El futuro de Quintero y Puchuncaví ¿dónde está?: en el puro Chile y su cielo azulado?, o en ese mar que tranquilo nos baña?

Por Marcela Cornejo

Pasado más de un mes de la emergencia ambiental desatada en la bahía de Quintero y Puchuncaví, pareciera que las causas, aún no determinadas, son el único foco de atención de los medios de comunicación en el país. Sin embargo, la situación de salud de los habitantes de la zona y lo más grave aún el futuro de esas ciudades pareciera no ocupar a las autoridades actuales, ni a los partidos políticos, ni a los representantes parlamentarios, es decir, a una parte de la institucionalidad, solo le ocupa conseguir a los responsables de la contaminación, nada más.

Un poco de contexto… 

La ciudad de Quintero, en la quinta región, llamada el Balnearios del Amor, cuenta con una población de más de 31 mil habitantes, en este otrora balneario se instalaron más de una decena de empresas de variados rubros, entre estas están Chilectra (hoy ENEL), ENAP S.A, Endesa, Copec, Epoxa, Terminal Gas Licuado Quintero, Oxiquim S.A., Gasmar, Codelco Ventanas S.A., Cementos Bío Bío, Puerto Ventana S.A., AES Gener S.A. y Empresa de Asfalto, entre otras. 

Estas empresas modificaron la actividad económica de la zona, pasando de ciudad turística a productora de diversos compuestos químicos, gasíferos, eléctricos entre otros. El resultado de esta actividad no ha sido más que beneficiosos para las grandes corporaciones económicas detrás de estas empresas, y para la población originaria solo un efecto negativo en su calidad de vida y también en su salud. 

Valeria Carrasco, integrante de la organización Zona de Sacrificio en Resistencia indica que “nos contaminan el aire que respiramos, el agua que consumimos, y la tierra donde habitamos. Ya que la tierra donde juegan mis hijos en la plaza está contaminada y eso me hace vivir con una incertidumbre gigante”. 

La alerta generada en agosto producto de una nube tóxica con compuestos letales para la salud de las personas, fue el detonante de una larga lucha de sus habitantes quienes venían denunciando el uso de producto químicos prohibidos en las faenas de estas empresas. Si bien la alerta paralizó por unos días la emisión de gases de estas industrias, las autoridades nacionales rápidamente comenzaron a buscar informes que les permitieran reactivar nuevamente su funcionamiento. 

“En Chile no hay normas para identificar los gases, porque Oxiquim exactamente puede abrir todos sus estanques y limpiar todo lo que quiera y tirarlo al aire”, para Marta Araya, presidenta del Consejo Consultivo del Hospital Adriana Cousiño de Quintero, esta situación seguirá agravándose. 

La ganancia primero, la salud después 

Desde la primera alerta el mes de agosto, ya se han desatado al menos tres episodios de nubes tóxicas que han dejado un total de 647 personas intoxicadas. Entre ellas niños y niñas, mujeres embarazadas y adultos mayores.  Para los habitantes de la zona es indignante que se les haga un llamado a retirarse de la zona llamada de sacrificio, “el llamado es a retirarse, hay que luchar para que el tema de Quintero y Puchuncaví deje de ser una zona de sacrificio y los niños, niñas, mujeres y habitantes de esta zona dejen de vivir contaminados y con miedo”. 

Mientras los habitantes de la zona se mantienen activos y movilizados denunciando el efecto mortífero de esta descontrolada zona industrial, las autoridades siguen con medidas dilatantes. El Seremi de Salud, Francisco Álvarez, declaró que ya se han realizado más de 60 fiscalizaciones a industrias y ocho sumarios, y que se ha solicitado declarar alerta sanitaria en la zona, hasta que entre en vigencia el nuevo plan de descontaminación. De ser aprobado, la autoridad podrá prohibir o limitar el funcionamiento de industrias y sus emisiones siguiendo los datos predictivos diarios del Ministerio de Medio Ambiente, que medirá emisiones y factores meteorológicos. Mientras pasan los días sigue la tramitación y los habitantes de la zona evalúan si seguir o no en la ciudad. 

Más allá del aire, ¿qué más contaminaron las industrias?: el mar 

Durante el viaje por el día que hicimos a la bahía de Quintero, vimos una ciudad desolada, gente movilizada en la plaza, pancartas y denuncias sobre la contaminación y una nula presencia de turistas en la caleta y sus restauran. Todo esto porque no solo el aire está contaminado también las aguas de la bahía. 

René Hernández es un pescador artesanal quien desde los doce años se dedica a las labores de la pesca. “Chilgen, Codelco, Garmar, todas estas empresas son contaminantes, todos los residuos que tienen los tiran al agua. Es penoso que eso pase en nuestra bahía y vienen de afuera, de otros países a contaminar acá y las empresas siguen funcionando y nadie hace nada”. 

El futuro de Quintero y Puchuncaví es una crónica de una muerte anunciada, hoy la batalla es por la salud de sus habitantes, que además fueron poco a poco transformándose en mano de obra de estas empresas, que hoy no solo los explotan también los envenenan. La encrucijada es salir de la ciudad o quedarse. Si las empresas cierran se salvarán vidas y la salud de miles, pero también las fuentes laborales se perderán, y quien o quienes se harán cargo de la irresponsable permisología de estas empresas, que podrán mudarse y crear nuevas zonas de sacrificio como lo han hecho con los salmones, con los bosques de pino, con la minería. 

“Ya no queremos ser zona de sacrificio, a eso está llegando Quintero, se está muriendo de a poco y va a  llegar el momento que no va a venir nadir para acá, el mar debería ser de todos los chilenos pero aquí las industrias lo están matando de a poco”, dice don René.