El movimiento feminista en procesos de articulación social

Por Paola Arroyo y Constanza Cifuentes, Coordinadora Feminista 8M. 

A nivel latinoamericano, las feministas han sido las protagonistas de las últimas luchas sociales contra la precarización de la vida. Chile no ha sido excepción y las compañeras de la Coordinadora Feminista 8M nos comparten sus experiencias en la lucha feminista y anticapitalista.  

Son tiempos en que el movimiento feminista revisa su historia para hacerla presente. Se dice que emerge en ‘Olas’ identificadas por demandas que apuntan a derechos políticos y económicos expropiados de facto a las mujeres. También, se dice que el feminismo y su movimiento se pausa en tanto avanza peldaños en igualdad de género. 

 

La historia se nos muestra mutilada: por un lado, como efecto de la interrupción de los proyectos socialistas y populares dadas las dictaduras y transiciones neoliberales. Y también, en lo referente al feminismo, la fragmentación histórica se relaciona a la expulsión del motor feminista y la organización de mujeres del relato de los procesos de organización local y mundial. La exclusión ha ocurrido a pesar de la presencia feminista, que en el relato se hace visible en tanto asunto de mujeres, y se oculta en tanto “procesos históricos comunes”. 

 

La transversalidad y diversidad son elementos constitutivos de la historicidad feminista y se expresa de múltiples perspectivas: lo popular, lo académico, lo anticolonial, indigenista, anti racista, anti extractivista, disidente, separatista, como también, cruzada a matrices marxista, libertarias, entre otras. Pero, a pesar de la diversidad se identifican horizontes comunes con perspectiva anticapitalista, internacional e internacionalista/latinoamericanista.  

 

El movimiento se hace carne de su capacidad de unificar planteamientos. El 2016 se gestan manifestaciones en Latinoamérica por ¡Ni Una Menos, Vivas Nos Queremos! en oposición a los feminicidios y violencia machista. Por otro lado, este 8M España se logra una significativa Huelga de Mujeres; y este invierno se inunda por la marea verde argentina por Aborto Libre y Legal; y hoy en Brasil, la oposición al candidato de ultraderecha Jair Bolsonaro es conducida por mujeres feministas bajo el unísono ¡Ele Não!. 

 

En Chile, el movimiento en su composición se expresa en asambleas territoriales, en colectivas separatistas, en frentes feministas en las izquierdas, en la identificación feminista por mujeres sindicalistas y pobladoras, entre otras. Quienes desde la visión crítica complejizan la política, obligando a replantear las relaciones interpersonales y formas de organización.  

 

Se vuelve un asunto común el feminismo y es bisagra de articulaciones entre conflictos aparentemente distantes. Aquel acercamiento ocurre desde el vínculo entre mujeres y feministas organizadas en las luchas que surgen de múltiples crisis socio-político-ambientales hoy abiertas: ‘zonas de sacrificio’ y la catástrofe para quienes las habitan; la crisis y carencia de seguridad social (salud, pensiones y vivienda); la militarización en Wallmapu y criminalización política mapuche; el saqueo a la educación y criminalización de la juventud; la intensa precarización que viven migrantes; el progresivo despojo de derechos de trabajadores/as; los múltiples feminicidios. Sumado a las políticas de impunidad por violaciones a DD.HH y a la actual represión a quienes se organizan. 

 

Los asesinatos impunes a mujeres indígenas defensoras de la tierra y el territorio: Macarena Valdés y Berta Cáceres. El modo de operar del Estado ante los casos de Joane Florvil, Yini Sandoval y Nicole Saavedra (entre otras). Son factores que hoy determinan el carácter del movimiento feminista.  

 

Uno de los desafíos es potenciar la articulación social y territorial desde las mujeres y feministas que luchan en cada una de las causas. Un momento para ello es el Encuentro de Mujeres que Luchan este 8 y 9 de diciembre, el cual tiene como objetivo dar proyección conjunta al llamado a huelga del próximo 8 de marzo y continuar construyendo horizontes anticapitalistas y feministas como alternativa a los actuales modos de vida