Construyendo el Camino de los Trabajadores, las Trabajadoras y el Pueblo

Por Pablo Salas

En Chile, trabajamos para recibir exiguas remuneraciones, mientras enriquecemos a la clase capitalista. Mueren 8 trabajadores, a la semana, en accidentes de trabajo. 22 mil pacientes mueren, al año, a la espera de atención en hospitales. Pero, estamos carentes de una organización nacional que, realmente, pueda defendernos frente a los atropellos permanentes de la patronal y de los distintos gobiernos de turno. No vale la pena gastar papel en las centrales sindicales que han optado por el camino de la convivencia con la patronal y sus políticos lacayos.

Lo importante es que se abre un camino de solución. Es el proceso de convergencia, de los que luchan, para conformar una nueva Central de Trabajadores Clasista, impulsada por el CIUS y otras organizaciones sindicales y políticas.

Así, se recoge el legado de Clotario Blest y la Declaración de Principios de 1953 de la Central Única de Trabajadores y se abre el camino para unificar las luchas contra nuestro enemigo, el capital, y su sociedad de mierda.

«Apostamos por una sociedad donde no existan las clases sociales, ni la explotación … Luchamos para crear una sociedad justa y digna, sin dominio del capital, con control por parte de los trabajadores de todas las riquezas básicas del país. Aspiramos a una sociedad que sea capaz de entregar a cada miembro de la clase trabajadora educación, vivienda, salud, recreación, cultura, en suma, el disfrute pleno de todos los derechos». «Para lograr nuestro objetivo debemos construir una fuerza propia que nazca desde el seno de la clase trabajadora organizada, que se oponga a la fuerza del capital y sus intereses, siendo fiel reflejo de las necesidades y aspiraciones de la clase trabajadora» (Borrador de Declaración de la Central Clasista de Trabajadores).

Cantos de Sirenas

Por mucho tiempo nos hicieron creer que ésta sociedad capitalista era la única posible, y que deberíamos contentarnos con conquistar solo algunas reformas. La tarea es que en cada lucha que demos no perdamos de vista que debemos acabar con esta sociedad y no desviarnos de ese camino, a pesar de los cantos de sirenas, espejismos y promesas de la clase patronal y sus políticos.

La victoria solo será posible si es construida por los trabajadores/as y el pueblo en la lucha; en el impulso de la negociación colectiva supra empresa y el derecho efectivo a huelga; por un salario mínimo de $ 400.000; por un contrato único y fin al subcontrato; por el fin a las AFP y por un sistema de reparto; por la estatización y nacionalización de los recursos naturales, los servicios básicos y estratégicos —como la electricidad, el agua, el Transantiago, etc.—; por la gratuidad en la educación y la salud y sin lucro; por la autonomía y devolución de las tierras al pueblo mapuche;  en la lucha contra el machismo y por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres; por verdad y castigo a los violadores de los DDHH; y muchas otras demandas que se deberán solidarizar y coordinar.

En período eleccionario, las soluciones e ilusiones están a la orden del día. Y los políticos financiados por el empresariado y los que aspiran a ser financiados por el Estado, lo utilizan para mantenerse en el poder o aspirar a él. Los hechos nos muestran que en todas estas elecciones los ganadores son los que están con los empresarios. La derecha y la Nueva Mayoría ganan la presidencia y el parlamento con abrumadora mayoría, y esta no será la excepción. Las luchas por las demandas sociales han sido impulsadas por los movimientos sociales y en la calle, y las instituciones lo único que han hecho es pararlas, y en el mejor de los casos, impulsar raquíticos proyectos de ley —la vieja táctica de la aspirina—.

La «Mejor Democracia»

Los patrones y sus políticos nos han hecho creer que ésta es la mejor democracia. Si, es la mejor en corrupción, apitutamiento, leyes para los empresarios y para explotar. Nos imponen hueones que no conocemos, que saben del pueblo por informes, y que son mojados por los empresarios. Y los que critican al empresariado terminan cediendo. Habría que preguntarse por qué ningún candidato se compromete a luchar contra la explotación del hombre por el hombre.

La verdadera democracia es la democracia que se da en la asamblea del sindicato, con los pobladores, estudiantes, en la lucha contra la destrucción del medio ambiente, en la elección de los dirigentes que conocemos, en la forma en que vamos a luchar, si votamos o no la huelga, etc. Esa es la democracia que vale: directa y social.

Construir el camino de los Trabajadores y Trabajadoras y el Pueblo es la gran tarea, y no será nada de fácil. Pero en cada batalla no debemos olvidar que debemos erradicar a los patrones del poder económico y político e instaurar una sociedad de Trabajadores y el Pueblo.