[Editorial]: El pueblo mapuche lucha y resiste, mientras la clase política se colude para gobernar

Cuando finalmente se impone en la agenda del gobierno el crecimiento económico por sobre las demandas y los derechos sociales, el empresariado logra dar un último giro a la conducción, en estado crítico, de la ex Nueva Mayoría. Los defensores del modelo, al interior del Gobierno y la derecha, en un claro acuerdo, otorgan todo el respaldo a las iniciativas que privilegian el crecimiento económico, del cual se benefician los grandes empresarios. Se destinan mayor cantidad de recursos del estado vía concesiones, se flexibilizan las exigencias para diferentes proyectos que, incluso, puedan afectar a ciertas comunidades. Una vez más, se comprueba que las reformas y todo el proceso de estos cuatro años no tuvieron mayor intención que generar readecuaciones para un mejor funcionamiento del modelo económico.

A sólo unos meses de las elecciones, nuevamente, quedan al descubierto las acciones de la clase política para seguir saqueando y engañando al país. Ahora sabemos que las asesorías que respaldan proyectos que se debaten en el congreso son estudios falsos, que se elaboran copiando información y carecen de investigación real. Estos informes fraudulentos han sido financiados por el pueblo, alcanzando una cifra de 6 mil millones de pesos entre los años 2012 y 2017.

De inmediato, han aparecido las defensas corporativas, partiendo por el presidente del Senado, Andrés Zaldívar, convocando a sus colegas —o cómplices— a asumir una autocrítica frente a la crisis de confianza, y a realizar el bien común. Este personaje, una vez más, aparece en primera línea protegiendo los intereses de los grupos de poder, cuestionando las investigaciones que permitirían esclarecer está practica de años, y que involucra a todos los sectores, desde la derecha hasta el Partido Comunista. Ninguna organización política escapa a esta nueva colusión. Se ha demostrado que una parte de todos estos estudios la han realizado los propios centros de análisis e investigación de estas organizaciones, lo cual podría determinar que existe, además, un desvío de recursos del Estado a esos partidos.

Una Institucionalidad al Servicio de la Minoría

Definitivamente, esta institucionalidad no puede generar ninguna expectativa a la sociedad. Son los mismos cuestionados parlamentarios que hoy vuelven a postularse o que ya han sido parte del parlamento en periodos anteriores. Son los mismos grupos y familias, con los mismos vínculos a la empresa privada. Son los que hoy definen y gobiernan teniendo un denominador común, mantener el modelo económico y el control político. Eso los hace ser participes, transversalmente, de las prácticas que les permiten continuar gobernando.

El Gobierno ha instalado la idea de eficiencia lanzando una serie de proyectos de última hora, que difícilmente tendrán resultados en esta etapa. En ese contexto, el Ministerio de Asuntos Indígenas y el Consejo de Pueblos Indígenas, son una de las tantas políticas distractoras, toda vez que, en el tratamiento a las demandas históricas del pueblo mapuche, se ha optado por endurecer la línea de defensa de las empresas forestales. Estamos asistiendo a un proceso sistemático de violaciones a los derechos humanos, vía incremento del contingente policial militarizado en la zona, con sofisticados equipos técnicos y grupos importantes de agentes encubiertos.

La Violencia de Estado

La Araucanía es la región más pobre del país. Mientras tanto, las empresas forestales generaron, durante el año pasado, mas de 5.600 millones de dólares, financiados, en un 75%, por el Estado en la forestación, y son recursos de todos los chilenos destinados a las empresas Matte y Angelini. Bajo la argumentación del terrorismo, se sataniza al pueblo mapuche para acometer todo tipo de atropellos y postergar la justa y necesaria respuesta a la demanda de autonomía, devolver los territorios usurpados y poner fin al despojo de sus recursos.

La imposición de la violencia de estado, durante mas de un siglo, continua siendo la estrategia de la clase política. Pretender, bajo esa política y métodos represivos, disuadir o eliminar el conflicto, no tendrá resultados. Al contrario, fortalecerá la resistencia y la extensión de la lucha. Desde hace más de un año que se encuentran detenidos cuatro comuneros mapuche acusados de incendiar un templo religioso. Hoy están en huelga de hambre en respuesta a un dilatado proceso donde las acusaciones se fundan en testigos protegidos.

Las últimas detenciones de comuneros pertenecientes a organizaciones en lucha, ejercidas con un alto grado de violencia, no hacen más que movilizar a más sectores sociales en contra del Estado organizado y dirigido para mantener la dominación y exclusión de la gran mayoría del pueblo chileno. En octubre nos convoca y moviliza la lucha de siglos contra los dueños del poder y quienes defienden el sistema político represivo. Es necesario movilizarse para exigir libertad a todos los presos políticos mapuche.

A coordinar toda la solidaridad de nuestros pueblos… hasta vencer.