[Editorial]: Santiago Maldonado

Muerto fue encontrado Santiago Maldonado. El cuerpo del luchador social se encontraba flotando a solo algunos cientos de metros río arriba de donde se le vio por última vez cuando era perseguido por la Gendarmería argentina, en el contexto de la represión del Estado argentino contra la movilización de comunidades mapuche que exigían el abandono de sus tierras al terrateniente y empresario italiano, Carlo Benetton.

Después de ochenta días de movilización, la búsqueda ha llegado a un dramático final que enluta, una vez más, a un pueblo que lucha por la recuperación de sus tierras usurpadas por El estado y los antepasados de los que hoy injustamente sacan provecho de ellas.

Muchas interrogantes deberán aclararse por parte de los órganos que correspondan para que, sin lugar a ninguna duda, los familiares y todos los que luchan por la justicia social sepan la verdad de lo ocurrido a Santiago Maldonado. Hasta el momento tanto la familia del joven, sus amigos y compañeros, gran parte de la comunidad argentina e internacional acusan al gobierno de Macri de atropello a los derechos humanos en la grave figura de la desaparición forzada de personas. Este gobierno ha desplegado con éxito, pero sin ningún tipo de escrúpulos, todo su poder, principalmente mediático, multiplicando una serie de maniobras para evitar un negativo desenlace en las pasadas elecciones del domingo; lo que podría adelantar el cauce negativo  que tomaría el proceso investigativo y sancionatorio de las investigaciones sobre la desaparición y muerte de el joven luchador social

Solo con presión social- a través de la movilización- es que la verdad podrá imponerse para que todos los responsables de este horrendo crimen sean enjuiciados, sean quienes sean y sean cuales sean los cargos que ocupen.

Que este lamentable hecho ocurrido al otro lado de la cordillera sea un llamado de atención para todos aquellos que pretendan promover políticas de mano dura en contra del pueblo mapuche y la movilización social en nuestro país. La represión solo aumenta la radicalidad de las acciones de aquellos humildes que luchan y que no tienen nada que perder.