Dentro de la Revolución Bolivariana

Por Lucas Koerner, Venezuela Analysis. Traducción por Benjamín Alaluf.

Desde Caracas, Venezuela los compañeros de Venezuela Analysis están haciendo reportajes desde una perspectiva crítica del proceso bolivariano. A continuación compartimos la primera parte de una mini-serie que pretende dar a conocer las problemáticas reales de la Revolución Bolivariana.

Decenas de miles de venezolanas y venezolanos se podían ver marchando por la Avenida Urdaneta en Caracas bajo el sofocante sol caribeño. No, esto no se trataba de una protesta contra el gobierno, lo cual se nos dice rutinariamente que el gobierno bolivariano es una dictadura que genera hambruna masiva para su pueblo, sino todo lo contrario, se trata de una concentración pública en apoyo a la campaña de reelección del Presidente Nicolás Maduro. Esta ocasión fue el 4 de febrero, que conmemora el aniversario 26 de la rebelión revolucionaria de Hugo Chávez en 1992 contra el sistema bipartidista y oligárquico de Venezuela, conocido como la Cuarta República. Sin embargo, antes de las elecciones presidenciales venideras del 22 de abril que podrán determinar el destino de la Revolución Bolivariana de Chávez, este 4F – como es popularmente conocido – fue mucho más una muestra explícita en apoyo al actual presidente de izquierda.

Arrastrado por unos amigos, llegué a la marcha con resistencia, convencido que esta sería otra manifestación pública y rutinaria en apoyo a un candidato que muchos venezolanos de izquierda ven como “impuesto” por falta de primarias internas.

Yo confieso que no estaba preparado para lo que vi. Miles y miles de venezolanas y venezolanos vestidos de rojo sonriendo, cantando, bailando, gritando, saltando, brincando y corriendo por kilómetros en apoyo a la continuidad de la Revolución Bolivariana con Nicolás Maduro a la cabeza. Trabajadores del sector público marcharon con sus colegas, bailando junto a camiones que retumbaban nuevas y viejas canciones chavistas de campaña con los ritmos de salsa, pop, merengue y reggaetón. Otros contingentes fueron dirigidos por diversos movimientos sociales, trabajadores de empresas nacionalizadas, organizaciones juveniles, y también miembros de los Consejos Comunales – muchas veces con lienzos hechos a mano y sus propias consignas – todos y todas mostrando su apoyo a “Nico” como se le dice a presidente cariñosamente.

Mi reacción inicial fue dirigirme a la parafernalia eterna de los grandes medios y preguntarme, ¿Está toda esta gente voluntariamente o es otra jugada manipuladora de la máquina del chavismo para obligar a la gente a asistir con la amenaza de ser despedido o que se le quite los beneficios sociales del Estado?

Sebastián, un trabajador del Ministerio de Cultura, se dirigió a mis dudas.

“Es mentira que te despidan si no vas a la marcha. La gran mayoría de la gente está aquí por su propia voluntad. Aun si fueran obligados a ir, ¿quién dice que tienen que ser tan entusiastas?” me respondió.

Fue ciertamente innegable que una gran porción de la gente sacrificando su domingo para marcha bajo el sol caliente del mediodía realmente se veía feliz o por lo menos en ese momento aparecía pasarlo bien.

¿Cómo se cuadra este entusiasmo con el hecho que Venezuela actualmente está experimentando su peor recesión económica en décadas, la cual ha golpeado más a los sectores populares los cuales componen la base tradicional del chavismo?

El primer paso en contestar esta pregunta es tirar por la borda la suposición de los grandes medios internacionales que los chavistas son animales brutales quienes motivos políticos se pueden reducir a una caja de comida distribuida por el gobierno o algún culto fanático de personalidad.