El negocio de la educación cobra nuevas víctimas: Nuevos cierres de colegios y liceos públicos

Por Víctor Chanfreau, vocero de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) 

Desde la dictadura militar, la educación en nuestro país se establece como un bien de consumodonde los empresarios la consideran un bien de mercado e invierten en ella para generar más ganancias. Así es como la educación vive una constante precarización, donde el propio sistema político es quien, legisla, avala y fomenta esta precarizaciónA pesar que durante mucho tiempo esto pasó inadvertido, no podía ser un secreto a voces para siempre.  

Fue el año 2011, cuando los estudiantes secundarios pusieron sobre la palestra pública la educación de mercado, cuestionándola desde su estructura misma. Desde la demanda de “no más lucro” y de la estatización de todos los Liceos bajo control comunitario, se puso en jaque este negocio de los poderosos del país. Fue en ese momento donde los distintos sectores de la clase política, intentaron darle un cierre al conflicto con distintas estrategias, y fue Michelle Bachelet, con su coalición, quienes impulsaron en el 2016, el pack de reformas que vendrían a darle una solución parcial a las demandas, que desde el movimiento social se estaban impulsando. 

Sin embargo, los estudiantes siempre supimos que aquellas reformas no eran para nada más que para cooptar la movilización y que el modelo estructural de la educación, es decir, su sistema mercantil no iba a cambiar.  

En la actualidad, quienes vivimos esa realidad somos quienes formamos parte de las mismas comunidades educativas, sobre todo de aquellas de la periferia, que viven el constante abandono por parte de las autoridades. Una de las consecuencias más concretas de lo anterior, es el cierre de los colegios que se vive de manera constante en nuestro país, y que hoy vuelve a afectar a una de las comunas que históricamente ha tenido que vivir por este proceso: La Florida.  

Todo comienza el año 2012, cuando quienes se llenaban la boca hablando de “proteger la Educación Pública” en sus campañas electorales, rompen sus promesas al ser electos. Así fue como sucedió con Rodolfo Carter, quien desde ese año mantiene su cargo como Alcalde de la comuna de La Florida, y quien ese mismo año decide cerrar los colegios CataluñaAéreas VerdesRepública Dominicana y Villas Unidas, para fusionarlos con otros establecimientosEs aquí donde a pesar de haber instalado en todo el país el fin a la mercantilización en la educación, la clase política ignora las demandas de los movimientos sociales. Sin embargo, fueron profesores, estudiantes, apoderados y funcionarios de estos cuatro Liceos, que no se dejaron pasar a llevar, se organizaron y movilizaron en pos de la defensa de su espacio. 

Esta situación se repitió cuatro años después nuevamente, bajo la argumentación que estos establecimientos habían bajado considerablemente la matrícula, en los últimos años. Hoy se repite la misma historia en la comuna, esta vez bajo la banal excusa, de que estos mismos Liceos tendrían bajo rendimiento en el SIMCE, cuando está más que claro, que la real razón es que simplemente tales Liceos ya no proporcionaban ganancias para el negocio de los empresarios.  

Todas estas decisiones se toman esto, sin importarles la realidad de las familias que deciden poner a sus hijos en esos establecimientos, ni mucho menos la de los trabajadores de la educación, que son parte de la comunidad escolar, y quienes se quedarán sin una fuente de ingreso, por una decisión tomada entre los empresarios de la educación bajo cuatro paredes. 

Desde la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios la solución que hemos mantenido históricamente es el Control Comunitario, porque tenemos más que claro que ninguno de los Liceos que hoy día están en peligro de cierre, estarían siendo objeto de los intentos por acabar con la educación pública, si es que fuera la comunidad en su conjunto quienes tuvieran la capacidad de decidir bajo su Proyecto Educativo, bajo su malla curricular, y por sobre todo, hacia dónde son dirigidos los fondos que estos reciben. 

Ante esta agenda precarizadora de la vida, y que se ve reflejada en este caso en los intentos por destruir la educación pública, nuestro llamado es a organizarse para avanzar en la capacidad de decisión que tengan las comunidades sobre sus establecimientos, y claramente a movilizarse, porque históricamente la única herramienta que hemos tenido los movimientos sociales en general para conseguir ganadas concretas es en la calle.