Editorial Junio: Las elecciones, la impunidad y las promesas de siempre

Durante las últimas semanas se ha ido configurando un complejo escenario que va ratificando la existencia de dos grandes sectores en la sociedad chilena que intervienen en la política nacional. Por una parte transita la clase política en cuyo interior hay proyectos que impulsan y respaldan consecuentemente el capitalismo neoliberal, también hay otros que pretenden abordar ciertas reformas que mejoren en alguna medida las actuales condiciones, y finalmente están los proyectos populistas que buscan desde la institucionalidad generar cambios estructurales que permitan resolver  los profundos y extensos problemas sociales que existen en el país.

Sin embargo, en pleno despliegue de las campañas de los candidatos, se demuestra la carencia de programas, aún no existen compromisos claros que pudiesen generar algún nivel de credibilidad en la población. La sociedad participa como expectadora en discusiones con total ausencia de propuestas, sobresaliendo las descalificaciones y cuestionamientos entre Chile Vamos y la ex-Nueva Mayoría, que sin duda será la tendencia principal de estas elecciones. En tiempos de fracasos, crisis y descomposición ascendente de estos sectores, difícilmente arribaran a una propuesta de desarrollo y de solución a los problemas sociales, así lo van  entendiendo las grandes mayorías nacionales.

Es en este sector donde se aglutina un gran movimiento social que incorpora a los trabajadores que luchan por terminar con un sistema previsional abusivo y fracasado, las leyes laborales a favor de los patrones;os y las jóvenes trabajadores de H&M que lucha contra la condiciones laborales precarias, los estudiantes que impulsan el fin al lucro y el endeudamiento millonario que impone la banca a través del Crédito con Aval del Estado (CAE); el movimiento mapuche luchando contra la militarización del Wallmapu, las comunidades demandando respuesta por parte del gobierno y el estado a las diferentes y urgentes necesidades, así se ha ido construyendo el descontento, la indignación, y el rechazo a un sistema “democrático representativo” de los grandes grupos económicos. Este movimiento que se ha movilizado durante la última década es parte importante del  65%  de abstención y  que asume una posición de rechazo a todo lo que expresa la política tradicional.

El gobierno por su parte realiza sus últimas gestiones para otorgar impunidad a los casos vinculados al financiamiento irregular de la política, cohecho y evasión lo cual  involucra  a una serie de parlamentarios y empresas. El Servicio de Impuestos Internos (SI ) está llamado a realizar el trabajo sucio y particularmente su director quien ha defendido esta nueva doctrina de no presentar querellas y optar multar las “infracciones de algunos contribuyentes”.  El anterior director denunció las presiones del Ministerio del Interior para no dar a conocer el financiamiento de la política con boletas falsas. Una siniestra operación para liberar de responsabilidades y sanciones está en curso. El diputado de la UDI, Felipe de Mussy ya ha recibido el beneficio al no ser desaforado por sus prácticas al margen de la legalidad, aquella que tanto defienden cuando se trata de reprimir a los movimientos en lucha.

No podemos dejar de mencionar el grave e inconsecuente accionar del Partido Socialista. Resulta impresentable que tengamos partidos que  no solo reciben recursos en forma irregular, además se  dedican a participar en el mundo financiero para acrecentar su patrimonio, invirtiendo en SQM, las autopistas concesionadas, etc. Qué pueden pensar las bases de ese partido, que sin duda, nunca tuvieron la menor idea de lo realizado por las cúpulas dirigentes. Qué pensara un poblador de Valparaiso, de Ovalle, y otras tantas comunidades  afectadas por catástrofes y que requieren ayuda urgente, mientras sus parlamentarios pertenecen a partidos con verdaderas fortunas.

Para el pueblo y las trabajadoras y trabajadores, las elecciones nada resuelven, solo la organización y la movilización por nuestros derechos construye una alternativa para alcanzar una nueva sociedad.