[Editorial]: La memoria de un pueblo construye nuevos caminos

Nuevamente, el Gobierno, la derecha y los empresarios se alistan para difundir los discursos oficiales en conmemoración de la Independencia de Chile, levantando la imagen de la patria que, supuestamente, unifica a todos sus habitantes,  otorgando grados de pertenencia, derechos, justicia y libertad.

Todo aquello se diluye al momento en que volvemos a nuestra vida cotidiana, y que devela las desigualdades, las injusticias y la falta de derechos de la gran mayoría del pueblo chileno y de los pueblos originarios, particularmente, el pueblo mapuche, que ha tenido que enfrentar el despojo y el crimen durante más dos siglos de vigencia institucional del país. 

¿En servicio de quiénes?

En este país llamado Chile, los grupos económicos, como ayer las oligarquías, han construido un Estado, un sistema y una economía al servicio de sus propios intereses, definiendo un desarrollo de alta concentración de la riqueza en una minoría del 1% —uno de cada cien—, que accede al 30% —treinta de cada cien— de PIB —Producto Interno Bruto—, convirtiéndonos en unos de los países con mayor desigualdad de ingresos, según informe de países de la OCDE.

Esta enorme brecha determina las diferencias sociales que se han ido construyendo a través de nuestra historia y cuyo sistema político funcional no pretende modificar, en nada, esta desigualdad, dada la estrecha relación, que ya todos conocemos, entre poder poítico y poder económico.

Después del Golpe

El proyecto socio-económico, impulsado a partir del Golpe de Estado en Chile, ha significado establecer una realidad, para la clase trabajadora, que cierra todos los caminos para alcanzar bienestar y acceso a los derechos fundamentales. En el transcurso de estos 44 años, se ha ido imponiendo un modelo que los diferentes gobiernos post dictadura administran y modernizan, para hacer más eficiente los resultados de la economía a favor del capital y de la explotación del pueblo, de la fuerza de trabajo, para generar estas ganancias al mismo capital.

Los administradores del modelo se encuentran en una desatada campaña, a partir del mes pasado. En esta desenfrenada campaña, con más impulsos personales que colectivos —o de proyectos—, muchos  profesionales de la política se vuelven a «repetir el plato» en las próximas elecciones. Se presentan más de 1000 candidatos, cuyas postulaciones se financian por la Ley Electoral, por la mayor parte del pueblo que no participa de estos mismos procesos electorales —por la escasa  credibilidad y descontento que existe por parte población—.

Y, ¿qué hacemos nosotros?

Frente a esta coyuntura electoral y al posible futuro gobierno, las y los trabajadores, junto a otros sectores del pueblo, debemos continuar impulsado la defensa de nuestros derechos. Las luchas en defensa del medioambiente se transforman en luchas por la defensa de la vida. El capitalismo, en nuestro país, tiene claros objetivos para restaurar el dominio necesario para continuar profundizando el modelo neoliberal. Esto significara que las luchas actuales, como las emprendidas por el movimiento No+AFP, deben apuntar a dar un sentido de clase, que termine con la explotación, los abusos y los atropellos a nuestro pueblo.

El ejemplo de miles de luchadores sociales, que han entregado su vida por construir una sociedad más justa, democrática y solidaria, permitirá avanzar en una alternativa democrática popular y revolucionaria, que construya un Poder Popular a partir del pueblo, un poder solidario, que nos llevará a constuir la sociedad mejor que todos aspiramos.