[Editorial]: La fuerza de los pueblos de Nuestra América se enfrenta a la oscuridad neoliberal

La reciente reunión en Chile de PROSUR, el nuevo organismo de la derecha latinoamericana, augura una ola de oscuridad para nuestro continente. Reunidos en Santiago, los representantes del empresariado en nuestro continente, firmaron la carta fundacional del organismo donde destacaron “voluntad de construir y consolidar un espacio regional de coordinación y cooperación, sin exclusiones para avanzar a una integración más efectiva”. 

Para nadie es una novedad qué entienden estos gobernantes por integración. Con la llegada de Macri a Argentina, el país se encuentra en el colapso económico, Bolsonaro en Brasil, asumió con la amenaza de precarizar aún más el empleo y flexibilizar el código laboral, mientras la violencia sigue en aumento en el país. En Colombia, cada día mueren asesinados líderes y lideresas sociales, sin que Iván Duque si quiera lo mencione, y los Acuerdos de Paz, en tanto, van quedando en el olvido de las tareas del gobierno 

En Chile, millones aún esperan los tiempos mejores, y mientras esto pasa, Piñera asegura el futuro familiar, poniendo a todos los chilenos a pagar los famosos medidores de luz a su primo. También, le regala  más que quinientos millones a otro primo político, por cambiar el nombre de Transantiago a Red, y continúa con la  presentación de proyectos al Congreso, que sólo buscan desmejorar aún más a los trabajadores y trabajadoras del país. Muestra de ello es el proyecto para cambiar el sistema de indemnización por años de servicio, bajar la edad a 14 años para las detenciones por sospecha, que solo busca criminalizar aún más a los estudiantes y adolescentes, e insiste en volver a los procesos de selección arbitrario a los colegios y liceos.  

Claramente tampoco es casual que el presidente de Chile, sea quien convoca y levanta la iniciativa del ProSur, queriendo posicionarse como el líder regional del neoliberalismo, esa es la verdadera intención de Piñera. Ante el vacío que dejó Unasur, como expresión de integración de los pueblos, en materias económicas pero esencialmente sociales, culturales y de defensa de América Latina. El paso siguiente, será intentar desacreditar la CELAC. Recordemos que en su segunda Cumbre en 2014, en la que participa Chile, en el punto tres de la declaración se firmó lo siguiente: “Declaramos. (…) 3. El compromiso de los Estados de la región con el estricto cumplimiento de su obligación de no intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos internos de cualquier otro Estado y observar los principios de soberanía nacional, la igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos. 

A pesar de la oscuridad latente en nuestro país y fuera de sus fronteras, hay una fuerza social que se mantiene en alerta. Las mujeres del mundo dieron una muestra de ello el 8 de marzo en la Huelga Feminista. En este número de Prensa Irreverente queremos visibilizar las luchas que dan los trabajadorxs, las mujeres, migrantes, los estudiantes,  los pueblos originarios y muchos más, que no se resignan a oscuridad del túnel neoliberal en que nos han puesto con falsas promesas de prosperidad, quienes no son más, que los líderes de empresarios y corruptos que están dispuestos a todo con tal de mantener sus privilegios. 

No estamos solos al sur del continente, y no podemos permanecer pasivos frente al avance de la derecha criminal y corrupta que hoy gobierna. La solidaridad con los trabajadores argentinos es urgente articular, el apoyo a las mujeres, afrodescendientes y comunidad LGTBI+ en Brasil, debe ser tarea a todos y todas, la condena a las violaciones a los derechos humanos en Colombia como una forma de exterminio de la lucha social, no puede mantenernos inertes. Y por sobre todo, el apoyo activo a la autodeterminación y la no injerencia extrajera e imperial contra el pueblo venezolano, que ha resistido los últimos años los ataques más despiadados de Estados Unidos y que ahora cuenta con el apoyo de la fuerza del mal que se gesta en ProSur, es la tarea más importante de todos y todas quien aspiramos a vivir en una sociedad justa, humana e igualitaria