[Editorial]: La lucha feminista es parte de las luchas sociales cotidianas

El feminismo eficaz tiene que luchar contra la homofobia, la explotación de clase, raza y género, el capitalismo y el imperialismo”

Esta cita, de Ángela Davis, interpreta perfectamente las tareas de la lucha feminista, que hoy se ha tomado los espacios de discusión, organización y movilización en nuestro país. Esta lucha, que hoy se expresa en el seno del movimiento estudiantil, es la continuación de la lucha histórica que hemos dado las mujeres, como en su momento lo hicieron las sufragistas. Hoy, son las estudiantes quienes se toman los espacios luchando por la igualdad y el fin de la violencia de género, en lo económico, lo político, lo social, lo cultural, lo sexual… En resumen, la lucha contra el patriarcado no se puede entender separada de la lucha anticapitalista.  

La lucha feminista, es una transversalidad que debe ir más allá de la agenda que, hoy, impone la burguesía. Es parte de las luchas sociales que damos día a día; por la educación sin lucro y no sexista; por el cambio en el sistema de pensiones, en el que se reflejan, explícitamente, las condiciones de doble explotación que viven las mujeres de nuestro país. De la misma forma, la demanda de los y las trabajadoras no se reduce, solamente, a las mejoras salariales. También, se refiere a condiciones de trabajo, dignas, que hoy el empresariado no está dispuesto a entregar.  

Pequeñas humillaciones 

Es el bloque en el poder quien nos demuestra esta realidad a diario, que postula que, con sus 12 medidas, puede dar respuesta a años de opresión, violencia y abusos. Medidas que, sólo, van dirigidas a la burguesía femenina, para que esta pueda seguir explotando a las mujeres empobrecidas, medidas que van enfocadas a reducir el papel de la mujer en la maternidad y la familia, para que siga cumpliendo lo que le han impuesto como madre y explotada, «en mejores condiciones» y, así, seguir soportando «pequeñas humillaciones». 

De la misma forma, el poder sigue imponiendo la violencia, sistemática, contra el pueblo mapuche, abusando de hombres, mujeres y niños, los mismos que dice defender con reformas al SENAME, pero que calla ante los abusos de la iglesia y legitima la represión desmedida contra los y las estudiantes que se movilizan. 

Apostar por la organización 

Es así como, una vez más, demuestran la profundidad y la violencia del sistema patriarcal y capitalista. Y, es que las demandas de las mujeres no les importan, al igual que las demandas de los y las estudiantes, los trabajadores y las trabajadoras, los pobladores y las pobladoras. Las luchas del pueblo pobre, siguen siendo un ruido molesto, pero sin relevancia entre el sonido de sus acuerdos y negocios.  

Las movilizaciones sociales han abierto el camino para generar un cambio profundo en la sociedad, no solo en términos económicos, sino que, también, en cómo entendemos las relaciones sociales. Si, en un primer momento, fueron los y las estudiantes quienes pusieron, en la palestra, los estragos del capitalismo en el sistema educacional; hoy es el conjunto de las demandas del pueblo las que señalan los defectos de un sistema impregnado de desigualdad e injusticia. Lo que comenzó en las universidades y liceos, debe llegar a los territorios y comunidades, donde el conjunto de las demandas se convertirá en organización y fuerza para enfrentar las imposiciones de la burguesía y el gobierno empresarial.