Día Internacional de la Mujer Trabajadora: La verdadera conmemoración

Por Liliana Salazar, Socióloga y docente 

Este 8 de marzo conmemoramos, nuevamente, un Día Internacional de la Mujer. Por lo tanto, tendremos al SERNAM y al mercado entregando show y regaloneos a las mujeres chilenas, especialmente a las más necesitadas. Se regalarán tratamientos cosméticos y, de seguro, algún cantante romántico que las reconforte en su día. De esta forma volverán a esconder y engañar acerca del real sentido de este día, imponiendo, con toda la fuerza de la hegemonía dominante, un sentido muy distinto al que éste debiese tener.

La conmemoración de este día es trascendente para las mujeres, aunque no para aquellas que piensan que se trata de una conmemoración cualquiera, un día más que se utiliza para el negocio seguro, como el del día niño, del padre o de la madre y, hasta, el de los enamorados, inventos que sólo benefician al sistema de consumo.

Este día es trascendente para aquellas y aquellos que, realmente, entienden el sentido de la lucha de las trabajadoras que fueron asesinadas por defender los derechos más elementales.  Es la oportunidad  para rendir homenaje a aquellas que con manos laboriosas, dedicación, pasión y sacrificio, producen riquezas para toda la sociedad, riquezas de las que se apropian un puñado de mujeres y hombres dueños del capital, generando privaciones a las grandes mayorías y, principalmente, a las mismas trabajadoras y trabajadores que producen dicha riqueza.

En la actualidad, se hace necesario reivindicar el carácter de clase del Día Internacional de la Mujer, porque las fuerzas e instrumentos del capital y sus representantes políticos se empeñan en banalizar esta conmemoración, convirtiéndola en un día de celebraciones y del mercado y, de esta forma, desfiguran el homenaje que es un deber rendir, y seguir rindiendo, por las mujeres trabajadoras del mundo.

Las defensoras de las mujeres, en nuestro país, replican las reivindicaciones femeninas desde una perspectiva occidental, con una mirada unificadora, sin tener en cuenta las diferencias de clase y las reales consecuencias materiales y condiciones de vida entre las mujeres trabajadoras. La institucionalidad de género existente en nuestro país, implementa reivindicaciones digeribles para la configuración actual del sistema capitalista. Hablamos de reivindicaciones digeribles ya que, en lugar de subvertir el sistema actual y producir cambios estratégicos en la equidad de género, más bien, perpetúan la situación de desigualdad y desventaja entre hombres y mujeres, convirtiéndolas en reivindicaciones funcionales al sistema vigente.

Las leyes de equidad de género, en nuestro país, no logran terminar con los femicidios, la desigualdad en sueldos y pensiones; tampoco, consiguen el derecho a la libertad reproductiva y a la decisión sobre sus propios cuerpos, como es el aborto libre; las mujeres son las que tienen los trabajos más desregularizados y desprotegidos y, también, los más mal pagados, por nombrar los ejemplos más evidentes.

Este día, debiese constituirse en un día de reflexión, que conduzca a la organización de las mujeres pobres y explotadas, teniendo en cuenta que no será el Estado y su institucionalidad, ni los patrones y patronas a los que representa, los que conseguirán el término de la injusticia y de la explotación de la mujer y también de los hombres.

Serán las mujeres organizadas, junto a sus hermanos y hermanas de clase, los que podrán romper con las cadenas del patriarcado y la explotación; será la lucha mancomunada de los explotados y explotadas contra un sistema que está diseñado para el enriquecimiento de unos pocos y el sacrificio de muchos y muchas.  Seremos, las mujeres organizadas y luchando en la calle, las que conseguiremos parar la violencia contra la mujer y lograremos el aborto libre y el derecho a ser escuchadas y respetadas. El fin de la opresión patriarcal no se logra a través de leyes y programas creados e implementados por instituciones neoliberales. Éstas, se encargarán siempre de postergar la real emancipación de las mujeres explotadas. El logro de la libertad, los derechos y la equidad de género, sólo se conseguirán junto a las luchas del conjunto del pueblo por un mundo mejor para todos y todas.