[EDITORIAL] El Bus de la Libertad

Solo las manifestaciones, a favor y en contra del recorrido del denominado Bus de la Libertad han logrado quitarle espacio, en los principales medios de comunicación, a las campañas políticas presidenciales. Encendidos debates que, incluso, llegaron a las agresiones verbales y físicas y a la detención y formalización de jóvenes que, manifestándose contra lo que este «bus» realmente significa, se atrevieron a intervenirlo con consignas y signos nazis, siendo detenidos y formalizados al siguiente día con cargos de daño a la propiedad privada.

Gran parte de la opinión pública no entiende el por qué una iniciativa, que nació en Europa y que utilizando consignas y conceptos como «libertad» o «no se metan con los niños», puede llevar a la ocurrencia de estas manifestaciones cercanas a hechos de violencia generalizada.

Sectores pertenecientes a lo más reaccionario del conservadurismo católico y el fundamentalismo evangélico se han expresado, ocultando su odio detrás de una inocente consigna «NO SE METAN CON LOS NIÑOS» y la manoseada palabra libertad, utilizada siempre por estos sectores en contra de su real significado; y sin decir lo que verdaderamente buscan, que es oponerse a los necesarios, aunque insuficientes, avances que se están produciendo en Chile en materia de leyes que enfrentan, de alguna manera, la precaria situación de las minorías sexuales en materia de derechos sociales.

No es novedad de que estos sectores que tienen presencia en la alta jerarquía de la iglesia católica, las fuerzas armadas, el gran empresariado y, en mayor medida, las iglesias protestantes, se opondrán siempre a cualquier cambio a favor de la libertad de las personas, aferrándose a dogmas y creencias religiosas que, para colmo, favorecen y justifican siempre la desigualdad y la explotación de los más humildes por los poderosos. Estos Inquisidores seguirán desarrollando acciones de provocación que, en forma creciente, tendrán mayores niveles de rechazo del conjunto de la población, en la medida en que esta se sigue haciendo conciente de las justas reivindicaciones de esta causa.

En un ámbito muy cercano, con dificultad, avanza el proyecto de ley que pretende establecer que la interrupción del embarazo por tres causales —violación, riesgo de vida de la madre e inviabilidad del feto— no será delito. El proyecto encuentra la tenaz oposición de los mismos sectores a que nos hemos referido anteriormente. Claro que, esta vez, cuentan con el siniestro aporte del cocinero de Chile, Andrés Zaldívar, experto en triquiñuelas a favor de los enemigos de la justicia social.

Indignantes son las declaraciones del Comandante en Jefe del Ejército, Humberto Oviedo, en el acto de saludo a la bandera, en donde abogó por aquellos condenados por atropellos a los derechos humanos durante la sanguinaria dictadura del gran empresariado y las fuerzas armadas y de orden. Este, al señalar de que se debe tomar en cuenta el contexto en que ocurrieron los hechos, contó con el respaldo del radical José Antonio Gómez, Ministro de Defensa.

Crímenes de lesa humanidad cometidos contra los que lucharon en contra de la dictadura no tendrán jamás ningún tipo de justificación. Declaraciones y acciones de este tipo, cuyo objetivo es presionar al ejecutivo por el inminente cierre de Punta Peuco y algunas propuesta de indultos por motivos humanitarios, lo único que logran es el repudio generalizado y la preocupación de todos los que están por luchar para que estos hechos jamás se vuelvan a producir.

Saludamos la movilización desarrollada por nuestros hermanos inmigrantes. Ellos reclaman por reconocimiento a sus legítimos derechos, que se deben traducir en un cambio a la legislación vigente. Esta permite la sobreexplotación, y  no solamente por los patrones, sino también por inescrupulosos que se aprovechan de las frágiles y desprotegidas condiciones en cuanto a derechos en que se encuentran los inmigrantes, para sacar indebidas ventajas económicas. El tema del arriendo, el salario, la salud y la legalidad requieren urgentísima solución. Las luchas de los inmigrantes están ligadas a las del Pueblo Chileno y futuras movilizaciones contarán con nuestro apoyo.

En el ámbito internacional, es Venezuela la que ocupa el centro de nuestras preocupaciones. Como es sabido, el pueblo venezolano se enfrenta hoy, a pocos días de la elección de representantes para la asamblea constituyente, a una ofensiva mediática sin precedentes que tiene por objeto desvirtuar la realidad de la situación interna de ese hermano país para preparar las condiciones que permitan la intervención del imperio y la jauría de las oligarquías de América y otras partes del mundo. En Chile, vemos con indignación la patraña, la mentira, la manipulación y la desinformación de casi todos los medios de mayor cobertura, quienes al unísono repiten falsedades que obtienen el resultado deseado por quienes quieren ver un baño de sangre en aquella querida tierra. Para ellos, da lo mismo lo que realmente ocurre. La noticia y la información está, de antemano, preparada a favor de un bando, y no a favor de la verdad. Los seguidores de medios de comunicación que proclaman su independencia y tienen como lema frases como: «el hombre que no está informado no tiene derecho a dar opinión y el que no puede dar opinión no puede tomar decisiones» han sido traicionados. Confiamos que, más temprano que tarde, se impondrá la verdad y que las próximas jornadas de lucha de los venezolanos que están por la justicia social y una sociedad al servicio de los trabajadores, traerán la paz y la tranquilidad a un proceso que requiere mayores y más profundos cambios, verdaderamente revolucionarios.