[Editorial – Mayo]: La movilización por nuestros derechos frente a las promesas electorales

Los trabajadores, estudiantes y movimientos sociales seguimos en las calles demandando fin al sistema de AFP; a la reforma de educación superior que no cumplió con lo prometido, como la gratuidad universal, la  educación como un derecho, el fin al endeudamiento de los estudiantes a través de créditos de la banca. Se suma a estos movimientos la lucha de los trabajadores de la minería;  de las mujeres por sus derechos, contra el patriarcado y el capitalismo que las sobreexplota; comunidades luchando por la defensa del medioambiente y la salud de sus habitantes; más, la centenaria lucha del pueblo mapuche por su autodeterminación.

En este contexto, hemos comenzado este año movilizándonos y planteando las demandas sociales como primera urgencia, frente a un cuadro electoral que pretende  imponerse por sobre la lucha social.

El gobierno y la Nueva Mayoría (NM) fracasada, transitan aceleradamente a una crisis sin retorno. Las recientes maniobras de los grupos de poder al interior de la NM han ratificado, una vez más, la forma de hacer política, contraviniendo acuerdos, gestando conspiraciones y descalificaciones internas para derrotar a otros candidatos de sus propias filas, desechando la participación abierta a través de primarias como expresión democrática. Todo es válido, pareciera ser el principio ético que los orienta. Sin embargo, frente a tanta ambición de poder, no todo tiene buenos resultados. El Partido del orden encabezado por Lagos y su entorno, ha sufrido la peor derrota. El representante más idóneo del empresariado ha caído por el rechazo social y de sus propios ex amigotes quienes, en una lógica de pragmatismo a la cual ya estamos acostumbrados —coludirse con criminales y empresarios—, prefirieron apostar a una carta con alguna posibilidad de competir con Piñera, tratando de asegurar, de alguna forma, trabajo y poder por los próximos cuatro años.

El cuadro de esta primera etapa electoral ha dejado heridos y cadáveres políticos, lo cual anuncia el mayor nivel de agudización de la contienda política. Las indefiniciones y propuestas políticas son el mayor déficit de la clase política en las actuales condiciones. Es un déficit que obedece a  la pérdida de acuerdos básicos, expresión  de las contradicciones internas de la NM, por una parte. Y por otra,  hay demandas fundamentales en la sociedad, que han construido nuevos actores, que requieren y exigen respuestas concretas para hoy, no a mediano o largo plazo. Esas definiciones,  requieren enfrentar al modelo económico imperante y al empresariado el que ,finalmente, ya no se puede plantear promesas y engañar al pueblo y los trabajadores como lo ha hecho durante los últimos  26 años.

Para la NM se acerca un desenlace fatal, pues esta carece de direccionalidad y unidad suficiente para volver a gobernar. El fracaso ya está planteado.

En  el escenario de la lucha política emerge una opción que se define como Frente Amplio (FA), expresión de una variedad de organizaciones que se aglutinan para generar, desde la institucionalidad,  la idea de transformaciones en el actual modelo económico y el orden institucional vigentes. Si bien pretenden que este proyecto pueda representar y dar solución a las grandes mayorías, hay aspectos que  son  imposibles de  soslayar. El estado actual del capitalismo en Chile y el funcionamiento del patrón de acumulación no admiten soluciones verdaderas a la realidad socioeconómica de los trabajadores, de no mediar cambios estructurales que definan y modifiquen la actual relación capital-trabajo, que se ha creado sobre la base de la explotación de una amplia masa de trabajadores, cuya acumulación de riquezas es patrimonio de una minoría que ha manifestado claramente su disposición a defender sus privilegios y no transar en ese objetivo.

El accionar político del FA, también, está situado en el marco de una crisis de credibilidad en la institucionalidad en la mayor parte de la población. Es factible que en sectores de la izquierda se generen expectativas. Sin embargo, difícilmente podrán superar las ilusiones de cambios compitiendo, participando y entregando oxígeno al bloque en el poder. Una muestra de ello fue la abstención, de los diputados del FA, en la aprobación de la idea de legislar una Reforma a la Educación, alejada de la demanda histórica de los estudiantes chilenos, haciéndose éstos cómplices del modelo y dejando atrás la vinculación con el movimiento estudiantil que los llevó al Congreso.

Los trabajadores, nos movilizamos este 1° de Mayo para exponer nuestras demandas y manifestar nuestro rechazo a las políticas laborales del gobierno, al Proyecto de Ley que se envía en julio al Congreso y que mantiene intacto los recursos de los trabajadores en manos de las AFP, y a las presiones del empresariado que generan niveles de inseguridad e inestabilidad laboral.

Desde la lucha de los trabajadores, los movimientos sociales y las comunidades, debemos levantar una alternativa independiente, clasista y popular que permita transitar hacia destinos reales de una nueva sociedad construida por las y los trabajadores.

                       Con toda la fuerza de los trabajadores y el pueblo…Venceremos