[Editorial]: Vamos profe, caramba, el profe no se rinde, caramba

El mes de junio estuvo marcado por masivas movilizaciones del mundo educativo. Los profesores y profesoras cumplían más de un mes en paro por sus justas reivindicaciones, que más allá de exigir nuevas demandas, luchan por las deudas históricas con el profesorado y la educación. Una vez más coparon las calles del país, considerando las condiciones laborales precarias en las cuales les toca a los docentes ejercer su profesión.  

Además, esta movilización se vio atravesada por la represión directa a los estudiantes secundarios; sin embargo, esta situación no es nueva, ni distinta a la que se ha ejercido contra el pueblo cuando a los poderosos, pues no les interesa responder las legítimas demandas de los estudiantes. Esta agenda precarizadora del gobierno, en acuerdo con los empresarios, ha sido impulsada bajo cualquier costo, incluso reprimiendo a cualquier sector que se levante en contra de los intereses de los que administran el país. 

Sin embargo, estos procesos de movilizaciones van abriendo caminos para los excluidos, de las grandes ganancias de los empresarios, y empiezan a dar pasos para encontrarse. Fuimos testigos de la solidaridad de diversos sectores sociales y de trabajadores que acompañaron las movilizaciones, como por ejemplo los portuarios de Valparaíso, marchando a la par con los profesores y estudiantes, apoyando sus demandas; como también diversos artistas que se han manifestado públicamente exigiendo la renuncia de la Ministra de Educación, apoyando las demandas de los sectores en lucha. Han sido las feministas de la Coordinadora 8 de marzo, como también los funcionarios del Ministerio de Educación quienes, compartiendo las demandas, se han sumado de una u otra forma a la movilización y visibilización de las demandas, que los medios de comunicación han querido ocultar. 

Por otra parte, vemos cómo el gobierno sigue avanzando en “destrabar” las reformas que son necesarias para que sigan acumulando más capital y más dinero en las arcas empresariales, llegando a acuerdos con los que históricamente han defendido sus intereses; como la Democracia Cristiana, con una oposición desarticulada e incapaz de poder siquiera poner en la palestra pública lo que están pensando ante la arremetida empresarial, dejando entrever que el acuerdo de seguir precarizando la vida de los trabajadores y trabajadoras no es solo cuestión de la “derecha”, sino que es en acuerdo de un silencio cómplice de los ex Bachelet y Nueva Mayoría. 

Sin embargo, Piñera y su gobierno están siendo testigos oculares del aprendizaje y la memoria histórica, que hacen los y las trabajadoras, cada vez que deciden ejercer sus derechossaliendo a la calle a expresar y exigir lo que les pertenece. Aunque aún estamos lejos de tener un movimiento articulado con un proyecto concreto de las mayorías reales del país, son estos primeros pasos que avizoran la posibilidad de un futuro donde la lucha no sea solo sectorial y parcelada, sino que sea del conjunto de los que están sometidos a las miserias que este modelo genera en la vida cotidiana; comprendiendo que esto no se dará por generación espontánea, sino que en dependencia absoluta del avance y encuentro de los sectores en lucha. 

Con todo esto, aún nos encontramos en un escenario incierto en términos económicos, esto ha hecho que los empresarios comiencen a presionar por todas partes las reformas necesarias para que ellos no sean ellos los que sufran las crisis, sino que puedan ser trasladadas a los que dependen de un salario para subsistir. Asimismo, el gobierno ha hecho un “cambio de gabinete”, con los ajustes necesarios para poder tener los votos suficientes y poder avanzar en la agenda legislativa y destrabar su famosa “reforma tributaria”, y cuantas otras más, que buscan el avance del actual modelo económico a una fase mayor de explotación y modernización, donde aún no se saben los costos de lo que eso significa en cuanto a la forma de trabajo y puestos de trabajos con el acceso e implementación de estas nuevas tecnologías. Por lo que las claridades solo están en los que están haciendo las inversiones y el resto de los “patipelados” solo nos queda descifrar entre línea sus reales intenciones. 

Se viene la discusión final sobre el proyecto TPP-11, mientras siguen los casos de militares formalizados por corrupción y los desfalcos de dinero en las instituciones que representaban. Un gobierno que no quiere dar pie atrás con el cambio en la malla curricular para los terceros y cuartos medios (donde quieren sacar como ramos obligatorios historia, educación física y artes), proyectos de ley que quitan derechos laborales y mantienen el robo de las pensiones; pero lo que no se está contemplando es que nuevamente los sectores consecuentes y movilizados sigan instalando en la calle las legítimas demandas, diciendo basta ya, organizados resistimos y luchamos.