[Editorial]: A construir el camino de lucha de los trabajadores y el pueblo

Nuevamente, nos encontramos en plena campaña electoral. Y una vez más la realidad se oscurece y se distorsiona. No solamente encontramos la maquinaria publicitaria de los que detentan el poder y que, jugando a la alternancia de este y con todo tipo de manipulaciones, buscan conservar y mantener sus intereses de clase a costa de los trabajadores y el pueblo. Pero, también encontramos, los que confunden sus sueños e intenciones de liberación para poder salir del desastre que vivimos, con la dura realidad que nos limita y nos impide avanzar.

Si todo lo que se promete en las elecciones, por más de dos décadas, se hubiese llevado a cabo, no estaríamos escribiendo estas líneas y, por lo menos, nuestras necesidades más básicas estarían resueltas.

Buena parte de las fuerzas políticas que concurren a las elecciones se han sumado al ToCoPi, «Todos Contra Piñera», y nos dicen que no es lo mismo quien gobierne. Y es cierto, no es lo mismo. Pero, nosotros no podemos caer en la mirada estrecha e interesada de esa política. La derecha, como la Concertación —la Nueva Mayoría— o lo que venga, son las dos caras de la misma moneda: la expresión de este sistema capitalista neoliberal. Los que quieren perpetuar este sistema, esconden que la clase que ha impulsado, mantenido y consolidado este sistema, desde la dictadura y continuando con esta democracia neoliberal, ha sido el poder económico, de los grandes capitales, y todo ha girado en torno a ellos y en favor de ellos. Para los que realmente queremos transformaciones profundas, que cambien realmente nuestras condiciones de vida, y y que no sean solo migajas ni falsas esperanza, sabemos que ese no es el camino.

Los que han y hemos sido participes, impulsores y organizadores de las luchas sociales, entendemos que los movimientos sociales no han podido ir más allá en sus demandas, y es porque no han podido acumular más fuerza, inclusive se han debilitado, y han perdido la iniciativa para enfrentar y poder doblarle la mano a los que sustentan el poder y sus instituciones. Pensar otra cosa, es creer en el viejito pascuero: creer que los podemos convencer. Así de simple. La cuestión entonces es como construimos el camino de los Trabajadores y el Pueblo, y eso es como  nos constituimos en fuerza, en poder.

Posterior a las grandes y masivas jornadas de lucha que marcaron el 2011, aparecieron voces diciendo que los movimientos sociales, y en especial el movimiento estudiantil, habían tocado techo y que era necesario acumular fuerza, supuestamente para avanzar en el terreno político, en las instituciones: se abrió así la vía electoralista-parlamentaria. Y los resultados han sido desastrosos. Solo a modo de ejemplo: la limitada gratuidad ha servido para fortalecer al mercado y los empresarios de la educación, y en el ámbito de los trabajadores la reforma laboral ha sido mas bien una contrarreforma en beneficio de los patrones. Pero lo más grave aún ha sido la cuña que se ha introducido en los movimientos sociales, que los ha hecho perder la iniciativa, debilitando la herramienta que los desposeídos, oprimidos y explotados tenemos hoy día: la organización y la movilización social.

Construir el camino de los Trabajadores y el Pueblo es la gran tarea que tenemos por delante. Pero para ello debemos superar la crisis por la que atravesamos, producto de las grandes derrotas por las que hemos pasado. La clase política, los capitalistas, no solo detentan el poder, sino que nos hacen pensar en chico, con anteojeras, en la vieja pero efectiva política (para ellos) de la medida de lo posible: buscamos que nos acepten en sus instituciones, les prometemos que no vamos a cambiar las reglas del juego fiscal, que queremos administrar en conjunto el país, etc. Es decir, plantean lograr un pacto social de hecho, que permita avanzar unos cuantos derechos, y que la solución política a la actual crisis es cohabitar, y para algunos convivir, con nuestros explotadores, con nuestros opresores, y con ellos construir una nueva constitución que rija nuestros destinos, vía Asamblea Constituyente.

No habrá una solución definitiva y real a nuestras demandas mientras el sistema económico siga en manos de los capitalistas, de los patrones. No habrá una salida a la crisis política con las actuales instituciones, corruptas, que han sido hechas para y por los empresarios, las FFAA y la clase política. Solo habrá una solución a nuestros problemas si somos capaces de construir nuestro propio camino, donde los distintos movimientos sociales nos constituyamos en poder real, y que en conjunto decidamos nuestro destino, y avancemos a una nueva sociedad hecha por y para los Trabajadores y el Pueblo.