al interior de nuestros puestos de trabajo, donde a través de la democracia de base, la formación política, el anti – burocratismo, autonomía sindical e independencia de clase, y la lucha combativa por nuestros derechos laborales, sean los principios que nos permitan constituir un sujeto para la lucha y la victoria.

El llamado a fortalecer la Central Clasista significa que todas y todos los clasistas al interior del sector de trabajadores se agrupen en este instrumento político sindical, colocando por delante la defensa de los verdaderos intereses de la clase por sobre las diferencias particulares que nos han mantenido separados y arrinconados por tantos años, diferencias que el enemigo de clase ha sabido utilizar para mantenernos empantanados y sin capacidad de incidencia política en la lucha de masas. En lo práctico, es imperioso aumentar la afiliación de sindicatos, desplegarse nacionalmente y estar presente en las luchas por los derechos de las y los trabajadores.

Asimismo, articular al campo popular para emprender luchas anticapitalistas, antimperialistas y antipatriarcales, tiene por objeto llevar a adelante las transformaciones radicales de la sociedad de clases para derrotar al sistema de dominación y explotación capitalista. No basta con los trabajadores y trabajadoras organizadas, sino que también debemos contar con el conjunto del pueblo en lucha. Por eso es que las y los estudiantes, pobladores, campesinos, pueblos originarios, migrantes, debemos levantar un plan de lucha común y transformar las calles en trincheras de combate contra la burguesía y sus instituciones.

Por último, el rol de las y los trabajadores pasa por colocar por delante la lucha por la conquista del poder para la clase, construyendo fuerza social revolucionaria y embriones de poder popular desde la perspectiva leninista de poder dual, sin el cual la derrota del capitalismo es imposible.

[1] Orellana, Ariel, (marzo 2019), Limitaciones, problemas y alcances de la acción sindical, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=239454