[Editorial]: Los empresarios a costa del medio ambiente

Insospechadas consecuencias políticas trajo el rechazo por parte del comité de ministros que evaluó el impacto ambiental del Proyecto Dominga sobre la comuna de La Higuera, al norte de la región de Coquimbo. Declaraciones del Ministro de Hacienda Rodrigo Valdés, secundado por el de economía Luis Felipe Céspedes, criticando la medida, en abierta contradicción con los dichos de Bachelet, quien había defendido la decisión, señalando que -en relación con este mismo proyecto- es partidaria de un desarrollo sustentable; precipitaron la salida de ambos, en medio de un polémico ambiente.  

Dos situaciones parecidas han tenido distintas decisiones, para desgracia de lo discriminados habitantes de Til Til y para beneplácito de los vecinos al pretendido yacimiento minero y puerto, denominado “proyecto dominga”. No cabe duda de que son decisiones políticas y no técnicas las que determinan la última palabra a la hora de decidir por proyectos industriales de alta envergadura económica y medioambiental. En el caso del proyecto “Ciclo” en Til Til, pesan más los intereses de empresarios cercanos al oficialismo, quizás (y a estas alturas tenemos todo el derecho a la sospecha) financistas de sus campañas políticas, que el derecho constitucional de las sufridas familias de Til Til a vivir en un medioambiente libre de contaminación.

Afortunadamente para la mayoría de los vecinos de La Higuera, en esta oportunidad, las motivaciones de carácter electoral, medioambiental, y social fueron más poderosas que los criterios tecnócratas o que el peso de los intereses de empresarios más cercanos a la derecha y posibilitaron que se cumpliera sus deseos, en contraposición a parte de habitantes de la zona que por comprensibles necesidades de empleo, necesitaban la instalación del proyecto. 

Declaraciones del nuevo titular de la materia de economía en entrevista, durante el fin de semana, en el principal medio de comunicación del empresariado en Chile (El Mercurio), volvieron sobre el tema al señalar la posibilidad de reinstalar el proyecto; lo que fue, rápidamente descartado por la presidencia a través de su vocera Paula Narváez, lo que no sería la última palabra, sobre todo si se trata de materias que se relacionan con grandes intereses de poderosos sectores capitalista.

Este papelón deja al descubierto las contradicciones al interior del gobierno y la ex Nueva Mayoría. Demuestra la carencia de líneas articuladoras que eviten este tipo de contradicciones públicas, la perdida de liderazgo de la presidente, falta de cohesión política alrededor de un proyecto único que subordine opiniones de carácter personal y, lo peor para todos los integrantes de la coalición gobernante, es que demuestra la inexistencia de un gran proyecto unificador de las diferentes tendencias,  para ofrecer a los sectores que votarán en las próximas elecciones.